El SongKran en Sakon Nakhon

El segundo día del año nuevo tailandés (o mejor dicho el SongKran), lo pasé ya en el noroeste de Tailandia, dentro de la región de Isaan en una ciudad llamada Sakon Nakhon. Allí pude captar la esencia más pura de esta festividad, que no solo pasa por ser una gran y multitudinaria fiesta del agua, sino por una serie de ritos que llamaban a los tailandeses de a pie a rendir culto en varios templos budistas. En esta zona del país destaca uno en concreto, el Wat PhraThat Choeng Chum, el templo más importante de Sakon Nakhon, justo en el centro de la ciudad.

El templo de Wat PhraThat Choeng Chum, a parte de tener un nombre impronunciable para los occidentales rebosa historia, ya que es uno de los más famosos en esta región del país. Está ubicado en el distrito de Nong Han, el más oriental de los pertenecientes a la provincia de Sakon Nakhon. Siendo uno de los monasterios más venerados, ya que su edificación se inició en el siglo X, pero no fue hasta el siglo XVII cuando se finalizó. Una de las leyendas que rodean a este templo es que cuatro de las encarnaciones de Buda llegaron y dejaron su huella en este lugar, el quinto buda (que está por venir) también viajará al templo para dejar su huella.

Haciendo un pequeño inciso, hay que tener claro el concepto de buda en Asia, más allá de la ignorancia extendida que los occidentales tenemos de esta figura. Ya que Buda no fue es un dios sino el nombre honorífico que recibieron los que han logrado por completo la iluminación y que por tanto no ha existido un único buda a lo largo de la historia, sino que hasta 28 budas han aparecido hasta la fecha y en la actualidad se espera al que será el próximo Buda. Aunque popularmente el número de Budas es enorme y más bien desconocido con exactitud.

La estupa o mejor dicho la chedi de este templo está construida de oro puro, alcanzando una altura de 24 metros y edificada en el siglo XVII para albergar dentro las huellas de los budas. Es curioso porque está construida en pleno Reino de Ayutthatya al estilo de Laos, no al estilo tailandés, se debe en parte a la influencia de ese país en la región de Isaan. 

Una de las grandes ventajas que tienen los templos en Isaan es que aquí no hay grandes edificaciones a los alrededores, como si ocurre en Bangkok. En Sakon Nakhon no hay otro edificio que haga sombra al Wat PhraThat Choeng Chum, por lo que cuando entras dentro te sumerges. A los alrededores del templo se pueden encontrar establecimientos pero edificados en las humildes y típicas casa de madera, acompañadas del cableado.

Su suelo rojizo contrasta con el azul del cielo, y las grandes gárgolas que representan a dragones, serpientes y leones propios de la mitología asiática parecía que tuviesen vida. El suelo estaba lleno de charcos de agua provenientes de las diferentes ofrendas, que no enfriaban la gran temperatura que allí se alcanzaba y por los altavoces se escuchaban los cánticos que los monjes estaban realizando por el SongKran.

LA CEREMONIA DEL SONGKRAN

Los tailandeses en el Songkran acuden en familia a este templo para rezar por el año nuevo que acaba de comenzar. Desde los más pequeños hasta los más veteranos realizan el mismo rito: suelen encender incienso, verter agua en algunas de las estatuas que se ubican dentro del templo y realizar alguna ofrenda florar, además suelen acceder a una de las grandes salas en las que se descalzan y rezan a un gran Buda dorado.

Uno de los ritos propios del SongKrang que los tailandeses busdistas de Sakon Nakhon realizan es conocido como “La canción Phra Phra” en referencia al propio nombre del templo. Consiste en realizar diferentes ofrendas a la figura de Buda: desde flores como el Jazmín (muy populares en el SonKrang) al perfume autóctono tailandés o simplemente agua. Esta ofrenda se puede hacer en persona en el templo o desde casa, ya que los tailandeses suelen tener representaciones de buda en casa.

También es curioso que en esta zona del país se encuentra el último reducto cristiano, concretamente católico y que llegué a visitar, del que hablaré más adelante de ese lugar. Pero el echo de que sean católicos no impide que participen activamente en las ceremonias budistas que se realizan en esta región, demostrando una gran y bonita tolerancia.

El templo más importante de Sakon Nakhon es además una belleza arquitectónica y cultural, desde que entras puedes respirar el ambiente y sentir la magia que allí reside, alejada del turismo masivo que se puede ver en los grandes templos de Bangkok. Desde el instante en que pisé el Wat PhraThat Choeng Chum, sentí que estaba retrocediendo en el tiempo, desde los alrededores hasta el propio templo. Todo transmite mucho y enseña que los lugares más especiales no son aquellos que más fama tienen, sino aquellos que simplemente aparecen en tu camino.