Visitar el interior de Koh Tao dio para mucho más de lo que imagina. No es solo una isla paradisíaca, en parte, Koh Tao me recordaba a esos pequeños pueblos costeros muy comunes en el sur de España. Debido a que en cierta medida la zona de compras se limita a un par de calles, donde se suelen vender los típicos souvenirs que puedes encontrar también en cualquiera de esos pueblos de las costas españolas. Aunque incluyendo eso sí, la iconografía típica de la cultura tailandesa y de la isla. Desde la cerveza Chang, un símbolo propio de la Tailandia actual, hasta las camisetas con representaciones de tortugas y elefantes, los animales que representan a Koh Tao y a Tailandia respectivamente.

El hotel en el que me alojaba era un resort, de los que no soy muy partidario, pero el precio no era muy elevado y a su vez se encontraba en un punto estratégico de la isla. Estaba situado justo a los alrededores del área comercial y del puerto, andando eran únicamente unos minutos. Y su restaurante daba justo a unas de las playas, por lo que a la hora de desayunar las vistas eran increíbles, simplemente me sentaba a contemplar el mar que tenía a menos de unos metros mientras el sonido de las olas te relajaba.

Aunque era una playa muy bonita, era curioso como estaba prácticamente vacía, solo algunos niños tailandeses se bañaban en ella y algunos turistas paseaban, pero poco más. En parte se debía a que el agua no estaba lo suficientemente limpia en comparación con otras playas de la isla, el puerto estaba a unos metros y el tránsito de embarcaciones se notaba en la calidad del agua. También me percaté que en varios puntos había salientes de aguas residuales, sin duda una de las consecuencias directa de la expansión del turismo en este país.

Cuando andaba por los alrededores del pequeño puerto de Koh Tao (Mae Haad Pier), eran varios tailandeses los que se nos ofrecían para llevarnos a cualquier punto de la isla en bote. Porque en esa isla, el transporte rey no es otro que el Taxi Boat, debido a que acceder a algunas calas se hace imposible como no sea a través de este medio de transporte.

El centro o mejor dicho la zona comercial de la isla está repleto de locales que ofrecen excursiones o cursos de buceo. Porque realizar un curso de boceo es una de las razones más importantes que tienen muchos turistas para ir a Koh Tao y no a otra isla, se diría que es la capital tailandesa de esta práctica, y en cualquiera de sus calles se pueden ver ofertas.

En la zona comercial también había un Seven Eleven que solía estar bastante lleno. Para los que no los conozcan, son una especie de pequeños supermercados que abren las 24 horas y que han triunfado notoriamente, no solo en toda Tailandia sino en prácticamente todo Asia.

La isla está repleta de montañas, por lo que es común ver como por sus calles corren riachuelos de agua, ya que suele llover con frecuencia aunque no sea temporada de lluvias. Por lo que hay que tener especial cuidado a la hora de conducir alguna moto, porque es fácil perder el control si no estás acostumbrado a conducirlas habitualmente.

Y hablando de motos, si me preguntaran si personalmente recomiendo o no alquilar una moto en Koh Tao, contestaría que sí. Básicamente porque facilita mucho a la hora de desplazarte y además es bastante fácil y barato hacerse con una. Encuentras fácilmente puntos de alquiler en cualquier zona de la isla. Pero es cierto que hay que tener muchas cosas en cuenta; para empezar no correr, ni intentar acceder a lugares no acondicionados para la conducción. Y el consejo más importante, tener cierta soltura a la hora de conducir una, no creo que sea buena idea practicar ni aprender allí.

Personalmente, el penúltimo día en la isla queríamos visitar una playa en concreto, para ello teníamos que conducir bastante tiempo y ascender una serie de montañas bastante inclinadas que hacía la subida una epopeya. Pero aún así, nosotros veíamos como los locales y algunos jóvenes subían con cierta facilidad. Por lo que le comenté a Fon, que lo intentara, grave error. En plena ascensión la moto se quedó clavada por lo que volcamos y comenzamos a rodar cuesta abajo, con todo lo que llevábamos encima: mochilas, bocadillos, refrescos, mi cámara fotográfica, etc.

Una vez en el suelo nos ayudaron dos chicas tailandesas que justo estaban pasando por allí con su moto. Al vernos se pararon enseguida y nos ayudaron a mover la moto, además de atendernos por si estábamos bien o no.

Finalmente no sufrimos grandes daños, simplemente algunos rasguños. La moto tampoco acabó mal del todo, solo un par de marcas que tampoco llamaban especialmente la atención. Pero nos asustó bastante, porque a la hora de visitar Koh Tao como el resto del país el negocio en sí de alquiler de motocicletas para los que los regentan está en que si le haces cualquier rasguño acabas pagando prácticamente una moto nueva. Y el turista medio tiene las de perder, porque a la hora de alquilar te requisan el pasaporte o tu documentación algo que dudo que sea legal, por lo que en cierta medida te extorsionan si no pagas. Por suerte nosotros no tuvimos que pagar nada más, a la hora de devolverla el último día, hicimos la táctica de preguntarles por otros temas más banales y como les habíamos caído bien no se percataron de esos pequeños rasguños.

A diferencia que otras ciudades y regiones de Tailandia, en Koh Tao no destacan en excesos sus templos. El templo budista más famoso y creo que el único que hay en la isla se encuentra también cerca de la zona comercial y del puerto. Precisamente justo en una de las carreteras principales, con bastante fácil acceso inclusive a pie. Personalmente en uno de los paseos que realicé mientras estaba deambulando a pie por la isla me topé con este templo, que curiosamente se encuentra situado en frente de un supermercado y es el reflejo claro de las dos Tailandia que actualmente conviven en el país: la clásica y rural, frente a la moderna.

Pero si hay algo que destaca a la hora de visitar el interior de Koh Tao son lugares en los que comer, desde pequeños puestecillos callejeros en los que se come bastante bien, hasta restaurantes, que dependiendo de la ubicación y de la afluencia se puede comer por poco. Aunque en general los precios en la isla suelen ser más caros que los que me encontré en mi visita a Isaan, de los que hablaré más adelante.

Uno de los mejores recuerdos que tengo de aquellos días en Koh Tao fue cuando después de un día entero en la playa nos dirigíamos a uno de los miradores que hay en la isla en moto haciendo una parada en un pequeño restaurante, en bañador, sin camiseta, sin ninguna otra preocupación que disfrutar de esa pequeña isla tailandesa.

También la noche en Koh Tao merece la pena, la isla es otra totalmente diferente y Haad Sairee Beach es uno de los puntos más importantes de estas fiestas en las que se concentran más personas. Las fiestas no están masificadas como en otros puntos del país, aunque es cierto que están centradas en el turista occidental, en concreto la música es plenamente comercial. Desde los grandes éxitos estadounidenses a la música latina, que aquí es la reina, especialmente cantantes como Enrique Iglesias. Aunque llegué a escuchar una versión en inglés de la Macarena que me dejó una sonrisa en la cara al ver a todos los turistas y algunos tailandeses bailándola en la playa.

Prácticamente en el tiempo que estuve en la isla no pude captar plenamente la esencia, ni ver todos los lugares que hay, pero me fui con la sensación de que es uno de esos pocos lugares a los que me gustaría volver porque no lo he visto todo todavía. ¿Quién sabe cuando volveré a visitar Koh Tao de nuevo? personalmente espero que pronto.