Los alcornocales andaluces no están bien referenciados en los mapas. Se tiende a mostrar que el alcornoque es exclusivo del poniente andaluz, extendido hasta la sierra norte de Huelva con permiso, claro está, de su vecina Cádiz. Pocos saben, sin embargo, de la presencia de la especie en la Sierra Morena de Jaén o en las montañas de Granada y Almería, bien sea litorales o algunas tan interiores como Sierra Tejeda o la sierra de Filabres. La Haza del Lino, en La Contraviesa está considerado como su mejor enclave oriental.

 HOTEL BANU-RABBAH, ATALAYA SOBRE LOS BOSQUES DEL GENAL

Desde allí recorre la franja silícea costera al ser excluido por la dominancia calcárea existente en el interior y de la que rehúye. No obstante, en muchos de estos territorios, formados por esquistos, gneis y dominados por un clima proclive a la especie se encuentra ausente o recluida en apartados barrancos debido al uso agrícola del territorio.

De ese modo, llega hasta la provincia de Málaga, en la que su parte oriental sigue el patrón bosquicida con gran parte de la Xarquía donde podría prosperar bien. En estos lugares el alcornoque formaría parte de lo que ahora se llama “biodiversidad oscura” que no es sino la que falta en aquellos territorios que potencialmente pueden acogerla en base a sus condiciones naturales.

Pero al saltar el río Guadalhorce, la temática agrícola se va desvaneciendo poco a poco en las pronunciadas laderas que medran en dirección a Ronda. Podría decirse que Coín es el inicio de los alcornocales de poniente, otro dato que puede parecer un tanto sorprendente.Desde allí hasta la inmensidad gaditana aumenta en protagonismo y relevancia, quedando obligados a decir que contextos territoriales como Monda (Bornoque, Moratán), Istán (Sierra del Real), Marbella (Las Chapas) y Benahavis (La Máquina) son tan similares a los predios de poniente que apenas media distinción.

Entre aquellos y el notorio rincón que es la Sierra del Aljibe se encuentra el Valle del Genal. Esta uve de media montaña es una notoria singularidad. Llamada “El Jardín de Allah” por los primeros andaluces es un claro ejemplo de reconstrucción forestal con el alcornoque como protagonista. Ya he tratado sobre ello en otras publicaciones de esta misma revista.

Benarrabá es una de las estrellas que forman la constelación de pueblos blancos luciendo sobre el verde firmamento del Genal. Ubicada en la margen derecha del río, es una de las privilegiadas que poseen montes de propios con producción corchera.Bajo la sabia directriz de su actual alcalde, Silvestre Barroso, ha sabido acometer tareas que posibilitan la compatibilidad entre los usos tradicionales del monte y la generación de atractivo y empleo para sus habitantes de ahora. El apoyo a la producción ganadera extensiva da lugar a su transformación en productos cárnicos que están despertando cada vez mayor interés en la gastronomía comarcal y provincial.

El pueblo reúne en si el encanto de la arquitectura sencilla tradicional. Sus calles están profusamente limpias y cuidadas, engalanadas por ornamento floral en el que incluso algunos cerezos floridos inundaron mi cámara fotográfica la última vez que lo visité. A esta sección artificial se une la maravilla natural del paisaje boscoso y la singularidad cristalina del río, habilitado para el baño en algunos de sus tramos.

La atracción visitante se articula a través del reciente hostel situado en la plaza y del ya anterior hotel Banu-Rabbah.

Este rincón de singular arquitectura escalonada se encuentra en situación periférica compaginando la tranquilidad con la proximidad urbana.Su entorno es privilegiado, ubicado en posición elevada desde la que domina el paisaje circundante. Los juegos de luces entre la vegetación, el lejano horizonte o los perfiles montañosos de Sierra Bermeja al sur y los crestones calcáreos del norte le confieren una alta diversidad paisajística.El complemento sonoro viene dado por multitud de pájaros e insectos que habitan las inmediaciones forestales. En la noche, los sonidos de aves nocturnas le dan también un punto diferencial. Bien en la portada o en su amplia terraza tanto amaneceres como atardeceres son un festival sensorial.

Las tardes progresan frente a la fachada principal disolviendo el cielo en un continuo degradado de colores sanguinolentos donde que la calidez resulta a veces sorprendente. La frecuencia de nubes procedentes del Estrecho contribuye a que cada sesión sea exclusiva y única, un lienzo original e irrepetible ante los ojos del visitante.

La suerte también es para quienes se alojan en la fachada posterior. El jardín y el agua perfuman las noches y llenan de embrujo el ambiente. Al amanecer, el sol irrumpe entre árboles y arbustos llenando de magníficas luces el pasillo y sus arriates.En el interior todo está dispuesto para una agradable acogida. En invierno la chimenea siempre está encendida en la sala principal y en verano, la brisa que procede del valle corre por los pasillos cruzados refrescando de forma natural.

La hábil mano de Mercedes dirigiendo la instalación es patente sobre todos y cada uno de los detalles. Desde la recepción hasta la cocina en el contiguo restaurante. Su formación culinaria tiene un prestigio más conocido fuera que dentro de nuestro entorno. Recuerdo haberla encontrado en la La Alberca (Salamanca) en el seno de unas jornadas sobre la castaña. Así que recomiendo severamente la carta del restaurante Kabilas, no defrauda.En esta ocasión hemos tenido una grata sorpresa. Omar, un chico marroquí que atiende la cafetería es un encanto de persona. Jovial y vivaracho ofrece un trato de lo más cordial y servicial en el desayuno. Qué ricas las madalenas con el café o el cacao de la mañana!!!

El entorno cercano al hotel tiene el grupo de montes públicos de Benarrabá, Gaucin y Algatocin, con unas 2000 ha de superficie continua. Además de la notable cobertura forestal podrás encontrar bonitos arroyos y saltos de agua. A eso se incorporan el río Guadiaro en la parte septentrional y el Genal en la meridional, donde hay habilitadas charcas para el baño durante el verano. En esa época, el descorche es uno de los trabajos del monte que debieras conocer alguna vez.El valle del rio Genal no ha sido declarado hasta la fecha Parque Natural. Tampoco lo necesita. Durante siglos sus habitantes han ejercido de jardineros habiendo demostrado ser unos efectivos guardianes de este singular Paraíso. No obstante suele pasarse por alto su pertenencia a la Red Natura 2000 (ZEC ES6170016) o su pertenencia a la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo. El efecto reclamo que puede generar una declaración de aquel tipo es fácilmente superado por la marca de calidad intrínseca que tienen estas áreas tan próximas al ideal natural. Así que,

coge tus botas y viente pal Poniente!!!

Dedicado a todos los habitantes de Benarrabá y aquellos otros que creen que su pueblo es el mejor sitio para vivir. A Omar, por su simpatía y por llenarme el Cola-Cao de magdalenas.

Antonio Pulido Pastor
Tottori Trip