Después de recorrer Irán de norte a sur por carretera y sobrevolarlo en varias direcciones es fácil entender por qué el río Zayandeh Rud (el dador de vida) recibe ese nombre. Este río, alimentado por las nieves frecuentes de los Montes Zagros es uno de los más importantes del país, con más de 400 km de largo que atraviesa gran parte de la zona desértica central de la meseta iraní hasta detenerse en el lago Gavkhoni. En sus orillas, hace unos 8000 años ya floreció una civilización que actualmente se considera original y autónoma de otras, por lo que pudiera ser de las más antiguas del mundo. Que Isfahan sea un vergel icónico a orillas de dicho río en el contexto iraní es una pura causalidad.Puente Si-o-se Pol iluminado

ISFAHAN, LA MITAD DEL MUNDO

Cuantos más viajeros llegaban a Persia, tantos más relatos llegaban a Europa transmitiendo las maravillas de este país, especialmente de la nueva capital, Isfahan”
S. Blair y J. Bloom

Isfahan es la mítica capital de la milenaria Persia. Esa que en la Alta Edad Media era límite de la imaginación porque de ella provenían especias, metales preciosos, tapices inigualables y seda. También era asiento de la sabiduría de este mundo (hidráulica, arquitectura, cerámica, botánica, medicina) y  de la del mundo trascendente (filosofía, poesía, música, religión). Entre sus muros el gran Ibn Siná revolucionó la medicina para salvar a media humanidad, universalizó la astronomía para facilitar la navegación y cimentó el humanismo renacentista con una puesta a punto de la filosofía que tambaleó la incuestionable supremacía de lo religioso. Si Irán fue el corazón del mundo, Isfahan fue su arteria aorta en un tiempo en que allí se congregaron arquitectos, artesanos, músicos, filósofos, científicos y comerciantes para insuflar de acción una ciudad que emuló al Paraíso. Consecuencia del río que da la vida, no podía ser de otra manera y supo alejarse de la condición desértica que determinaba las cotidianeidad en otras ciudades de la meseta iraní.

A Isfahan se puede llegar desde Teherán en vuelo nacional o por ruta terrestre visitando antes el enclave del Lago salado de Namak y la singular ciudad de Kashan, como ya he contado en la visión general del viaje a Irán. La primera impresión es la de una ciudad con muchos árboles, avenidas amplias y mucha luz. En sus calles, incluso periféricas, domina una intensa actividad comercial muy relacionada con las actividades tradicionales, textiles principalmente. Una vez llegado al centro histórico, sorprende la gran avenida arbolada a modo de parque. En primera instancia sorprende escuchar que el planteamiento urbano fue de una ciudad-jardín, algo en lo que los persas y los musulmanes se han mostrado como maestros a lo largo de la historia. Aunque es la primera vez que me encuentro con algo a tamaña escala. La profusión de acequias recorriendo en modo paralelo al acerado urbano es mucho mayor y mejor cuidada que la ya vista en Teherán, también la cantidad de árboles. Esta gran avenida, Chatar Bagh e Abbasi Street conduce directamente al puente de los 33 arcos o Si-o-se Pol, de visita muy recomendable al atardecer.Puente Si-o-se Pol (de los 33 arcos) en IsfahanPese a la sobriedad arquitectónica de su construcción, este es el más largo de una serie de ellos construidos de forma particular al estar diseñado en doble altura donde el pretil ha sido sustituido por un muro decorado con arcos ciegos que le dan aspecto de dique macizo. Su función como azud, eleva el nivel del agua y la remansa dando el aspecto de embalse. Así se convierte, junto con sus orillas en un gran parque que es usado por gran parte de la población como lugar de encuentro y paseo. El rumor del agua, la brisa en los árboles, los murmullos de la gente, le da un encanto especial a este lugar que además, juega con la luz de la tarde convirtiéndose en todo un espectáculo visual. La puesta de sol es su momento mágico en el día. Cuando la tarde hiere de muerte al sol e inunda de sangre el horizonte, el puente se tiñe de carmín con el flamear de su último aliento. Y en plena incandescencia rinde tributo al astro rey como en los mejores tiempos de Azura Mazda, emulando su fulgor hasta las claras del alba. El otro gran puente monumental es el puente Khaju, aguas abajo de este, como unos dos kilómetros de distancia. Es de fábrica aún más elaborada y su efecto dique también más acentuado, pero no he tenido la ocasión de comprobar si la luz de la tarde produce el mismo efecto luminoso sobre él. Ambos si comparten el valor recreativo y el paseo peatonal por ambas orillas es, además de posible, muy recomendable en esta ciudad. Puente Khaju, IsfahanAunque la gente de Isfahan son amables sin mesura en cualquier parte de la ciudad, el entorno de estos puentes y de la gran plaza Nasqh-e-Jahan son aún más proclives a ello. Aún me parece de cine el carácter de sus habitantes, la facilidad para sonreir y conectar con el visitante pese a la supuesta barrera idiomática. Toda la gente joven y muchos mayores hablan inglés con una habilidad pasmosa.Amigos en IsfahanEl recorrido más espectacular de la ciudad se realiza por la mañana. Sus características y función como ciudad jardín se despliegan de forma más que notoria con el claroscuro de luces y sombras que generan sus abundantes arboledas, así como los trinos de pájaros que sobre ellos se asientan. El marcado graznido de la corneja cenicienta y su particular figura contrahecha vestida de elegante frac bicolor no deja de acompañar en los paseos por sus parques y avenidas. A este lado del puente, se extiende la ciudad moderna, aquella que recuperó el esplendor social y cultural a partir del siglo XVI, la gran mayoría dispuesta en torno a la gran plaza o gran maidán de Naqsh-i-Jahan. Esta impresionante plaza es de visita obligatoria a cualquier hora del día, mejor dicho, hay que visitarla por la mañana, por la tarde y por la noche. No en vano puede que sea la plaza más grande del mundo, con sus 512*159 metros (unas ocho hectáreas de superficie).Plaza de Naqsh-i-Jahan o gran maidán de IsfahanLa plaza fue pensada en su día como eje central de la ampliación de la ciudad y punto de conexión entre la antigua, al otro lado del río y la nueva. En su seno se encuentran el palacio real (Ali Qapu), la mezquita real de Luftalá, la mezquita mayor (mezquita del Sha) en un extremo y la entrada al gran bazar en el opuesto. Entre los cuatro, marcan los extremos simétricos de una gran cruz. El significado de su nombre en persa, Naqsh-i-Jahan signifca, el mapa del mundo, porque en su entorno, está representado el mundo. Una vez comprobado uno no acierta a saber si ello pudo ser verdad. El conjunto dinámico y multiverso del comercio que se dispone en el mercado y en los portales interiores que rodean toda la plaza puede llevar a considerarlo así. Pero lo que si es cierto que el Paraíso queda bien representado en su entorno ajardinado y que, como contrapunto, esta es la representación de la materia terrenal.Cierto es que el gran maidán es el centro activo del esparcimiento y la vida social de la ciudad. Estos días, coincidiendo con el mes de ramadán, las praderas de la extensa plaza y las orillas del río son los lugares más buscados para la ruptura del ayuno a la hora del ocaso. El ambiente es de lo más cordial y difícilmente un visitante pasa desapercibido sin que alguien quiera establecer conversación con él o le ofrezca sentarse junto a ellos a compartir lo mucho o poco que tengan presente en ese momento. A esas horas de la tarde, la plaza se ilumina y parece aún más infinita. Sus edificios monumentales, aún resaltan más con el brillo y reflejos sobre la cerámica vidriada recortando su silueta y emitiendo destellos hacia el abismo sideral de la noche.Mezquita de Luftallah, IsfahanEl mercado, la qasariya (alcaiceria), es todo un mundo, como ya se ha comentado y tiene tal recorrido fotográfico que merece dedicatoria especial…¡Cuánta imagen al subconsciente, cuánto trabajo retiniano en este viaje!!!!

Aunque no el más antiguo de ellos, tal vez el monumento por el que se puede iniciar el relato haya de ser el magnífico complejo ornamental de lo que realmente es una simple puerta o portal, Ali Qapu (gran puerta, selecto portal) de lo que fue el complejo residencial real. Cuentan que realmente este singular edificio, de arquitectura inicialmente simple pero muy característica del estilo persa (amplia terraza, techos altos, columnas esbeltas y elevadas, uso de madera noble) sólo tenía una función recreativa y de lucimiento personal del sha sobre sus súbditos y ese mapa del mundo que es Naqsh-i-Jahan. Su posición elevada sobre ella y la panorámica que desde ahí se aprecia, lo dejan intuir fácilmente. Ali Qapu, la gran puerta. Isfahan plaza mayorEl lugar, pensado también para recepciones reales, tiene una planificada estructura orientada al asombro y la estupefacción ajena, en aquel y en este otro tiempo. Su amplia terraza con lámina de agua estancada entre columnas de madera y techo policromado a considerable altura facilita la ventilación y temperaturas agradables, lo que tras una penosa travesía desértica no podía más que producir alivio reconfortante. Su decoración interior, con mosaico de espejos y artesanía en yeso son de lo más sorprendente por su originalidad. Estos mocárabes en bajorrelieve de estuco son originales de Isfahan. Con ellos, el salón de música de este recinto resulta de lo más singular y atónito.

Frente a este magnífico portal de palacio, se encuentra la mezquita particular del sha, que por derivar de mandato de Luft Allah Misi al-Amili se le conoce como mezquita de Luftallah. No tengo referencias de si el color azul tiene algún particular significado en Isfahan, pero en el total de su stock arquitectónico, pareciera que el cielo ha tapizado sus bóvedas y fachadas. Puerta de la mezquita de Luftallah. IsfahanComo excepción, el recubrimiento exterior de la gran cúpula de esta mezquita, donde el sol dejó marcada su impronta cerámica para designar que es el lugar de su representante en la Tierra. Es una mezquita pequeña, dado que estuvo orientada a uso privativo de la familia real, por motivos de seguridad. Muchos gobernantes musulmanes han muerto a lo largo de la historia por traición durante la oración del viernes en la mezquita mayor (véase historia de los reyes granadinos). Su particular orientación al sol de la tarde, hace de su fachada todo un espectáculo y la representación de muqarnas revestidas de alicatado polícromo una verdadera representación del Universo, tal vez la metáfora mejor materializada de una lluvia de estrellas. Todo su interior también está recubierto de azul con una simbología muy cósmica. En esta ocasión además, con la metáfora de un pavo real, que en la simbología persa, representa al Cosmos. La gran cúpula interior en su centro tiene dibujado un pequeño pavo real. Toda la cúpula simula la cola de ese brillante animal en pleno despliegue. Pero a ciertas horas del día, la luz exterior se cuela por una ventana del recinto en modo tal que incide sobre la cola del gallo de indias y parece estar plegada formando con su brillo una forma perfecta. Es una sublime manifestación del poder imaginativo de aquellos alarifes, mitad arquitectos, mitad artesanos. Mitad filósofos, mitad poetas.Bóveda de la cúpula en mezquita Luftallah. Isfahan

En el punto superior de la cruz filar que imaginariamente secciona el gran maidán se encuentra la gran mezquita aljama o mezquita del sha, ahora llamada del imán Jomeini. Aunque pueden intuirse sus dimensiones dada la perspectiva que generan la portada principal del recinto con la cúpula mayor de la sala de oración, cuesta hacerse una idea de sus inmensas proporciones hasta que no se atraviesa el umbral de la entrada.

Entrada principal a gran mezquita del Sha en Isfahan

A modo de zaguán quebrado, la vista no puede establecer una visual directa entre el punto inicial y el trasfondo final. Es el canon reiterativo de la apariencia islámica, “lo esencial se deja invisible a los ojos”. Una vez atravesado el zig zag arquitectónico un vértigo repentino se apodera de tu hálito como quién se lanza al vacío estratosférico.

De no ser por lo ya conocido y visto anteriormente, habría pensado que quién diseñó este enorme conjunto azul no fue sino alguien con gran nostalgia de un extenso océano, añorado entre la tórrida condena de este entorno desértico. Pero sabiendo ya de la cosmología polícroma sobre mosaico cerámico no cabe otra lógica sino la de intuir que el maestro alarife que diseñó este conjunto visualizó el Universo antes que Copérnico o Galileo. Aquí plasmó cada galaxia, cada estrella, cada asteroide hasta lograr la infinita sensación que transmite ese enorme patio flanqueado por el raso azul celeste que cubre sus paredes y bóvedas. Una factoría de silencio como esta impone por si misma el ascetismo y el estado de meditación permanente. Además de eso consigue reducirte a la escala aproximada de lo que realmente es el ser humano en el conjunto de la inmensidad sideral.

Patio central Mezquita del sha en IsfahanSus dimensiones en conjunto superan a la gran Mezquita de Córdoba, si bien no así la sala de oración. Muy curioso el hecho de tener una zona para el uso de invierno y otra de verano, lo que define el contraste térmico que debe existir en esta ciudad.

No lejos de ese mapa del mundo y de aquel Universo cerámico se encuentra la representación del Yanna, el jardín supremo. La analogía del descanso eterno para el reposo cotidiano. Isfahan fue concebida en un todo como ciudad jardín y en muchos de sus rincones aparecen parques o espacios ajardinados. De las construcciones para el relax real que se construyeron en su época de mayor esplendor aún quedan algunas en el entorno de lo que fue el palacio real. El palacio de Chihil Sotun (Cuarenta columnas) es el más representativo de todos ellos y el más imponente.

Palacio Chihil Sotun. IsfahánAunque de mediano tamaño y decoración nada ostentosa se hace imponente por la escenografía de su composición en conjunto. Precedido de una enorme alberca a ras del suelo, de más de 100 metros de longitud, la profundidad de campo que adquiere su perspectiva le hace grandiosa por si misma. La luminosidad que adquiere con ello, enmarcado en sendas líneas de fuga de contrastados verdes contribuye a generar esplendor y minimizar al visitante. El palacio se enmarca por un gran portal de esbeltas columnas de madera. La veintena de ellas se refleja sobre las aguas precedentes, duplicando su imagen, de donde parece venir el nombre del conjunto. Este gran soportal es idéntico en estructura a la gran terraza columnada de Ali Qapu, aunque de mayores dimensiones, dando la apariencia de un cenobio elevado sobre las aguas del estanque donde seguramente los monarcas escuchaban conciertos de música en los atardeceres de aquel jardín. En este aspecto, recuerda mucho al palacio del Partal granadino y algunos jardines exteriores de la Alhambra. Es curioso que, viniendo lo islámico de Medio Oriente, aquí no hayamos encontrado edificios monumentales anteriores a lo andalusí.

Interior de Chihil Sotun. Isfahan

El interior del palacio tiene ya un aspecto más acorde con su época. Pese a no disponer de la recarga propia del Barroco coetáneo en Europa usa mucho el estuco pintado y la pintura mural. Sus bóvedas, a diferencia de las europeas, son de cruce excéntrico, características de la arquitectura persa, lo que permite mayor posibilidades ornamentales que las de cruce centrado con intersección de arcos en la ojiva. Pero lo que más impresiona es la ornamentación con fragmentos de espejo que, insertos en la madera, parece un cielo nocturno cuajado de estrellas, o tal vez los destellos que se emiten desde el escañuelo donde se asiente el hijo del Sol.

Portal de Chihil Sotun. IsfahanEl espejo, por su parte, también simboliza en el Islam, la reciprocidad de las conciencias…para el sufismo el universo es un conjunto de espejos enl os cuales la esencia infinita de la Providencia se contempla en múltiples formas que reflejan de distintas maneras y en diversos grados la irradiación del Ser Único. Y el alma, espejo es también que refleja al Uno y se mira a sí misma, a la vez, mirándole a Él y Él mirándose a sí mismo en el alma, tal lo cantal al-Gazzali, Ibn ‘Arabi, al Rumi y otros. Desde otro punto de vista, el espejo es el encargado de dar cuenta de la futilidad, evanescencia e incluso vanidad, ilusión y falsedad que puede contener en su interior (batin) esta naturaleza y este mundo, tan bellos en lo exterior (zahir). El agua, además tomada como espejo que refleja de esta manera tan variable las cosas del mundo, es expresión de la contingencia del mismo. Ejemplos típicos de ello son entre otros, el gran estanque de Harún Minar, cerca de Lahore, el patio de los Arrayanes de la Alhambra de Granada, y, caso muy notable, el palacio Chihil Sotun de Isfahan, llamado el “Palacio de las cuarenta columnas” aunque en realidad sólo son veinte las construidas y reales, siendo las otra venite las reflejadas en el enorme estanque que hay delante de él. Es todo un símbolo de que da igual lo real que lo imaginario” (Lomba E Fuentes, 2005).

En Isfahan se encuentra también uno de los monumentos que posee dos minaretes de movimiento simultáneo. Es una singularidad del Mausoleo conocido como Monar Jomban, a la salida de la ciudad. Es una obra pequeña y nada ostentosa que alberga la tumba de un sabio sufí y que tiene la particularidad de presentar dos minaretes que se mueven simultáneamente al cimbrear uno de ellos. Cada hora, sube una persona para generar movimiento y dar satisfacción a la curiosidad de los visitantes.

Finalmente hay que hacer alusión al conjunto monumental del barrio armenio o Nueva Julfa. El Islam, aunque a algunos pueda parecer extraño, es más integrador que integrista. La muy repetida convivencia de religiones en suelo de al andalus no es algo exclusivo de aquel tiempo ni de ese territorio. Es algo que se sigue manteniendo hoy en día en Egipto, Siria, Líbano, Jordania, y también en Irán. El barrio armenio es consecuencia de la acogida en Isfahan de los habitantes de la vecina Armenia que por su posición en la ruta de la seda eran avezados conocedores de los entresijos del comercio de tan preciado textil. Después sirvió como referente y acogida de muchos armenios huidos de la persecución genocida de los turcos a principios del s. XX. Allí desarrollaron su cultura y crearon algunos monumentos de los cuales el más destacado es la iglesia de San Salvador o Catedral armenia. Es como una cuña bizantina metida en todo el entramado islámico que se ha descrito. Cúpula catedral armenia. IsfahanPor todo este conjunto de obras y el cúmulo de emociones y concepciones que en ellas encerraron sus promotores, diseñadores y constructores, Isfahán se considera como una de las perlas de Oriente, donde la filosofía islámica que rinde culto a la Belleza exhala por cada uno de sus rincones. Mucho mejor si se llega a ellas con disposición de adsorber todo cuanto de ellas emana porque ello nos facilita entender y promover EL MUNDO, TAN BELLO COMO ES.

Antonio Pulido Pastor
Tottori Trip

Referencias:
Blair, S.; Bloom, J. (2001).- El Islam, arte y arquitectura, 504-529. Hattestein, M. y Delius, P. (eds.). Editorial Köneman. Barcelona
Lomba Fuentes, J. (2005).- El mundo tan bello como es. Edhasa ediciones. Barcelona.