Entre calas, acantilados y rías del Algarve… hay detalles que brillan

Cabanas de Tavira

Algarve, del 28 de julio al 3 de agosto de 2018

Portugal. Uno de los países que más recorrí durante mi infancia. Lo visité tantas veces de pequeño que incluso le cogí manía. Sin embargo, han pasado muchos años desde la última vez que estuve allí y tenía ganas del volver para ver cuánto podía recordar de aquellos viajes. Además, ahora que soy fotógrafo, todo me resultaba diferente e interesante. Por ejemplo, recordaba el paseo de Cabanas de Tavira, el pueblo costero donde nos hospedamos. No obstante, mientras que antes pasaba sin pena ni gloria por él, ahora me doy cuenta que es el centro neurálgico de esta freguesia de Tavira. Una freguesia es la división administrativa de un municipio portugués. Es algo similar a una parroquia o un barrio.

Así pues, viajé de nuevo a Portugal con un renovado interés por el país. En esta ocasión, volví al Algarve una región al sur de Portugal basada sobre todo en el turismo y en la pesca. Ambas actividades económicas estaban tan relacionadas entre sí que en muchas zonas no podías acceder a la playa sin una embarcación que te llevase. Ya podían ser lanchas con un trayecto de unos segundos o un barco pequeño que tardase unos quince minutos. Cabanas de Tavira, Olhâo y Faro se encontraban dentro de esta peculiar situación.

Olhâo

Sin embargo, en la freguesia de Olhâo, Fuseta, había un acceso mucho más directo a la playa que desde la propia Olhâo. Aunque es muy estrecha, en esa parte de la costa hay montón de actividades que contemplar, como motos de aguas, lanchas y wind surf. 

En la calle principal de Olhâo, hay muchos restaurantes con productos de mar. Si no sois muy fan del cilantro, os recomiendo que no pidáis platos con arroz, pues la mayoría está condimentado con este ingrediente.

Faro

Por otro lado, en Faro podías encontrar un montón de sitios interesantes. Desde las cabañas pesqueras cerca de las Murallas de Faro hasta la Capilla de los Huesos.

Primero hay que pasar por la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, así que si os mola el barroco pero os dan mal rollo las calaveras, podéis entrar sin problemas. La capilla está al final del recorrido, pasando por un recinto al exterior.

Iglesia Nuestra Señora del Carmen de Faro. Algarve

Estoi

Cerca de esta ciudad, está Estoi, fregueisa de Faro. Aunque tienen unas ruinas romanas, consideradas patrimonio nacional, no las considero lo suficientemente impresionantes para visitarlas. Tienen mosaicos, letrinas y un edificio que me recordaba a la pared de una pequeña basílica paleocristiana.

Mucho más interesante me pareció el Palacio de Estoi, con un estilo barroco en su interior y unos jardines muy bien cuidados a su alrededor. Bajando desde un balcón, llegas al jardín con bustos en las barandillas de piedra, esculturas completas en las fuentes, mosaicos en el suelo y una Casa da Cascata con preciosos azulejos. Es un hotel pero se puede visitar gratuitamente.

Tavira

Si Faro podría considerarla como uno de los lugares más grandes del Algarve, Tavira sería la otra zona más grande de la región. Se caracteriza principalmente por el río Gilao que divide la ciudad en dos partes.

Estuve por la orilla del Mercado de Ribeira, que me pareció la zona más transitada de la ciudad. A sus extensas playas se puede acceder tanto a pie como en un pequeño tren.

Portimâo

En Portimâo estuve lo suficiente para que pudiera ir de la Praia do Amado hasta la Praia dos Três Irmãos. Sin contar la escalinata de piedra, me parecieron las playas más accesibles de este viaje.

Portimâo. Algarve

También fueron las que más disfruté por las formaciones rocosas, algunas con cuevas y otras perfectas para subirse encima.

Praia do Carvoeiro

Por último, fui a otra fregueisa, la Praia do Carvoeiro de Lagoa. Bajando una gran cuesta similar a Nerja, llegabas a la caleta. Sin embargo, lo más interesante de la zona eran las cuevas ocultas entre los acantilados. Algunas tenían agujeros en el techo, así que podías asomarte al interior de la cueva desde el exterior.

A pesar de la presencia costera a lo largo de este viaje, prefiero quedarme con las peculiaridades que esconde el Algarve, como el Palacio de Estoi, la Praia dos Três Irmãos o la Capela dos Ossos de Faro.