Nang Yuan, la isla esmeralda

En mi segundo día en Koh Tao me embarqué en un tour en barco por la isla, donde realicé snorkeling en algunos de los lugares más bellos de la “Isla Tortuga”. Además, en una de las paradas tuve tiempo de visitar Koh Nang Yuan, una pequeña isla situada al norte de Koh Tao, aunque mejor dicho son tres islotes conectados a través de un banco de arena blanca que hacen de este paraje un lugar bastante especial. Sin duda una de las mejores playas de Tailandia, un diamante de sal y arena.

Tras un primer día intenso en la isla, en la que visité Haad Sairee Beach y un poco más del interior de la isla, me ofrecieron realizar un tour en barco para poder realizar snorkeling y poder ver en primera persona la gran belleza marina de esta región.

Eramos un grupo reducido, no superábamos las siete personas además de los dos monitores. Curiosamente todos eran tailandeses, excepto yo, el único farang (extranjero) en el grupo, por lo que muchas veces era el centro de atención. Pero es verdad que en ningún momento me sentí incómodo, al contrario me sentí bastante integrado y relajado.

El grupo lo conformábamos la familia de Kao, además de mi compañera de viaje, Fon, y un servidor. Kao era un pequeño niño de menos de 7 años que fue el protagonista de mi pequeña aventura conociendo las profundidades de los mares tailandeses. Su familia podría decir que era una adinerada (o por lo menos en una posición económica más alta) de Bangkok, ya que no es precisamente normal ver a tailandeses veraneando en esta zona.

Nuestro viaje comenzó en una de las playas de Koh Tao, donde nos trasladaron hasta el pequeño barco en un bote. Una vez a bordo comenzamos a recorrer toda la costa de la isla, mientras el sol entraba por las ventanas nuestros guías nos explicaban los lugares que visitaríamos. A mi me hablaban en un inglés bastante gracioso pero a la vez algo complicado de entender, pero finalmente el idioma no fue ningún problema, cuando no entendía algo Fon me traducía lo que habían dicho.

Realizamos varias paradas alrededor de la isla, en la que bajábamos a ver bancos de peces o arrecifes de coral. Algunos de los miembros de nuestro grupo no eran especialmente buenos nadadores, pero iban con un chaleco salvavidas y acompañados de alguno de los monitores. Especialmente Kao, nuestro protagonista, el cual disfrutaba como nadie nadando con los peces, aunque en ocasiones se asustaba cuando veía que había demasiados alrededor de él. Por mi parte, un chico que se ha criado en la playa, el agua es mi medio natural y disfruté como un niño más buceando en aguas tailandesas. La experiencia no se puede describir, me encontré rodeado de todo tipo de peces, incluido el famoso pez payaso. Me avisaron que en una de las zonas en las que nos detuvimos se avistaban tiburones ballenas con asiduidad, pero no tuvimos tanta suerte.

NUESTRA VISITA A KOH NANG YUAN

Pero una de las paradas que más ilusión me hacía era visitar Koh Nang Yuan, esa pequeña isla que había visto infinidad de veces cuando estaba informándome acerca de Koh Tao y desde un punto de vista personal, no me defraudó para nada.

Al parecer es una isla privada, por lo que su entrada no es gratuita, hay que abonar unos 100 Bath (sino recuerdo mal) nada más desembarcar. Aunque si vas con algún tour es posible que te cobren ese dinero con antelación porque ellos lo abonan nada más llegar. También está prohibida la entrada de bebidas y alimentos, algo que a mi me parece bastante bien porque vi una de las playas más limpias de todo el país. Aunque es cierto que en parte está más destinado a que el turista acabe consumiendo en el establecimiento que hay en la propia isla, que a la conservación de la misma.

Porque si hay algo en Nang Yuan son turistas, sin duda fue la playa en la que observé más foráneos en todo mi viaje por Tailandia. Pero es también cierto que no se puede comparar a algunas playas de España, en la que poner la sombrilla se hace un reto prácticamente imposible. Aquí se podía estar bien, pero si buscas una tranquilidad total quizás no te conviene ir a esta pequeña isla.

El agua es de un color turquesa que enamora nada más verla, además de clara y limpia. Repleta de peces que se pueden ver desde la misma orilla, además es poco profunda. La arena por su parte es blanca y muy fina, se quita fácilmente. El día que estuve yo, no había apenas ola, por lo que se podía estar totalmente tranquilo en el agua y como me ocurrió en Haad Sairee Beach el agua estaba bastante caliente, así que si eres friolero como un servidor tienes una razón de más para ir.

La isla cerraba a las 18:00, por lo que teníamos que abandonarla antes de esa hora. Me fui con ganas de más, al final solo estuve allí unas cuantas horas y no pude disfrutarla a fondo. Pero sí que me fui con un buen sabor de boca, quizás es cierto que a día de hoy es un resort más, perdiendo en parte la esencia salvaje que tuvo que tener hace años, pero no quita que sea un sitio increíble, por lo que merece la pena visitar Koh Nang Yuan

Tras esta última parada volvimos a Koh Tao, con mi nuevo amigo el pequeño Kao, el cual intentaba pedirle el número de teléfono a las chicas, no le importaba que le sacaran veinte años. Pero si algo le gustaba más que las chicas era el agua, aunque no supiera nadar bien no podía estar sin disfrutar de su baño.