Persia es el más antiguo de los imperios que se recuerda de los que han tenido gran influencia en la civilización y progreso de occidente. Muchas de las cosas que se atribuyen a la Antigüedad Clásica proceden de su producción cultural debido a los préstamos que de ellos tomaron primero los griegos y después romanos tras su invasión de Egipto y postreros contactos en Asia Menor. Más de dos milenios después, su nombre sigue siendo mítico, evocando el refinamiento y el lujo exótico en arquitectura, jardinería, música y modos de vida en general.
Fars, arabización de Pars, es la región sur del actual Irán que fue cuna de la Persia aqueménida. Conectó por primera vez el Mediterráneo con las fronteras de India y China dando lugar a un flujo de cultura a través de las primeras rutas transcontinentales de las que se tiene conocimiento y al que se debe gran parte del progreso europeo posterior. Su lengua, el farsi, es la lengua oficial del país y Shiraz es hoy la capital de esa provincia como ya lo fuera también del país en tiempos de la dinastía safavida. Conocer esta zona es por tanto, navegar por los albores del Imperio Persa.Friso en sobrerrelieve. Persepolis, Irán

SHIRAZ, EN LOS ALBORES DEL IMPERIO PERSA

El viaje a Shiraz, desde Yazd es igualmente cómodo en bus de alta gama. El precio de seis horas de viaje, no llega a 3 euros. La vía, aunque de doble carril se encuentra en peor estado de conservación que las del norte.Viajar por carretera es muy adecuado para tener una visión general muy aproximada del paisaje y las condiciones naturales de un territorio. En este caso, el desierto rocoso va quedado atrás a medida que se aproximan los montes Zagros y se gana altitud. El desnudo y rojizo paisaje rocoso de la árida meseta iraní va perdiendo color y ganando cobertura de matorrales que no consigo identificar. Las factorías dedicadas al procesado del hierro en distintos aspectos se van sucediendo cerca de la carretera, así como en Meybod dominaban las de la industria cerámica, principalmente vinculadas al azulejo. También van apareciendo tierras dedicadas al cultivo, signo evidente de mejoría en la calidad del suelo y en la generosidad pluviométrica. Traspasar las altas cumbres nevadas hacia el lado del mar, suele generar ese efecto.

La llegada a Shiraz sorprende por el ajetreo tan intenso que se encuentra en sus calles. Las prisas, el bullicio y el desorden parecen mucho mayores y de gran contraste con las ciudades anteriores. Ver el mercadeo tirado en la acera, en modo mantero es algo que no se encuentra en los lugares que hemos visto hasta entonces. También es distinto el ambiente, la disposición de las tiendas, la abundancia en electrónica, la densidad de comercios todos similares, los puestos de comida callejera….. Diríase encontrar cierto paralelismo con India o el sureste asiático. También el prototipo racial es diferente, más paquistaní, lo que se manifiesta incluso en la indumentaria masculina. Tal vez exista cierta relación o mayor vinculación entre esta zona del país y el norte del Indostán y ello quede reflejado en el carácter de la ciudad y sus habitantes.

Shiraz guarda la impronta de su pasado capitalino en forma de bonitos monumentos además de la proximidad a las indelebles huellas del pasado imperial persa, Persepolis y demás trazas de la época. La primera mirada se nos va a la fortaleza o antigua ciudadela de Karim Khan Zan, una de las mejor conservadas de todo el país para su estilo y época, dado lo dificil que es mantener en el tiempo el muro de tapial. Se ubica en pleno centro histórico y a su alrededor se ubican muchos de los principales atractivos arquitectónicos o históricos de esta ciudad, además de un gran bulevar peatonal que te lleva a la plaza Vakiil. Este lugar está siempre muy entretenido, pero por las tardes coge aún mayor ambientación. La iluminación de la muralla le da al conjunto un aspecto muy elegante.

La visita a Shiraz suele empezar por la Mezquita Nasser al Mulk, más conocida como mezquita rosa. Yeki bud, yeki nabud, todos los visitantes de esta ciudad solemos seguir las recomendaciones de las guías y nos presentamos allí a primera hora. Esta mezquita tiene su sala de oración cerrada con una gran cristalera de colores que es atravesada por los primeros rayos que asoman sobre la línea de cubiertas vecinas inundando con una constelación de efímeros asteroides de variado color. El único enjambre de turistas cámara en ristre y posados interminables que he encontrado en todo el país estaba aquí. Para variar, la gran mayoría de ellos, de perfil ocular rasgado. Eso le da un puntito de normalidad a la visita, al país, al viaje en general. Siendo partícipe del espectáculo, es entendible toda la vorágine ansiosa por fijar esos colores y presumir de ellos como protagonista ante las visitas o amistades al otro lado de la conexión web. Afortunadamente el espectro programático de la ciudad es amplio y con un poco de paciencia se puede disfrutar del monumento con mucha más tranquilidad pasada una media hora más o menos. Dejarse penetrar por el silencio y los encantos del lugar a través de la piel solamente requiere predisposición. En modo tal, es fácil la peregrinación del alma hasta conectar con aquella que diseñó este lugar, encontrando así sentido a la misma.

Mezquita Nasir al Mulk. Shiraz, IránLa construcción es sencilla, pero muy armónica y el diseño geométrico de sus bóvedas ayuda a sintonizar con la simplicidad de la naturaleza humana facilitando el traspaso de ese equilibrio y la creación de un ambiente propicio a la interiorización personal. El ornamento principal se encuentra en los mosaicos de algunas bóvedas y muros, con composiciones florísticas en las que domina el rosado. Esto unido a los colores de la vidriera debe ser el responsable del sobrenombre con el que se conoce esta mezquita. El lugar se hace entrañable, acrecentado además por la compañía de Omid, que habla algo de español y gestiona una pequeña agencia de servicios turísticos que se encuentra en el ala de enfrente. También la conversación con un joven iman que se encuentra allí da para extenderse cuanto queramos.

Interior Mezquita Nassir al Mulk. ShirazDe modo similar, la gran mezquita aljama de Shiraz, se ubica no lejos de este último monumento. A partir de la antigua mezquita Atigh se ha generado un enorme complejo religioso que deja boquiabierto al acceder a su interior. Aunque con visita guiada, está permitido el acceso a gran parte del complejo desprovisto de cámara que no sea la propia del teléfono. Tampoco se permite el acceso a los lugares más solemnes. Es el único lugar de todo Irán donde hemos encontrado esta limitación. Aunque mucho más grande, con una sucesión de enormes patios encadenados se suceden algunos mausoleos y una gran mezquita donde acude muchísima gente a lo largo del día tanto para la oración como para la reunión o encuentro con otras personas. La arquitectura exterior es sencilla salvo una enorme cúpula en hongo que resulta muy esbelta y atractiva. El interior, es muy similar al del mausoleo ya descrito antes, donde la ornamentación a base de espejos y vidrieras de colores lo hace realmente espectacular. No obstante el lugar resulta un tanto incómodo por la inoperatividad y el sentido de marcaje que se lleva. Shiraz tiene otras muchas cosas que ver como para emplear tiempo en esto.

Interior Mausoleo Sidi Aladdin Hussein. ShirazConsecuencia de su período como capital del reino es su legado en jardines, casas palacio, mausoleos y museos. Demasiado para sólo dos días de visita. Una de esas casas es la de Zinat al Molk, residencia que fue de familia Qavvam, con influencias sobre Palacio y el gobierno. En su concepción como gran propiedad emula en cierto modo a la de Tabatabataie de Yazd.

Casa Zinat al Molk. Shiraz (Irán)

Si bien sus dimensiones son más pequeñas, el refinamiento en su decoración supera a aquella. También por su patio-huerto se asemeja mucho a la de las casas nobles de la Garnata nasrí, esas que ahora reciben el nombre de cármenes. En su interior, la estructura regular de la casa monumento está organizada y habilitada muy respetuosamente como puntos de venta de artesanía tradicional (seda, joyas, metales) y una cafetería donde encontramos a Fátima y a cargo de la misma. Edisa, que habla perfecto inglés y trabaja en una de las tiendas adyacente nos sirve como intérprete para unas risas y unas fotos. Las flores, la paz que se respira, el sonido del agua en el surtidor generan una sensación de vergel que te retiene sin pensar.

Casa Zinat al Mulk. Shiraz (Irán)

En sus bajos, un amplio sótano a modo de galería alberga un interesante museo de figuras sobre la historia de la ciudad y su influencia en el conjunto del país. Dada la fecha de construcción de estas edificaciones, entre los siglos XVIII y XIX cuesta entenderlas como precursoras de los jardines andalusíes dada la gran brecha temporal existentes entre ellas. Sin embargo, cuanto aparece por aquí, de ese tipo, no llega en su historia a la Edad Media.

La cercana plaza de Vakiil reparte acción entre un hammán histórico, una mezquita y un bazar muy ambientado que habría que calificar casi de lujoso frente a otros más periféricos o de ciudades diferentes. De aquí la visita recomenda pasa por el Pars Museum, la Fortaleza de Karim Jan y el Jardin de Eram, algo más alejado (conviene coger taxi). Este es un conjunto de recreo de mayores dimensiones conceptualmente en la línea de Dowlat Abad en Yazd o el Bagh Fin de Kashan, prototipos del jardín islámico como recreación del Paraíso.

Shiraz destaca también por su proximidad a Susa que también fue capital del Imperio Persa y de Persepolis, la ciudad palatina que Ciro el grande mandó construir para mostrar su magnificencia a otras naciones. A unos 75 km de Shiraz se encuentran las ruinas de lo que en su día fue un portento de lujo construido expresamente para asombrar al mundo. Cuando se llega, es fácil percatarse de que el emplazamiento está bien elegido bajo un telón de fondo montañoso encarado hacia el Este con lo que el sol de la mañana se levanta sobre el complejo deslumbrando al visitante y generando relieves de contraluces. Las casi doce hectáreas que tiene el conjunto se levanta como un promontorio explanado cuya construcción ya parece una obra faraónica dado que se encuentra sustentada sobre un muro de más de seis metros de altura construido a base de enormes bloques de piedra sillar. Este es vadeado por sendas escalinatas simétricas de gran anchura en dos tramos que conjuntan una centena de escalones. El conjunto es ya un trono en sí.

Plataforma de Persepolis. Irán

Irán es un país de roca y sus habitantes de todos los tiempos han sido maestros en manejarla. Persépolis es su prueba arqueológica más tenaz así como también las tumbas de la dinastía aqueménida que se encuentran en esa zona. Desgraciadamente la zona se encuentra gravemente expoliada y pese a que la excusa es el incendio alejandrino, sigo en la convicción de que las piedras no arden. No obstante merece la pena visitar la zona y acumular fotografías sobre los numerosos sobrerrelieves que quedan en sus muros de piedra con figuras que hablan del esplendor real y el poder de sus ejércitos o la variedad de sus súbditos. Imagino el estupor de los visitantes en aquel tiempo cuando la altura media de un persiano y otra gente no de Persia era unos quince centimetros menor que la mía.

Persepolis. Irán

La esbeltez y sensación de fuerza que transmiten las enormes columnas que aún perduran es formidable, pese a presentarse actualmente como un desnudo arbolado caduco en el más frío de sus inviernos. Cuesta imaginar lo que pudo ser aquello cubierto por maderas nobles labradas y policromadas con incrustaciones de piedras y metales preciosos. Las esculturas taurinas de la Puerta de todas las naciones sean tal vez su mejor testimonio. Desde luego que quién ideó tal magnificiencia consiguió la eternidad en este mundo.

No lejos de allí, como celosos guardianes de lo que fue su orgullo palatino se encuentra Naqsh-e-Rostam, también conocido como El Valle de los Reyes Persas. Otro lugar que estremece al llegar recordando paisajes de ambiente faraónico. En ese lugar se encuentran las tumbas de varios de los reyes que protagonizaron los relatos legendarios del Imperio Persa. Su sencillez no es incompatible con la grandiosidad que transmite.

Nashq-e-Rostam. IránPese a que Shiraz no se encuentra en el lugar aparentemente más rocoso del país, queda claro que su mayor riqueza en tiempos donde la producción agrícola resultó estratégica y su ubicación en las montañas le hizo dominar el arte de la piedra labrada la construcción megalítica. Ello inmortalizó esa etapa de la Historia revelándola como una de las grandes contribuyentes a la civilización y progreso del resto del Planeta. Algo por lo que sus actuales habitantes seguro que se saben sentir orgullosos.

Nota: “Yeki bud yeki nabud”, Había alguien, no había nadie. Es así como empiezan los cuentos persas

Antonio Pulido Pastor
Tottori Trip