Está universalmente reconocido que el origen de las civilizaciones humanas se encuentra en el triángulo con vértices en Egipto, China e India. Aunque parece que el gran Nilo tiene la mayor probabilidad de ser en quién recaiga el honor de tal primicia, aún se generan dudas en algunos, principalmente por el desconocimiento que sigue siendo la historia antigua del Lejano Oriente, así como la gran potencia del subcontinente Indio.
Lo que si queda claro, tal como ya escribí en cierto momento, es que el gran monzón del Índico subyace como conector común en toda el área determinando las condiciones naturales que permitieron el florecimiento casi prehistórico de aquellos territorios. Siendo ese el Mundo, en cierto momento histórico, la antigua Persia, es su corazón, tal como recientemente ha escrito Peter Frankopan. A priori es algo que puede intuirse, viendo su posición en el mapa, aunque una vez visitado, tal vez cueste más entenderlo dada su aparente pobreza natural. Todo ello hace de Irán un lugar lleno de fascinación y atractivo que me ha llevado a recorrerlo someramente durante dos semanas de la mano de 3000Km, viajes de aventura en grupo

   IRÁN, EL UNIVERSO CONDENSADO

Irán, es el actual Estado surgido por la unión de los antiguos territorios de Med (medas), Fars (persas) y Erán. Todo un vasto territorio semidesértico encajado entre una cuña montañosa compuesta por la Cordillera de Elburz al norte y los montes Zagros que la flanquean hacia el sur. Estas montañas, consecuencia orogénica del choque entre el gran continente africano y el asiático y situadas en los bordes exteriores de ese gran territorio y su efecto desecante, son las principales responsables de la aridez característica de los valles y mesetas que se configuran en su interior. La nieve que es posible ver en sus altas cumbres, con más de 3.000 m de cota, indican el lugar donde queda depositada el agua procedente de las escasas borrascas que se generan en los mares lejanos. También son testigo de ello los densos bosques que quedan a orillas del Caspio en la cara norte del macizo Elbruz.Estas condiciones de aridez y pobreza natural han sido principales impulsores del ingenio histórico de sus habitantes así como del culto y exaltación del mundo tan bello como es. La belleza, ese centro recurrente en torno al cual gira el hecho islámico en cuanto a concepción de la Creación y la representación de cualquiera de sus manifestaciones por medio del artificio humano.

Por otra parte, la escasez de lluvias y nublados, junto con temperaturas nocturnas agradables permitió la observación del cielo estelar y el estudio de sus constelaciones. Ello generó en la Época Antigua avance en el Cálculo, la Astronomía y la Navegación. El culto a la bóveda celeste queda reflejado perfectamente en las formas arquitectónicas y la decoración principal de las mismas, como podrá verse. Este hecho, junto con su posición intermedia entre los antiguos imperios florecientes del Mediterráneo y Asia, hacen de Irán el Universo condensado.Ser el baricentro de aquel gran triángulo ha supuesto para la zona, durante milenios, la gran ventaja que para toda rueda tiene su punto de giro, repartir el movimiento a uno y otro lado. Los flujos generados en su entorno han sido históricamente su caudal, del que se ha beneficiado. Puede que por eso, tal vez siempre haya sido ese espacio siempre codiciado, no en vano, la historia de sus disputas se remonta a más de cinco mil años de antigüedad. Aún hoy, no hay más que ver las portadas de los principales medios de comunicación para ver la actualidad de tal circunstancia.

Recorrer el mítico territorio de la antigua Persia me ha llevado con inquietud y avidez de conocimiento en torno a los motivos que pudieron hacer del mismo y de sus gentes, todo un gran imperio. No deja de ser curioso que, al estudiar los grandes imperios siempre aparece una constante. Es denominador común en todos ellos la naturaleza pobre de su territorio origen así como la rudeza y costumbres más o menos nómadas de sus habitantes. Se repite en griegos, romanos, vikingos, almohades, mongoles. También en Persia. Como se ha hecho referencia al principio, se trata de un territorio de extrema aridez, o muy montañoso, donde la principal actividad económica en tiempos ha debido ser el pastoreo de ganado menor. Otra constante en los imperios ha sido la invasión y sometimiento de tierras más ricas y de mayor nivel cultural. Es algo claro en vikingos, mongoles, turcomanos y, aunque pueda sonar raro, también en griegos y romanos. El esplendor cultural de lo que algunos llaman Antigüedad Clásica, deriva principalmente de su llegada a Egipto, al que usurparon la milenaria cultura del Nilo, enriquecida además por los aportes persas durante el dominio de estos entre los siglos VI y III anteriores a la era cristiana. No es así, sin embargo en el caso persa, productor durante siglos de cultura propia que posteriormente habría de llegar a Occidente en tiempos en que la globalidad comercial empezara a ser un hecho a partir del siglo V (Hobson, 2006). Esos mismos flujos conectivos sin duda le aportaron conocimientos desde China e India, siendo en ese caso más fáciles por compartir fronteras que en el caso egipcio, restringido a India por razones de lejanía e intermediación a través del territorio nubio.

Conocer un país tan extenso, de superficie triple a la de España requiere mucho más tiempo que las dos semanas empleadas en este caso. No obstante, es una buena aproximación a su geografía, paisaje, patrimonio histórico y arquitectónico así como a su realidad social actual. La ruta planteada inicialmente consistió en recorrer por vía terrestre el eje principal del país desde su capital Teherán hasta la gran ciudad de Shiraz en el suroeste, pasando por la antigua capital del reino, Isfahán y alguna que otra singularidad como Kashan o Yazd en el desierto. Desde el sur, un vuelo nos sitúa nuevamente en el eje norte con Tabriz basculando hacia poniente, ya en la región del Azerbayan oriental. Esta no será una guía de visita ni tampoco un diario de viaje como en otras ocasiones. Nace más desde la admiración hacia una gente y un territorio con la intención de convencer al lector de la necesidad de su visita, pese a los prejuicios que en este momento histórico, por razones varias, puedan tenerse hacia aquel país.

Teherán

Tehran es como Granada, y ésta “es como una rosa, más bonita que ninguna, que se duerme con el Sol y florece con la Luna”. Si existe la propiedad transitiva en una esa relación como esa, he ahí una buena descripción para la capital iraní. Situada al pie de los montes Elbruz (Albroz) las altas sierras nevadas son el telón de fondo donde se combinan el ocre terrestre, el blanco níveo y el azul cerúleo, un bonito lienzo visible desde las amplias avenidas o los frecuentes parques y espacios ajardinados de esta gran ciudad. El agua condensada en manto blanco sobre la montaña corre por su desnivel cuando se funde llegando a los valles y mesetas donde se encuentran los espacios humanos. El agua que es vida, vivifica esta ciudad, corriendo libre por acequias o canales a cielo abierto. A ellos se acercan a libar las mariposas y a calmar su sed los pájaros que pueblan y llenan de trinos los innumerables árboles que se alienan en sus márgenes. Es un elemento tradicional que no he visto en ninguna otra gran ciudad hasta ahora. Un símbolo de libertad y de armonía con el entorno natural. Una primera aproximación al mundo tan bello como es, diluyendo la frontera entre lo natural y lo artificial, de forma que el Paraíso habite entre nosotros.Es un tanto curioso que la capital de un país tan grande se encuentre en posición tan periférica. Tradicionalmente la situación capitolina ha estado basada en la centralidad, por una simple cuestión estratégica y de control. No fue así en el caso de Egipto, si bien la razón administrativa sigue siendo una justificación fundamental en aras a la vía de conexión fluvial que supuso el gran río así como la concentración de las cosechas en la zona más próxima al gran Delta. Razones hay múltiples, pero esta proximidad paradisíaca, alejada de la tenacidad desértica que domina el país, pudiera ser una lógica justificación.Tehran es una ciudad grande, con unos 10 millones de habitantes, lo que la convierte en una de las urbes más grandes del mundo, equiparable a Delhi o El Cairo. Es además una ciudad monumental y su entorno natural se ofrece muy interesante con los Elbruz tan cercanos y su verde fachada hacia el Caspio, por lo que recomiendo dedicarle al menos 3-4 días. Yo, sin embargo tenía otro concepto, llevado por los acontecimientos más modernos y solamente le he dedicado un día. Así que mi visita, a pie, empezó desde el Hostel Kojeen donde nos alojamos, entidad que no recomiendo para nada dado su alto precio relativo y la pobre calidad que ofrece en su servicio e instalaciones (habitaciones mediocres, baño diminuto de pésima calidad, ubicado en el exterior de la habitación y compartido, desayuno invariable cada día y tienes que recoger y fregar la vajilla por ti mismo). Se ofrece como entidad promotora de acciones solidarias y es muy requerido por viajeros solitarios de a pie en plan bohemio, pero existen alternativas con mejor relación calidad-precio. Los 12 euros por persona que aparecen en web no son reales y sube algo más. Por su parte, el hotel Karoon, con categoría 3 estrellas, da un servicio soberanamente mejor, a menor precio (9 euros por persona).

La moneda en irán, el rial, acaba siendo divertida. Su cambio actual oficial era de 45.000 riales/euro. Sin embargo, las oficinas de cambio han ofrecido hasta 160.000 rials/euro, algo muy ventajoso para el visitante en estos tiempos. Culpa de ello es la depreciación feroz de la moneda a causa del embargo estadounidense, que está resultando perjudicial para los habitantes del país por la tremenda escalada de precios.

La visita es guiada por Aly Reza, un chico del que nuestro coordinador traía como referencia desde origen y que habla muy bien español. A ello une sus conocimientos de historia y un trato exquisito, atento y refinado. El camino hacia la plaza Ferdosi nos hace atravesar el Parque de los artistas, un antiguo arsenal militar que fue reconvertido en parque y dedicado a salas de exposiciones y expresión artística popular en la calle. También pasamos por la fachada de la antigua embajada de Estados Unidos, lugar emblemático de la Revolución de 1979 cuando fue derrocado el Sha y donde se produjo la retención de varios ciudadanos estadounidenses que creó un elevado clima de tensión militar entre ambos países. Puestos a pensar, si en aquel entonces no hubo asalto militar por parte americana, parece que toda la palabrería amenazante que ahora mismo calienta las relaciones entre ambos países, no llegará mucho más lejos. El muro exterior del recinto se encuentra aún decorado con las pintadas de la época, muchas de las cuales llegaron a ser icónicas mediante la difusión internacional en medios de comunicación.Estamos en pleno centro de Irán, el núcleo económico y tecnológico del país. Tiene el aspecto y la vida de una ciudad moderna, si bien con aires de al menos dos décadas atrás. Sin embargo no exhibe la apariencia de caos o suciedad de otros lugares del Magreb o de Asia, algo a priori esperable dada la masificación existente. La gente además es exquisitamente amable pese a ser unos desconocidos. Son bromistas, alegres y sobre todo serviciales. Fácilmente te preguntan por tu origen al detectar que eres foráneo y gustan de practicar el inglés, hacer preguntas sobre tu país o sobre tu opinión acerca del suyo…y cómo no, ¡La Liga!!!!…Es lo que hace famosa a España en el extranjero. No Velázquez, Goya o los toros, sino Real Madrid y Barça.

Extrañamente, nos pasamos media mañana intentando adquirir moneda en establecimientos reglados. Por alguna razón que no llegamos a comprender, sólo el Banco Central de Irán (Bank Melli Iran) nos cambia moneda suficiente, aunque con aspecto de mala gana.

Compramos fresas a granel en un puesto callejero, a pleno sol. Pese a ello, su color oscuro, su turgencia rotunda hacen intuir la explosión de sabor que generan en la boca. Los puestos de venta en la calle quedan muy alegados de las condiciones anti-higiénicas que he podido ver en el norte de África. Mi estreno gastronómico en Irán se produce en un hotel de 4 estrellas, con buffet libre que resulta casi escandaloso por el surtido, exquisitez y lujo. Su precio, 10 euros está tan alejado de la realidad local como de la española. Es baratísimo para el nivel que tiene a precio europeo y sin embargo carísimo para la economía local donde una comida bien, normalmente, tiene un precio equivalente de 2 euros por persona. Estamos en ramadán y hay que decir que aquí, pese a la estricta exigencia gubernamental, se encuentra muy relajado a nivel popular. Hay mucha gente que lo evita, siempre que se observe su cumplimiento en público para evitar que cunda el ejemplo.

El palacio de Golestán (el palacio de las flores) es el principal monumento histórico de Teherán y el más antiguo. Convertido en residencia oficial de los monarcas, data de mediados del siglo XVI. Su aspecto exterior mantiene la estructura clásica de ajardinamientos y estanques alargados propios de la jardinería persa. Pero el edificio principal, tanto por arquitectura exterior como por su interior, parece mucho más occidental. En cierto modo, recuerda mucho a la arquitectura andalusí sevillana, por sus mosaicos esmaltados de gran colorido y representación florística. El arco ojival no abunda tanto y las columnas tienen el aspecto del clasicismo grecorromano.

Con cierta inspiración versallesca, el uso del cristal para recubrimiento de sus paredes y generar juego de luces, deja enmudecido al visitante. La metáfora cósmica que son estas bóvedas alcanza aquí su modalidad más brillante. El techo se llena de reflejos y la analogía rey-sol alcanza su máxima proyección sobre los súbditos y visitantes. Eso de apabullar al audiotorio, es patrón común en los soberanos desde tiempos en que se estableció la figura de Jefe del Estado.

Seguidamente la visita continúa por el conjunto de la gran mezquita aljama de Tehran, antes llamada del Sha, ahora del Imán Jomeini, tal vez por aquello de que los amores, van y vienen. El conjunto arquitectónico cumple con las premisas propias de la funcionalidad establecida y será un anticipo premonitorio de lo que puede ofrecer este país en cuanto al arte sacro. Igualmente ocurre con la organización del barrio islámico, con el mercado en las proximidades de la gran mezquita.Cada mezquita es distinta. Aunque iguales en su formato estructural cada una tiene una forma figurativa original así como una decoración particular. Es todo un mundo que da para escribir por si mismo todo un libro. Aquí se nos deshace ese tópico tan extendido en Occidente de que en el mundo islámico no se permite el acceso de no creyentes al interior de las mezquitas. Por regla general, no hay nadie en el entorno que controle ese tipo de cuestiones. Del mismo modo, el bazar, es el reposo del comercio mundano y a él dedicaremos un monográfico en esta revista a partir del reportaje fotográfico que hemos podido recopilar.

La visita a Teherán termina a través del metro para ir hasta el conocido actualmente como “arco de las libertades”, algo que, tal está el ambiente en el país, no deja de ser un tanto metafórico.

Kashan

Al día siguiente tomamos rumbo sur. Alquilamos un taxi discrecional dado que el precio es muy barato, aproximadamente unos 20 euros para el trayecto de casi 300 km que nos separan de Kashan, la próxima ciudad. La salida en vehículo de la ciudad resulta fácil, lejos del caos que recuerdo en New Delhi o la más cercana Marrakech, pese a la gran cantidad de habitantes. El paisaje del entorno se vuelve enseguida desértico. No guarda ningún parecido con el más frondoso y aparentemente húmedo que hay en las inmediaciones de la capital. Un paisaje montañoso y áspero se muestra a ambos lados, con tonos rojizos que vislumbran la riqueza en minerales metálicos, principalmente hierro y cobre. Sin duda su naturaleza volcánica es la responsable de ello. Me recuerda con mucho a la franja pirítica del suroeste ibérico y sobre todo al Alto Atlas marroquí, tanto por el relieve como la cromática paisajística. Los grandes imperios de la Antigüedad basaron su dominio bien en el dominio de los metales para la fabricación de armas, bien en táctica militar (caso del gladius romano o de la caballería mogola).

El conductor del vehículo pronto se muestra un tanto singular. A poco de salir de la ciudad se detiene en una estación de servicio. Creemos que para repostar, cuando resulta con una serie de bolsas que vienen con destino para cada uno de los pasajeros conteniendo una botella de agua y algunos snacks. Un atento detalle tiende uno a pensar. Manos al volante, sin embargo, parece un malabarista. Lo mismo maneja el teléfono para seleccionar música en el reproductor, que se dedica a sacar fotos de todos y cada uno, mirar para atrás o abrir un termo de té y servirse cuantos vasos se le antojan. La perplejidad, es absoluta y hay que llamarle al orden para que fije su atención sobre la carretera. El panorama se muestra aún más árido cuando pasamos por las inmediaciones del gran lago salado de Namak, cerca de la ciudad de Qom, que en la distancia, parece un gran embalse.Kashan es una ciudad mediana, de unos 200.000 habitantes, perteneciente a la provincia de Isfahán. Puede recorrerse a pie fácilmente. Nos alojamos en The Puppet Museum House, otro lugar supuestamente con encanto que resulta no ser tanto. El precio de la habitación baja un poco, 9 euros por persona, pero en cuanto a servicios e instalaciones vuelve a quedarse corto, por no hablar de la parquedad en el desayuno. Es una ciudad poco monumental, pero en sus alrededores se encuentra el palacete residencial de verano de Bagh Fin, un lugar en cierto modo muy parecido al Generalife granadino donde el agua y los jardines son los protagonistas. Supuestamente fue un lugar productor de rosas en otro tiempo hasta el punto de que se ha desarrollado una industria de la destilación del agua de rosas en el lugar. Pero ahora el jardín exhibe unos cuantos parterres grandes apantallados por altos cipreses de forma desordenada en cuyo interior apenas hay algunos arbustos dispersos, principalmente granados.

En este lugar hemos tenido una desagradable experiencia, con el conductor del vehículo y con el restaurante a la salida del jardín. Para comer, no es nada recomendable hacerlo en los establecimientos cercanos al jardín. A poco que te descuidas, intentan engañarte.

La visita en Kashan tiene poco más que ver que su gran bazar. A sus puertas saldamos cuentas con el taxista, cortamos por lo sano y le despedimos. Un nuevo contacto en el bazar, nos resuelve el viaje por la mitad de precio. Cuento el asunto para aviso a navegantes, el nombre de este listillo es Hamid Aghlee, por si algún día visitáis Teherán.

El gran bazar cumple todos los cánones de este tipo de lugares. Hasta llegar a este, no había visto uno tan bonito. En todo el Magreb africano ni el Sahel he visto algo tan bien construido y elegantemente decorado.El otro punto de interés monumental en la ciudad son las llamadas “Casas históricas”. Estos edificios corresponden a antiguas viviendas y casas de negocio de grandes mercaderes cuya fortuna personal floreció con el trasiego de bienes a lo largo de las míticas rutas caravaneras del Medio Oriente. Como ya se ha hecho mención, Irán es el centro neurálgico que pone en conexión las especias, el algodón y el acero hindú, la seda, el papel, la tinta, la pólvora, el té, la porcelana y otros productos de la lejana China con la Europa Clásica (Grecia, Roma) y durante la Edad Media, con Bizancio, que es la puerta de Oriente a orillas del Mar Negro. En sentido contrario, fueron apreciados sobre todo los caballos. Los míticos caballos celestes añorados por los chinos. Estas casas son el reflejo homólogo de las havelis hindúes donde además de negocios, se acumulaban bienes a medio camino, también recuerda a una villa romana o a una casa de mercaderes en la Italia renacentista. En Kashan se encuentra la casa de la familia Tabatabayi, que está considerada como la mejor de la ciudad y una de las grandes de todo el país, catalogada dentro del patrimonio arquitectónico iraní. Inmerso en un bazar y viendo la red de caravasares que hay a lo largo del país cabe hacerse una idea de lo que pudo ser una fortuna así. La casa se extiende sobre un amplio solar con edificios a una o dos alturas que marca muy bien el uso a lo largo del año de las distintas estancias en función de la temperatura ambiente, así quedan marcadas muy claramente las habitaciones de invierno y las de verano. El eje central de la residencia es un enorme patio. Este viaje a Irán me ha llevado a conocer el origen persa de algunas palabras usuales en el vocabulario hispano como son “vale”, “naranja” y “patio”. Este último vocablo atiende a la fusión de los conceptos “patih” (el cielo) y “ob” (agua), por lo que significa “el cielo en el agua”, aludiendo al reflejo celeste sobre la mansa lámina de los estanques en calma que suelen marcar el eje longitudinal de la jardinería persa. Sólo por esta aportación, ya me ha merecido la pena venir hasta este país donde la gente sonríe con una facilidad pasmosa y es amable como en ninguna otra parte. Contemplar el cielo mirando hacia abajo es mucho menos cansado que hacerlo hacia arriba, salvo si se está tumbado.El edificio, pese a ser extraordinario, no tiene sobrecarga ornamental. En cierto modo se parece mucho a nivel decorativo a las casas granadinas de arquitectura andalusí. Dominan las artes en yeso plano con grabados en bajorrelieve muy parecidos al ataurique islámico, pero aquí los motivos son muy florales, en cierto modo similares a los usuales en el arte califal andaluz. También el uso de la madera decorativa tiene semblanzas similares.El camino hacia Isfahan nos hace pasar por Abyaneh un pequeño poblado de montaña que en otro tiempo debió dedicarse al pastoreo de cabras. Está construido totalmente en tapial ocre, recordando mucho a Marrakech y algunos poblados rurales del Atlas. Actulemente se ha convertido en villa turística con canon de acceso a modo de aduana en el principal aceso del pueblo. En un par de horas se recorren sus calles, fotografiando sus mejores rincones, comprando artesanía propia de la montaña o tomando un café en un entrañable rincón que antes fue una panadería.Desde aquí la carretera nos lleva a Natanz un lugar donde el desierto en altitud es vencido por el regadío y aparecen los huertos como pequeños oasis entre la roca árida desnuda. En este lugar hay una mezquita rural interesante, pero la imaginación ya va cegada por el premio visual que espera en la antigua capital safávida. El lugar es famoso por la cerámica tradicional persa y por la producción de azafrán.Y así llegamos a ISFAHAN, ¡¡la mitad del mundo!!, la tercera ciudad más poblada de Irán y culturalmente la más importante, por haber sido varias veces capital del país a lo largo de la historia, por su situación céntrica, su vinculación al río Zayandeh (el dador de vida) y el cúmulo monumental que atesora. Es por ello que merece una consideración monográfica. Dos días en Isfahan y rumbo al Este nos adentramos en el desierto en autobús de línea regular (ni buena ni mala), cuatro horas después, llegamos a nuestro destino, en medio de una tormenta de arena.

Yazd

Situada en pleno desierto de lo que se llama Meseta iraní, es una de las ciudades más turísticas de este entorno. Su atractivo está en su antigua medina y en el entorno que la rodea. También posee una gran mezquita que es famosa por su portada alta y estrecha como pocas, cubierta por completo de revestimiento cerámico de color azul, muy al estilo de Isfahan. Pero por su tamaño y una vez conocido el Paraíso, no tiene grandes rasgos a destacar, sobre todo al percatarme que la gran fuente de su patio ha sido cegada, perdiendo el encanto que genera la lámina de agua. El gran atractivo de Yazd y de Meybod son sus enseñanzas sobre hidráulica y construcción bioclimática que va desde la ingeniería de los qanats hasta la jardinería en ambientes desérticos, pasando por la arquitectura doméstica, la ventilación gravitatoria con sus características torres de viento o las asombrosa tecnología medieval del hielo (Yakchals).

 El recinto antiguo de Yazd o de Meybod es un núcleo urbano de pequeña dimensión contruido en adobe y tapial con un característico tono mimético de las rojizas arcillas del desierto. Sus formas redondeadas son las características que arquitectónicamente puede soportar un material como éste que sólo puede trabajar a compresión, sensible a la fractura ante la mínima tensión de tracción. En ese sentido es un perfil muy repetido en toda la África urbana medieval.

Una excursión por el entorno cercano de Yazd permite ver magníficas panorámicas de una hammada de roca con crestones montañosos más o menos aislados. Los tonos ocráceos propios de minerales metálicos, sobre todo del hierro siguen dominando el paisaje, algunas rocas me parecen de mineralogía caliza. Las montañas son lugares sagrados a los que se ha atribuido antiguamente ser morada de dioses. René Guenon en sus publicaciones lo atribuye a su verticalidad y conexión entre el cielo y el suelo, como auténticos pilares de la tierra sobre los que se apoya la bóveda celeste. Es la simbología cósmica catedralicia y antes de ellas, en estos edificios orientales. Viendo estos picos agudos y recortados contra el cielo, me sugiere una explicación a la ascendencia en altura de esas grandes estructuras porticadas en sus construcciones. Los arcos en ojiva conducen la mirada hacia la bóveda de muqarnas que la corona y que sin lugar a dudas, parece una lluvia de estrellas. Es una preciosa representación de estos perfiles rocosos que sostienen la bóveda celeste y que cada noche son recorridos por un sinfin de meteoros fugaces. Es el traspaso del sentido sagrado de la naturaleza a la proximidad humana en la arquitectura urbana. Es el Universo condensado que durante milenios estuvo siendo observado hasta aprender a ser representado.

Llegamos a Jaranaq (aunque se suele escribir Kharanaq) un pequeño pueblo rural semiabandonado que cumple el prototipo de pueblos de adobe propio en la zona. Su origen está en una pequeña fortaleza datada en unos 4.500 años de antigüedad. Se sostiene a media ladera sobre una gran rambla que se deja ver al fondo con un acueducto. Aunque la construcción es muy interesante, si bien un poco deteriorada y el principal elemento es un alminar cilíndrico construido en adobe, lo que me ha resultado más interesante es poder ver la actualidad del útil funcionamiento de un qanat y su uso para mantenimiento de un espacio irrigado. El paisaje producido y el sistema de acequias abiertas es muy similar al de los espacios irrigados andalusíes que conozco. Pero hasta ahora no había visto ninguno alimentado por agua del desierto.

Acequia Kharanaq

En si, un qanat es un conducto subterráneo que va recogiendo el agua que infiltra la montaña y de las capas freáticas que puede ir intersectando. Si aún hoy en día la topografía subterránea sigue siendo complicada, es fácil hacerse una idea del mérito de estas construcciones a base de herramientas básicas y necesitadas de una pendiente longitudinal suficiente para generar escorrentía sin generar velocidad que pueda causar daño erosivo al sistema. Aunque después de ver los sistemas de drenaje en las minas romanas de Riotinto, mediante la rota aquaria y el tornillo egipcio, el umbral de asombro se queda muy elevado. El origen de este ingenio es iraní (Barceló et al., 1996) y aún hoy muchos de ellos siguen en funcionamiento. Me he quedado francamente sorprendido al indagar posteriormente en imágenes satélite y comprobar cómo su trazado aún es visible merced a los pozos de aireación que tienen en superficie. El uso agrícola del qanat es residual, en el sentido de que las aguas primeramente tienen un paso urbano para abastecimiento de la población en uso doméstico y después, en su vertiente liberada, se conducen por las acequias para distribuir el riego de la tierra. Jaranaq tiene también un caravanserai que tiene dimensiones bastante notorias para lo que pudo ser la ciudad medieval. Un cómputo somero de la foto aérea me ofrece la cifra de 38 hectáreas de regadío en el entorno del antiguo Jaranaq, una cifra más que sobrada para una población de 1000 habitantes que, según me contaron, tenía la antigua fortaleza. El hecho es más asombroso aún cuando, reduciendo la escala de la vista aérea, compruebo que no hay nada parecido en unos 200 km de radio, una superficie que se dispara a unos 2 millones de hectáreas. Cabe entender así la importancia de estos pequeños oasis verdes, convertidos además en centros de escala para la gran ruta comercial que fue este ramal sur en la mítica ruta de la seda.

Desierto en Kharanaq (Yazd, Irán)

Continúa el trayecto por la inmensa extensión esteparia con un paisaje abierto donde las montañas se presentan como un cordón lejano del que se segrega una diáspora residual que se dispersa rompiendo el horizonte cercano como islotes aislados. Son inmensas catedrales de roca dispuestas a acoger el peregrinar de las almas más eremitas. En una de ellas, se encaja a media ladera la gruta de Chak Chak, una oquedad rezumante en medio del paredón rocoso convertido en importante santuario zoorastriano. El nombre que tiene alude a la onomatopeya del goteo chasqueando sobre la roca. Recomiendo obviar este sitio y pasar directamente a visitar la cercana ciudad de Meybod, sobre todo si estás interesado en cuestiones históricas tan interesantes como el desarrollo sostenible o la arquitectura bioclimática.

Meybod es otra más de las ciudades de adobe que orlan este desierto petrificado salpicado por solitarios menhires de orografía abrumadora. A diferencia de Yaz, no es tan monumental, o mejor dicho, sus monumentos se alejan de la espectacularidad y se ofrece como un lugar magistral, un humilde centro de enseñanza sobre prácticas ancestrales relativas a la forma en que el ser humano superó la aridez de un territorio y supo imponerse a ella. Todo lo que este lugar puede enseñar, se encuentra además recogido en un palmo de terreno.

La antigua fortaleza es un reciento amurallado de tapial con un aspecto secular que nunca antes había visitado. Es bastante grande para lo esperable en un lugar como este y un tiempo histórico como aquel. Un intenso escalofrío electrizante recorre la espalda cuando se lee en el cartel informativo que el conjunto tiene unos 7000 años de antigüedad. De repente te trasladas a tiempos del Alto Imperio egipcio, cuando Ajenatón aún tardaría unos 3000 años en llegar. Desde su muralla, la vista alrededor te introduce directamente en una de esas películas que antes veíamos sobre Simbad, Sherezade y otros cuentos de la mil y una noches.

Mosaico vergeles en Meybod (Irán)

Un mosaico de vergeles teselados entre un tejido de calles y edificios de rojizo adobe se divisa. Es el capítulo 1 de un libro de Historia de la Jardinería (Páez de la Cadena, 1986), viviendo en presente muy real el origen de la misma. Es el reverdecimiento doméstico del desierto, con la idea de alejarse de él y de sus exigentes imposiciones de supervivencia, por lo que se le considera como recreación mundana del Paraíso. Aturdido entre tanta fascinación, llega el éxtasis cuando encuentro un qanat en funcionamiento actual manando agua a borbotones en una de esas calles y accediendo a un caravasar donde se encuentra una de sus arquetas registro. Por tener forma de bóveda cupuliforme, la deformación de su nombre árabe acabó llamándola “alcubilla” en tierras del sur hispano. En sus inmediaciones, se encuentran un aljibe enorme y la llamada fábrica de hielo (Yakchat). El almacén o casa del hielo es otro elemento que me causa fascinación a causa del paralelismo que tiene con los pozos de la nieve que conozco de la industria de la nieve en las Sierras Tejeda-Almijara y en la Sierra de la Nieve de Ronda y alrededores. Pero a diferencia de esos simples fosos, tanto el edificio de Meybod como sus instalaciones asociadas presentan mucha mayor complejidad. Se trata de una construcción cerrada al exterior salvo por el orificio superior de la cúpula que genera con sus muros una gran isotermia. En su interior se encuentra un foso circular que se encuentra cubierto por una gran cúpula más bien cónica. En su exterior existe una especie de alberca amplia de poco fondo cercana a la provisión de agua que permite el qanat. Mientras los pozos de nieve medievales de al Andalus se vinculaban a la media montaña andaluza, los iraníes, dada su altitud media y clima continental disponían de temperaturas suficientemente frías en las inmediaciones de la ciudad. De este modo, el agua se expandía en las albercas donde se helaba durante la noche. Los bloques de hielo se cortaban y almacenaban en el interior del edificio isotermo. De ese modo, era capaz de mantenerse durante todo el año dada la propia temperatura ambiental generada en el conjunto. El de Meybod, tiene más de cuatrocientos años de antigüedad y se encuentra perfectamente conservado pese a estar fabricado con adobe (barro y paja), por cierto un elemento muy efectivo como aislante.

Por último, hay que citar la casa del desierto como ejemplo de construcción bioclimática en la que también participa de forma muy activa el qanat. Por ser un poco más gráfico en la descripción, cabe decir que en lugar de construcciones, las viviendas del desierto son destrucciones. En realidad, el conjunto doméstico se encuentra excavado bajo el nivel de la calle y la fachada es un simple cerramiento. La puerta permite el acceso a una pequeña estancia y en seguida una serie de escalones bajan uno o dos pisos por regla general, en los que se distribuyen las habitaciones de la casa en torno a un patio central a cielo abierto. En el seno de ese patio se encuentra una fuente y el raso se cubre a veces con una lona para evitar la entrada de grandes cantidades de polvo, la insolación y favorecer el aislamiento. Por debajo de este nivel doméstico se encuentran algunas dependencias de tipo almacén o bodega y una escalinata adicional más o menos larga que llega hasta dar acceso al flujo corriente de un qanat.Casa urbana en Yazd. Gran hotel FahaddanEl qanat, a través de sus pozos de registro, capta aire frío durante la noche y lo almacena en sus galerías, que por ser profundas y aisladas, mantienen la temperatura. De ese modo, la galería principal de flujo transmite una bolsa de aire frío o cuando menos fresco a temperatura nocturna. El artificio para airear la casa es la torre de viento, un artilugio original de esta zona que provoca la entrada forzada de aire exterior a la casa y su salida por diferencia de temperatura una vez que se encuentra dentro de la habitación que le sirve como base. Este flujo ascendente, aspira el aire del interior de la casa, que es refrescado por la humedad de la fuente como por el aire frío que sube desde la galería del qanat. Comprobar cómo un ingenio con siglos de antigüedad y materiales básicos cumple las actuales premisas de sostenibilidad y huella de carbono cero no puede menos que dejar boquiabierto.

El día de excursión termina con visita a Dowlad Abad, una residencia de verano rodeada de jardines que me ha parecido el mejor ejemplo de jardín islámico que he visto hasta el momento. También dispone de la torre de viento más alta de todo Irán. He tenido la suerte de llegar al atardecer, cuando los pájaros hacen de éste su dominio y cargan de notas musicales las copas de los árboles. Sentado a nivel de su estanque principal, la visual de su eje longitudinal encierra el infinito a medida que la tarde se extingue sobre sus aguas. Estar en un lugar como éste, ya es en sí mismo un ejercicio de meditación, no es de extrañar, por tanto, que Irán sea tierra de insignes poetas y filósofos.

Shiraz

De nuevo un autobús de línea nos lleva hasta Shiraz. Esta vez, son seis horas de viaje por carretera. Es un transecto lineal del país donde se aprecian bien tanto las diferencias paisajísticas como las sociales. A medida que se baja hacia el sur, parece suavizarse el efecto barrera de las grandes montañas y el paisaje aparece más cubierto de matorral, rebaños de ovejas y la abundancia de campos cultivados.

Shiraz, por si misma, es también merecedora de un monográfico. Teniendo en cuenta que es el referente urbano para el complejo arqueológico de Persépolis-Valle de los Reyes (Naqsh-e-Rostan) ese protagonismo está más que justificado. El texto presente va dando de si más de lo esperado, así que lo mejor será dedicarle atención al margen y generar otra entrada específica. Shiraz fue también capital del país, no en vano ya Persépolis marcó las preferencias regias por esta tierra en otro tiempo y ha tenido una producción cultural de lo más interesante. Esto me lleva a abreviar el relato, subirnos en un avión que, desde el aeropuerto de Shiraz, en hora y media nos lleva hasta la siguiente etapa de este fantástico viaje.

Tabriz

Al igual que Shiraz, esta ciudad sorprende por su dinamismo comercial, sus calles atestadas de gente en movimiento y en este caso, su aspecto más occidental. Las noticias sobre el desabastecimiento y la precariedad en este país que uno había leído al otro lado de la frontera, parecen de risa una vez aquí. Situado en la región de Azerbayán oriental comparten mucho a nivel étnico, costumbrista y de paisaje con la montaña caucásica. Pese a ello fue capital del país con carácter previo a que los sha trasladaran su residencia a la capital actual. Una de las recomendaciones que puedo hacer al visitante es que no deje de pasarse por la oficina municipal de turismo. Allí puede conocer a Nasser Khan, todo un personaje. De aspecto más bien escandinavo que caucásico, Nasser puede que sea una de las personas que más rápido hablan de todo Irán, pero sobre todo, quién mejor conoce el entramado turístico de esta región. Te facilitará mucho, sin coste alguno, gestiones en agencia de viajes o visitas varias.

Desde Tabriz, es muy recomendable la visita al paisaje montañoso del Sahand, con sus valles y barrancos poblados de nogales y cumbres de prados verdes o nevadas, según la época del año. La propuesta más clásica es visitar el poblado troglodita de Kandovan, algo que yo propondría cambiar por alquilar un taxi y recorrer otros puntos de la montaña para hacer fotografías muy distintas a las del resto del recorrido ya descrito en este viaje. Kandovan pudo ser interesante en su día, pero actualmente está muy pervertido por el turismo y sus habitantes no han cuidado para nada la estética tradicional, algo que no es reprochable dadas las condiciones de vida que hubo de haber aquí en otro tiempo.

Poblado troglodita de KandovanEn el ámbito urbano de la ciudad, la visita recomendable es sin duda a la gran mezquita del viernes, algo que a mi se me pasó por alto y que por su arquitectura interior es una de las más bonitas del país. La otra recomendación principal es una “inmersión”, larga y pausada en el Gran Bazar de Tabriz, que con sus 7 hectáreas de superficie, es el más grande de todo el país. No en vano es el mejor comunicado con el trazado norte de la ruta de la seda y la salida hacia Occidente de todo el país. Un bazar, “el lugar de los precios”, es un universo del mercadeo, el antecedente de los grandes almacenes monoempresariales y sin duda alguna, la primera galería comercial como invento. Toda una galaxia de colores, olores y sabores, al que un fotógrafo o un dibujante no puede renunciar.

Desde aquí un vuelo a Teherán (preferible frente a 9 horas de autobús) termina con dos semanas de viaje por este inmenso e interesante país. La visita es más que recomendable. Conocer “el corazón del mundo”, obviamente lleva a entender mejor su historia y funcionamiento. Descubrirás un pueblo que desde siempre ha cultivado la belleza, que supo condensarla en su vida cotidiana para disfrute de generaciones futuras y al que debemos un sinfín de creaciones y artificios que fueron la base del progreso humano durante milenios. Hoy en día, la Lógica difusa fue creada y establecida por un matemático iraní (Zadeh 1964). También encontrarás que el alma iraní es un gas noble cuyos gobernantes parecen no haber sabido entender a lo largo del tiempo. Resulta paradójico que, quienes ahora dirigen los designios del país gracias al apoyo e implicación popular, sigan sin entender las leyes de la Física y ejerzan una presión sin sentido y sin medida sobre ese preciado éter.

“La noche es campo sembrado
de perlas, diamantes y meteoros brillantes.
Si acaso una flor, de carmín sonrosado,
f
uese boca de amante
que besa la tierra, con sonrisa radiante.”

Dedicado a mi padre, comerciante con pasión encendida al que sin duda hubieran brillado los ojos en estos bazares infinitos y en la mítica ruta de la seda. A mi madre, costurera profesional que se habría emocionado ante tanto colorido y calidad textil. También a cuanta gente bonita hemos sumado a nuestra agenda de amistad en este viaje, en especial Omid, Mosé, Sana, Mahsak, Maryam, Zohra, Edisa.

Antonio Pulido Pastor
Tottori Trip

3000Km.es, La agencia

Aunque su lema es, “kilómetros de aventura”, también podría ser “hacer amigos mientras viajas”. No solo entre el grupo conformado, sino entre los autóctonos allá por donde se pasa. Es la primera vez que he viajado de su mano y ha sido una fantástica experiencia. Las referencias que sobre ellos tenía me llevaron a indagar un poco y toparme de frente con la sonrisa de Antón. Después su voz acabaría por transmitirme esa vibración que emite el fondo de las buenas personas. Su hazaña a remo de piragua, acabó por convencerme. Así que, encajadas de cierta manera una serie de circunstancias personales surgió la llamada de Irán y me puse en sus manos. Siempre he preferido viajar en modo informal. De este viaje me traigo casa y guía en Valencia y una estrella viajera que siempre luce una gran sonrisa.

Eguzkile, el coordinador en esta ocasión, es otro mago de la palabra, un flautista de Hamelín que pese a su tenue voz resulta capaz de entender, atender y encandilar a toda criatura que se cruce en su camino. Si quieres viajar de forma relajada, plástica y a precio no desorbitado, contacta con ellos.

 3000km.es Viajes de aventura en grupo

Bibliografía:
Barceló, M.; Kirchner, H.; Navarro, C. (1996).- El agua que no duerme, fundamentos de la arqueología hidráulica andalusí. Fundación El legado andalusí. Granada
Frankopan, P. (2016).- El corazón del mundo. Editorial Crítica. Barcelona
Guénon, R. (1995).- Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada. Editorial Paidós Orientalia. Barcelona
Hobson, J.M. (2006).- Los orígenes orientales de la civilización de occidente. Editorial Crítica. Barcelona
Lomba Fuentes, J. (2005).- El mundo tan bello como es. Editorial Edhasa. Madrid
Páez de la Cadena, F. (1982).- Historia de los estilos en Jardinería. Colección Fundamentos 84. Ediciones Itsmo. Madrid
Pulido A. (2013).- El monzón del Índico en el origen de las civilizaciones humanas. Chronica Naturae 3: 66-75 (2013)
Zadeh, L. (1965).- Fuzzy set. Information and Control, 8:338-353