Tras cuarenta años de tregua desapercibida la población de lobo ibérico (Canis lupus signatus) se ha recuperado en gran medida desde los niveles agonísticos que le tuvieron a punto de la extinción a mediados del s. XX. Su expansión desde el noroeste peninsular a territorios desocupados desde hace dos generaciones ha vuelto a reavivar un conflicto social donde la voz de ganaderos y cazadores, dominante en otros tiempos, encuentra ahora alta contestación por parte de la mayoría que con sus impuestos forman lo que se llama masa contribuyente. El Sistema Central, con su posición y conformación se estructura como un magnífico territorio lobo para garantizar el futuro de la población peninsular y su reparto al resto de la Península Ibérica por la conectividad ecológica que establece.

Sierra de GredosSISTEMA CENTRAL, TERRITORIO LOBO

La guerra y persecución del lobo ibérico, estuvo institucionalizada hasta la supresión en 1968 de las “Juntas Provinciales de Extinción de Animales Dañinos y Protección de la Caza”, instrumento administrativo creado en 1953 por el Ministerio de Agricultura y que, a través de los Ayuntamientos se hacía cargo de abonar los “premios a matadores de animales dañinos”, conocidos vulgarmente como “alimañas”. El libro “Caza de alimañas” de Joaquín España Payá podía considerarse como el manual oficial de impulso y adiestramiento en la actividad, supuestamente, en beneficio de la caza silvestre o de la ganadería. Investigaciones propias llevadas a cabo en el archivo municipal de Priego de Córdoba (Pulido et al., 1986) remontan la fecha de tales pagos al año 1932, los más antiguos existentes en dicho Archivo, lo que puede llevar a suponer que tal actividad debió mantenerse prácticamente desde siempre, ya fuese remunerada o no. No aparecen datos de lobo en los archivos de aquella localidad, pues según contaban los ancianos de la época (encuestados en 1982) el lobo se extinguió en las sierras del municipio en el año 1933. Dado que para un cánido vulpino el pago ofrecido varió desde las 10 a las 100 pesetas en el tramo de 1932-1974 es muy posible que el de un lobo estuviese en una cantidad varias veces múltiplo de esa (posiblemente 5), lo que justifica el hecho de que alguna gente se dedicase a ello de forma exclusiva. No obstante, la figura del lobero es muy antigua y la recompensa solía obtenerse de forma social y pública mediante exhibición de las capturas en la plaza de los pueblos insertos en territorio lobo.

Con todo ello, es lógico considerar a la Administración Pública responsable subsidiaria en la pérdida de biodiversidad que hoy en día se considera como joyas de la fauna ibérica. Además de promover la muerte, la Administración del Estado favoreció el uso de cebos envenenados, suministrando incluso estricnina a sus Agentes para uso y distribución en el medio natural.

Bien sabido es que, la liberación de esta presión es debida a la acción pública, mediática y de gabinete llevada a cabo por el Dr. Félix Rodríguez de la Fuente desde finales de los años 60, logrando que la primera Ley del año 1970 fuese de la Caza (Ley 1/1970, de 4 de abril) y considerase al lobo como una especie regulada por vedas durante su época de cría. La persecución implacable se relajó en gran medida y llevó al cambio de conciencia en la Administración Pública deteniéndose la promoción de cebos envenenados y prohibiéndose el uso de la estricnina en 1972. El año año 1973 (Decreto 2573/1973, de 5 de octubre) se protegen por primera vez en España determinadas especies de animales salvajes y se dictan normas precisas para asegurar la efectividad de esta protección. En este decreto se prohibe la caza, captura, tráfico, comercio y exportación de 7 especies de mamíferos, 26 de rapaces diurnas, 7 de rapaces nocturnas, 11 de otras aves y 3 de reptiles. No se protegen las insectívoras, ni tampoco al lobo.

Con todo este panorama, el lobo se extinguió en la mayor parte de la Península Ibérica, quedando recluido principalmente al cuadrante noroccidental entre las provincias de Zamora-León-Orense (Sierra de la Culebra, Ancares, Montes de León). Allí ha pasado unos 30 años prosperando su población como le han ido permitiendo tanto las Administraciones competentes en materia de biodiversidad (Comunidades Autónomas) como su especial habilidad para escabullirse de la persecución humana. Y así, a principios del siglo XXI, consiguió marcar un hito en la recuperación natural de una especie, llegando a los confines orientales de Castilla-León y recolonizando provincias como Guadalajara o Madrid. En ello, el pasillo natural (corredor ecológico) que supone el Sistema Central, ha sido una pieza clave. La clave, en arquitectura es una piedra angular que produce la firmeza necesaria para la estabilidad de una estructura curva construida a partir de piezas separadas. Cuando está bien calculada y colocada, ni siquiera necesita argamasa para producir la rigidez estructural del sistema.

De modo similar, el Sistema Central, ese gran moloso granítico que se sitúa en mitad de la Península Ibérica recorre de forma casi transversal unos 500 km desde el distrito de Guarda en Portugal hasta Atienza en Guadalajara. Su anchura media, de unos 40 km da lugar a un enorme territorio de unos 2 millones de hectáreas (el equivalente a dos provincias promedio españolas). Su máxima cota supera los 2.500 metros de altitud y su promedio ronda los 1.200 metros, albergando extensas zonas de bosque, pradera y matorral. Y pueblos, pequeños pueblos de montaña que cada vez quedan más parcos en habitantes dejando a la suerte natural la evolución de la montaña.En esa evolución primero se disparó la población de jabalí, después la de corzo y a su zaga, siguió la llegada y prosperidad para el lobo. Entre medias, se encontró con un mundo rural en regresión que apura los pastos cada vez más exiguos con ganado vacuno de razas foráneas. Estas, incapaces de enfrentarse a depredadores quedan indefensas ante la dejación a que se ha habituado la actividad en los tiempos que corren. Y de ahí parte el conflicto social, reavivando viejas leyendas de lobos feroces.Hoyos del Collado. ÁvilaEl silencio en que ha ido progresando el lobo durante estos últimos cuarenta años, se rompió con la muerte de un ejemplar llamado “Marley”, que servía como control en un estudio sobre la especie en el Parque Nacional “Picos de Europa”. Su muerte por disparo a manos de un agente de la Administración Pública causó escándalo tanto por el hecho de suponer un enorme error de cálculo como por el haberse llevado a cabo de forma oficial en el seno de un espacio natural del máximo nivel de protección. A partir de entonces, se desplegó un triangulo de acusadores y defensores en cuyos vértices se situaban las Administraciones públicas gestoras, los colectivos sociales contrarios al lobo (ganaderos, cazadores) y las asociaciones conservacionistas.

Considerando que es un error el modo en que se está gestionando la población de lobo ibérico, nos aproximamos al vértice de su defensa. En función de ello, hemos recorrido varias veces España de norte a sur (el eje Málaga-Asturias) y participamos en el seguimiento de la especie en el seno del Observatorio para el Estado de Conservación del Lobo Ibérico, centrado principalmente en el conjunto de Sierra Morena. Desde que supimos de los asentamientos prósperos de lobo en el Sistema Central, nos interesamos de vez en cuando por su evolución, recorriendo aquellos territorios.Pino albar en Sierra de GredosDesde un punto de partida, considerar la población de lobo ibérico como algo seccionado en cuarteles infranqueables es un craso error. La mayor parte de la misma, se encuentra en territorio de Castilla y León, de donde procede gran parte de los núcleos que se han formado en la periferia. Querer gestionarla con atribuciones de autogobierno y desafección como algo endógeno es un ejercicio de arrogante irresponsabilidad hacia una especie de carácter transfronterizo en el seno de un Estado que para algunas cosas quiere presumir de unidad. Una vez llegado al Sistema Central, esto resulta mucho más que evidente. Si ya carece de todo sentido que la población de una especie de alta capacidad ambulante como es ésta, se someta a una gestión totalmente contrapuesta en el territorio zamorano que es frontera entre España y Portugal, al encontrarse bajo una misma normativa de la Unión Europea y financiándose las acciones a su favor en el país vecino con inversiones provenientes de Bruselas, es fácil imaginar el caos administrativo que recae sobre esta especie en esta enorme montaña que comparten cuatro comunidades autónomas (Extremadura, Madrid, Castilla-León, Castilla-La Mancha). Conecta con el Sistema Ibérico que facilita su dispersión oriental. Causa  sonrojo que los lobos italianos hallan podido llegar a la provincia de Zaragoza, después de recorrer más de mil kilómetros mientras durante estos cuarenta años, los lobos de Cantabria no han podido rebasar la provincia de Navarra.Raza Avileña. Montaña de AvilaRecorriendo longitudinalmente el macizo montañoso, cualquier punto que se mire parece un lugar adecuado para desarrollo de población lobera. Las grandes extensiones que el matorral de escobas ha recuperado a los pastizales son un lugar formidable para refugio y campeo de los cánidos salvajes. En ellos evolucionan de modo formidable con corzos y jabalíes, que también encuentran en tales extensiones un hábitat más que favorable. Pinares y bosques de robledal completan el resto. Junto a ello, el continuo despoblamiento humano que existe en la zona desde esos cuarenta años, conjugan a la perfección un hábitat favorable para el lobo. En definitiva, es un medio favorable para muchas especies, de hecho, la población de buitre negro, de águila imperial, de águila real, de corzos, ha aumentado de forma notable en todos esos años. Buitre negro. El EspinarEl lobo no es sino el punto de perfección ecológica que durante decenios ha faltado. A medida que se consolidan núcleos de cría, se asienta un potente baluarte que dará lugar a nuevos núcleos más al sur, y más al este. Su paso siguiente, es ocupar los parques nacionales de Monfragüe, según discurre el río Tiétar hacia poniente y el de Cabañeros, menos de 100 kilómetros al sur. Hacia el Este, consolidarse en el Sistema Ibérico (Picos de Urbión, Javalambre, Tortosa-Beceite) y recorrer hacia el sur las sierras levantinas de la Cordillera Bética hasta enlazar con Sierra de Segura (Albacete, Jaén, Murcia) es el recorrido que aún falta por completar en su progresión natural.

Su potencial de dispersión se encuentra frenado por la enconada resistencia a su recuperación por parte del mundo ganadero que, en modo victimista no se sabe capaz de asumir el estado natural de las cosas. Es algo que no sucede en las provincias occidentales, Zamora, León, Orense, donde el lobo nunca llegó a dejar de coexistir con los usos humanos extensivos y en los que no han desaparecido ni los medios tradicionales para su remediación (mastines) ni los usos habituales en su manejo (guarda y custodia del ganado). Vacuno extensivo. Sierra de ÁvilaY así, hechos ya a un monte sin lobo, los ganaderos actuales de la España oriental y meridional, prefieren la permanencia de ecosistemas naturales desvirtuados, en los que se ha sumido el caos epidemiológico que deja en manos del facultativo el vacío sanitario de las explotaciones ganaderas que conviven con herbívoros salvajes. Ante ello, las administraciones públicas con encomienda social para la gestión de la biodiversidad optan por situarse en los extremos. Unas adoptan actitud pasiva rehuyendo su obligación de restituir un estado de conservación favorable (Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Comunidad Levantina, Murcia). Otras se erigen en árbitros de ejemplares a base de pólvora y plomo olvidando tanto la ecología inherente a un superdepredador como el carácter transfronterizo que le confiere universalidad. Sobre todo en núcleos asentados en territorios de límites administrativos. Es el caso del Sistema Central.

Resulta detestable la existencia de lo que llamaron “patrulla lobo”, ahora denominada “patrulla de control de fauna”, cuyo cometido único y exclusivo es el de abatir aquellos lobos que a criterio del técnico gestor del territorio se les asigna el calificativo de “ejemplar problemático”. Dicha patrulla no ejerce acciones sobre ejemplares de águila imperial o real que puedan predar sobre ganado doméstico o silvestre, tampoco sobre depredadores menores, ni sobre lince, llegado el caso de su presencia y daños sobre bienes domésticos. Únicamente actúa sobre lobo y en territorio al sur del Duero, donde no se permite su caza legal, es decir, se encuentra protegido (Directiva 92/43 del Consejo de la U.E y su transposición a la Legislación española a través de la Ley 42/2007, del PNyB). De ese modo, los núcleos reproductores que se establecen fuera de las provincias de Madrid y Guadalajara apenas pueden emitir propágulos.

“La proliferación de falsas creencias y de ideas peregrinas sobre la vida del lobo, ha derivado del desconocimiento de muchas de las cuestiones a las que en estas páginas se ha hecho mención. No es de extrañar, pues, que la mayoría de las operaciones de control de dichos carnívoros, venga adoleciendo de arbitrariedad, al no tener en cuenta la intervención de numerosos factores de organización de las distintas manadas así como la existencia de una serie de normas de distribución territorial de las mismas y de un complejo cuadro de relaciones interespecíficas” (Grande del Brío, 2000).

En la Península Ibérica, a diferencia de otros lugares donde las biometrías de la especie son mayores, y las de sus presas también, los lobos se establecen por parejas reproductoras monógamas, dando lugar a núcleos familiares de 4-6 individuos (Blanco & Canela, 2014; Ruiz Diez et al; 2014; Mech & Boitani eds., 2003). De entre ellos, los ejemplares no reproductores, abandonan el grupo entre los 2-4 años de edad convirtiéndose en lo que se llama “ejemplar flotante”. Así, bien en solitario o con algún otro, inicia un proceso deambulante que es la base de la propagación poblacional (Mech & Boitani eds., 2003; Ruiz Díez et al., 2014, Grande del Brío, 2000). Coartar esa capacidad de dispersión es privar a otros territorios la posibilidad de recuperación natural de la especie. De ahí, la manifiesta irresponsabilidad. Como ya hemos escrito en otra ocasión (Pulido Pastor & Corral Rufián, 2017) nunca hay demasiados lobos. Los superdepredadores se regulan de forma natural por competencia o por inanición (Caughley & Sinclair, 1994) y por razones simplemente energéticas, nunca puede haber un número excesivo (Colinvaux, 1986).Tras el rastro del lobo. ÁvilaLa principal característica en la gestión del lobo es la dejación de funciones. La situación actual no se debe a falta conocimiento o medios. Es consentida y dirigida buscando dificultar la prosperidad de la especie. Lo que debiera ser una gestión proactiva tendente a lograr la recuperación que marca la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad o el estado de conservación favorable que establece la normativa europea como especie de interés comunitario que es, raramente se establecen medidas de compatibilización que faciliten la coexistencia del lobo con los usos extensivos humanos (ganadería extensiva).

Sierra de Ayllón
Constituye el extremo oriental del macizo donde el granito deja paso a las cuarcitas y pizarras, esas rocas bermejas y pardo oscuras que dan color a los pueblos rojos y negros de la vecina Segovia. Es la parte de la montaña que se adentra en la provincia de Guadalajara. Es la cuña que compromete a la Junta de Comunidades de Castilla y La Mancha y en la que de un tiempo a esta parte se asientan 1-2 parejas reproductoras, con más problemas que futuro y con una inapetencia memorable por parte de la Administración tutelar. Pese a que el lobo se encuentra catalogado como “especie en peligro“ (EN), siendo de obligado cumplimiento la elaboración de un plan de recuperación para la misma por parte de aquell, es una carencia que se mantiene quince años después. Algo que el Defensor del Pueblo tuvo a bien recordar a la Dirección General de Política Forestal y Espacios Naturales de la Administración castellano-manchega en base a las carencias puestas de manifiesto. Este territorio es de enorme trascendencia para la especie dada su conexión con el Sistema Ibérico (Alto Tajo, Serranía de Cuenca, Picos de Urbión), territorios también con alta favorabilidad para la conservación de la especie.

Gormaz y el río Duero (Soria)

Río Duero en Gormaz, la línea que marca la muerte para el lobo

Guadarrama
La sierra de Guadarrama puede considerarse el sector medio oriental de este conjunto montañoso. Aloja en él un Parque Nacional del mismo nombre de no muy longeva vida, que ha sido especialmente relevante en el protagonismo del lobo en estas montañas. Hasta su detección en el seno del mismo y constatación como residente, los ejemplares que ya venían ocupando la cara norte de estas montañas (Avila, Segovia) pasaron desapercibidos. Actualmente se da por hecho la existencia de unos 3-5 grupos familiares en el entorno del Parque Nacional que, por encontrarse dentro de la Comunidad Autónoma de Madrid, escapan a la persecución por parte de la Junta de Castilla y León y funciona como núcleo exportador. No obstante, esta función ecológica queda bastante mermada por la elevada densidad de infraestructura viaria sobre la que se atropella y mueren con frecuencia los ejemplares en dispersión. Es un territorio eminentemente forestal en el que el lobo puede desarrollar plenamente su función ecológica persiguiendo jabalíes, ciervos, corzos y cabras monteses. Existe ganadería pero en reducidas proporciones. Los núcleos rurales, por efecto de absorción han quedado muy despoblados como tributarios de la cercana capital del país. Vacuno y algunas cabras se mantienen en la zona, destacando la cabra del Guadarrama como raza autóctona. Encontré allí una circunstancia curiosa. Una serie de jóvenes se habían instalado en distintos pueblos de la sierra con ánimo de ser ganaderos en extensivo, practicando un pastoreo tradicional. Así, Paco Álamo en Bustarviejo, Marina Bachiller en Robregordo, Rubén Cano entre Robregordo y Somosierra y algún otro en el camino a Riaza. Muchachos de mediana edad que cierto día abandonaron la gran ciudad y sus comodidades instalándose en pueblos de incluso 50 habitantes, como es el caso de Robregordo. Pese a ello, no encontraron facilidades. Se les negaba el acceso a pastos comunales, se les entorpecía la labor o incluso les mataron animales a propósito con la intención de hacerles abandonar. Muchos de ellos, expresaban públicamente su falta de animadversión hacia el lobo. Ello avivó la hoguera del conflicto.

Sierra de Gredos-Bejar
Es el núcleo central de la Cordillera. Con sus más de 100.000 hectáreas se distribuye por las provincias de Ávila, Salamanca y Cáceres principalmente con un territorio antaño de gran uso ganadero que debido a la despoblación de sus núcleos rurales va dejando paso a grandes extensas áreas de matorral similares a las que ya se han descrito. En su vertiente norte es difícil encontrar un entorno urbano que supere los 1000 habitantes (Barco de Ávila, Piedrahita) siendo Béjar en Salamanca el más poblado. Desde el sur, los montes de Candeleda (Ávila) y Madrigal de la Vera (Cáceres) conectan a través del río Tiétar con el parque nacional de Monfragüe facilitando la llegada de ejemplares a este territorio destacado en el que ya se han dado casos de presencias confirmadas, oscuramente resueltas.La Angostura-Bohoyo (Avila) Negar la presencia de lobo en el norte de Cáceres es el recurso fácil del Gobierno autónomo de Extremadura en base a que no existen manadas reproductoras. Dándose como se dan las condiciones naturales adecuadas, y la presencia de grupos vecinos que ocupan el territorio para alguna de sus funciones vitales, queda claro que es una forma de inhibirse del asunto, máxime cuando la consideración legal del lobo en Extremadura es de “especie en peligro” (EN) quedando obligada por la Ley de Patrimonio Natural y la Biodiversidad a la tarea activa de su recuperación. Esta circunstancia queda aún más clara en el caso de la Sierra de Gata, donde las condiciones son aún más forestales, los pueblos adolecen de futuro y la llegada de ejemplares flotantes es constante desde la vecina Portugal o Salamanca.Cerro de Mesas Altas desde puerto de TornavacasSiendo como es, un territorio protegido bajo la figura de Parque Regional, en su mayor parte (85.000 ha) y una zona de alta montaña, debiera convertirse en una zona núcleo para la conservación del lobo en la Península Ibérica. Por el momento, no parece ser este uno de los objetivos marcados en la gestión de la biodiversidad por parte de la Junta de Castilla y León.

Sierra de Gata
Es el extremo occidental del macizo en territorio español, distribuyéndose entre la provincia de Salamanca al norte y Cáceres al sur, una vez pasado Puerto de Béjar según se viene desde la zona oriental. Entre ambas provincias ocupa casi 150.000 ha de superficie. De menor altitud media y sin cotas que rebasen los 1.500 metros, sus materiales pizarrosos son mucho menos agrestes que los graníticos de la vecina Gredos-Bejar y de enorme vocación forestal. Es por eso que abundan las extensas áreas de bosque, pinares en su mayoría que, o se han quemado varias veces o van siendo sustituidos de forma paulatina y cierta por el bosque natural de frondosas, roble melojo (Quercus pyrenaica Willd.) en su mayoría.Robledal de Martiago (Salamanca) Hay avistamientos confirmados en toda la línea que va desde Valverde del Fresno hasta Agallas, algo que no es de extrañar cuando se visitan zonas como el robledal de Martiago o los Baldíos de Descargamaría. En el norte, el grupo familiar que rondaba por Agallas en 2015, acabó perdiéndose. En el sur, la Junta de Extremadura sigue negando la presencia de lobo ni llevando a cabo acciones para su recuperación o consolidación.Baldíos de Descargamaría (Cáceres)

Serra da Estrela (Sierra de la Estrella)
En pleno territorio portugués es el extremo occidental de la alineación que estamos refiriendo. Enlaza con el territorio español en la Serra de Malcata, colindante al municipio de Valverde del Fresno (Cáceres) y se adentra en territorio lusitano hacia Sabugal y el distrito de Garda (Guarda). Sólo el territorio protegido (Parque Natural da Serra da Estrela) supera las 100.000 hectáreas de superficie. Su conformación granítica y aspecto le hacen territorio muy similar a las sierras de Béjar y Gredos, ofreciéndose por tanto como un territorio idóneo para el lobo. Existe población asentada que se encuentra protegida por Ley como en el resto del territorio portugués, algo que en España aún no se ha sido capaz de igualar. Es conocido que los lobos de Malcata se adentran en territorio de Cáceres y Salamanca, de modo similar a como lo hacen entre Zamora y Tras-os-Montes más al norte.Castelo de Marâo. Serra de Mamede (Portugal)

Se completa así el recorrido por uno de esos magníficos lugares donde el lobo “puede estar”. Decía el Dr. Rodríguez de la Fuente, y lo repite de forma incansable su hija “que el lobo esté donde tenga que estar”. Sin embargo, parecen muchos en decir dónde el lobo no puede estar y pocos o nadie dónde el lobo puede estar. Así que, desde aquí, y haciendo uso de algún conocimiento sobre el tema de metapoblaciones, se presenta la idea de que el lobo tiene que estar en todos y cada uno de los parques nacionales de ámbito terrestre en la Península Ibérica y también en el conjunto de grandes núcleos de montes públicos del Patrimonio Forestal Español (P.F.E.). En los primeros, porque es un precepto legal impuesto por la Ley de Parques Nacionales y las respectivas de creación de cada uno de ellos “Conservar la integridad de sus valores naturales y sus paisajes”, art. 5 Ley 30/2014 de Parques Nacionales. “Asegurar la conservación y la recuperación, en su caso, de los hábitats y las especies” art. 1 Ley 3/1999 de creación del Parque Nacional de Sierra Nevada. En todos, salvo en Tablas de Daimiel, el lobo es el apex de la pirámide trófica y por tanto la restitución de los ecosistemas y especies representativas, pasa por la recuperación del lobo como parte indispensable en los equilibrios biológicos naturales. Otro modo de operar lleva a la necesidad de intervención humana para paliar los problemas de sarna o sobrepoblación en herbívoros salvajes (P.N. Sierra Nevada, P.N. Guadarrama, P.N. Monfragüe, P.N. Cabañeros).

En los segundos, porque el primer propietario forestal de España, es el Estado, en sus distintas expresiones o transferencias y porque el mismo, como ya se ha dicho, puede considerarse responsable patrimonial subsidiario en la persecución y extinción del lobo y otras especies depredadoras. Si para el lince, el oso, grandes águilas se han puesto en marcha programas de recuperación de más o menos efectividad, para el lobo, que por su gran resixtasia y plasticidad ecológica resulta más barato, no se ha hecho prácticamente nada. Los núcleos de montes públicos pueden formar poblaciones locales estables (núcleos fuente) cuya interconectividad asegurará la persistencia de la población de forma sana y estable (Pullian, 1988; Hanski, 1998). Es el modo de operar con poblaciones sumidas en una irremediable fragmentación.

Por mucho antagonismo que pueda aparentar el lobo frente a la ganadería extensiva, un sólo vacío sanitario producido en cualquiera de las ganaderías afectadas por la tuberculosis que permanece como reservorio en ungulados salvajes, debiera dar más que pensar y acometer nuevos planteamientos. Como ya he escrito en otra ocasión (Pulido Pastor & Corral Rufián, 2017), es un tiempo nuevo para el lobo.

En todos estos espacios rurales que vamos recorriendo, muchos de ellos incluidos ya en el seno de espacios naturales protegidos, el lobo suma más que resta al patrimonio y valor natural de esos territorios. En el caso del Sistema Central, con un mercado potencial de visitantes, de más de 4 millones de personas a tan solo una hora de distancia, proceder de otro modo es un gran error de gestión. El punto de calidad ecológica que incorpora el lobo a un sistema es una forma de generar nuevas oportunidades en un mundo rural en despoblamiento.

La naturaleza guarda sus propias reglas, y desde luego, en palabras de Chateaubriand,
“únicamene se la domina, obedeciéndola”.
Ramón Grande del Brío

Ay que se olvidaba!!!! Estos lugares tienen también un asombroso patrimonio arquitectónico de carácter histórico. Desde el puente de Alcántara, un poco al sur hasta las formidables construcciones del acueducto de Segovia, la muralla de Avila, el legado borbónico de La Granja, las calzadas romanas de Tornavacas o del Puerto del Pico, el castillo de Mombeltrán, el conjunto histórico artístico de Barco de Avila, etc, etc, etc….Muchas razones más por las que no te puedes perder esta maravillosa franja montañosa

Antonio Pulido Pastor, Jose A. de la Fuente Molinero, Pedro Plaza Serrano
Observatorio para el Estado de Conservación del Lobo IbéricoRastreando lobo en el Sistema Central

Referencias:
Blanco, J.C.; Canela, A. (2014).- Durmiendo con lobos., en busca del lobo ibérico. Colección Espíritu Salvaje, n.º 1. Andoni Canela ediciones.

Caughley, G.; Sinclair, A.; (1994).- Wildlife Ecology and Management. Blacwell Science. Oxford.

Colinvaux, P. (1986).- Por qué son escasa las fieras, una introducción a la Ecología. Colección Ciencias de la Naturaleza, Editorial Hermann Blume. Madrid

Grande del Brío, R. (2000).- El lobo ibérico. Biología, ecología y comportamiento. Amarú ediciones. Salamanca

Hanski, I. (1998).- Metapopulation dynamics. Nature, 36: 41-49

Jordán Montés, F. (2014).- La vida del lobo. Colección Agroguías mundi-prensa. Ediciones Mundi-Prensa. Madrid

Mech, D,; Boitani, L.; eds. (2003).- Wolves, Behavior, Ecology and Conservation. The University of Chicago Press. Chicago and London.

Ruiz Díez, R.; Ruiz Díez, A.; Ruiz Díez, J.M. (2014).- Tres Clanes, el lobo en alta montaña. Perdix Ediciones. Madrid,

Pulliam, H.R. (1988).- Sources, sinks and population regulation. The American Naturalis, 132: 652-661

Pulido Pastor, A.; Arroyo Barrientos, M.; Carrillo Gutiérrez, M. (1986). Estudio de las rapaces y bosque autóctono de Priego de Córdoba. Cuadernos de I.N.I.C.E. Salamanca

Pulido Pastor, A.; Corral Rufián, M.; (2017).- El lobo ibérico, gestión y contradicción de una especie transfronteriza. Revista Digital Tottori Trip. www.tottoritrip.com. Málaga