En lengua tibetana, la de la raza sherpa, himalaya quiere decir “la morada de la nieve”. Sin embargo, tengo la particular sensación de que aquellas montañas son el lugar donde se fabrican las estrellas. Cada mañana sus crestas hieren al Sol con el vértice de sus cumbres, rasgándolo a su paso por ellas y desprendiendo miles de esquirlas que escapan fácilmente volatilizándose hasta alturas siderales. He visto que hasta allí baja Selene para jugar con ellas en noches de plenilunio. Es algo que he tenido la suerte de contemplar durante unas semanas en que he estado viajando a pie por el contorno del Parque Nacional de Sagarmatha, hasta llegar a los regios pies del pico que da nombre a ese espacio natural protegido, “la madre del universo”, Chomolungma en tibetano, Sagarmatha, la cumbre más alta, en nepalí, al que el colonialismo inglés renombró como Monte de Everest. Se trata sin duda, de un territorio sagrado, plagado por las más altas catedrales de hielo y roca como en ninguna otra parte del mundo, el santuario de las cumbres. Llevaros hasta el interior de sus mejores capillas es el paseo por este texto.
                       “La vista camina más deprisa que tus pies”. Antiguo proverbio almijarense

HIMALAYA, EL SANTUARIO DE LAS CUMBRES

Soñar es libre, y hay quién dice que el ser humano es la única criatura que vive por y para sus sueños, tal vez por esa réplica de libertad que puede llegar a suponer. No se si esto es cierto, pero a estas horas de la madrugada en que ando escribiendo esto, esta reflexión surge por si misma. El silencio y la paz interior de estas horas, me vuelven a conectar con el normal estado de la montaña, que he dejado atrás tan solo hace unos días. El sentido de libertad que dan los grandes espacios, y el encuentro contigo mismo que facilitan los desafíos colosales puede que sea uno de los grandes atractivos de la alta montaña. Sin dejar a un lado, claro está, la belleza intrínseca de estos paisajes, combinación que son de naturaleza salvaje en plena magnificiencia. Prueba de ello es que, pese a ser una de las áreas más remotas y marginales de la Tierra, se encuentra sorprendentemente concurrida. La universalización del deporte, la globalización del material técnico y la banalización del postureo presuntuoso lleva diariamente a una legión de visitantes a recorrer los caminos que ascienden hasta los lugares más icónicos que fueron sitio sagrado de sabios primero y de montañeros después, durante siglos y decenios. Pese a ello, sigue siendo el sumo referente internacional de la montaña en todos los sentidos y lugar de peregrinación obligado para quienes profesan el montañismo como religión o modo de vida. Una de esas metas soñadas que algunos establecen como referente vital y proyección personal. Una visita, al menos una vez en la vida. No existe una densidad de cotas por encima de los siete mil metros como en el entorno del eje Manaslu-Cho Oyu (Nepal-China), todo un entramado de bastiones rocosos que conforman sin duda los auténticos pilares de la Tierra, y que nos excuse el señor Ken Follet.National Park of Sagarmatha. NepalLlegar hasta allí, es todo un ritual que empieza, tal vez a miles de kilómetros de distancia, desde el momento en que piensas firmemente en visitarlo. Todo un ejercicio de meditación y paciencia que requiere varios meses de preparación en lo físico, adecuación mental y varias semanas en lo material para la puesta a punto del equipaje que ha de simultanear la adecuación técnica con la ligereza de peso, por razones de simple logística.

Para viajar a Oriente, ya sea Medio o Lejano, siempre recomiendo el uso de Qatar Airways. La relación calidad-precio de sus servicios tal vez sea la mejor que conozco por el momento. Sus aeronaves están con diferencia sobredimensionadas, a base de modelos de gran capacidad y amplitud, lo que las hace diferencialmente cómodas con respecto a otras compañías. La exquisita atención y cordialidad de su personal de cabina incrementa además el rédito cualitativo que le ha llevado a ganar por quinta vez consecutiva el premio como mejor línea aérea internacional. Incluyo como inciso que no se trata de una cuña publicitaria comercial (ya quisiéramos en Tottori Trip), sino de un simple consejo orientado a tu comodidad personal. La ruta, no obstante, pasa indefectiblemente por Doha, capital de Qatar, donde la escala es variable en duración, aunque por lo general, incluido el desfase horario, suele ser breve. El tramo Madrid-Doha se recorre en un vuelo de unas 7.5 horas de duración y Doha-Katmandú, se resuelve en unas 4,5 horas. En total, un día entero, prácticamente si tu origen es periférico y te ha llevado un tiempo adicional hasta embarcar en el aeropuerto madrileño.

Katmandú tiene un aeropuerto internacional con sus pistas bien resueltas técnicamente, capaces de acoger aeronaves voluminosas como los Airbus o Boeing 777 de compañías internacionales. Pero su estación de pasajeros deja mucho que desear. La de Banjul (Gambia), por ejemplo, en un país de mucho menor flujo aéreo internacional, la supera claramente. Entrar a Nepal, te supone un visado que cuesta unos 45 euros para un plazo de 30 días. Atento a esto, porque superar la visa concedida cuesta una sanción de 45 dólares US más una tasa de 3$ US por día.Tienda en Bhaktapur, NepalNo puedo hablar mucho de Katmandú, tan solo he pasado un par de noches allí en situación transitoria hacia la montaña. Llegamos de noche y la ciudad parece en estado de shock navideño, con sus edificios más comerciales recubiertos por guirnaldas luminosas de colores. El aspecto de la India pobre parece revivirse aquí en la mayoría de los rincones por los que paso. Nos alojamos en un cómodo y simpático hotel en Bhaktapur, tiene acento y aire de la India colonia, con la abierta calidez colorista del Exótico Hotel Marigold. Todo el barrio tiene un alto ambiente turístico, derivado de los varios hoteles de cierto nivel frecuentado por visitantes que se encaminan a la morada de la nieve. Además de las clásicas tiendas de artesanía local, que tienen carácter universal allá donde se aglomeran los turistas, dominan los efectos e montaña con cierto nivel técnico, plagadas de falsificaciones de distinta calidad y precio. El combate cuerpo a cuerpo mediante regateo resulta imprescindible si no quieres terminar con sensación de haber pagado de más varias veces el valor del objeto en transacción. Si tienes intención de hacer este viaje, intenta conseguir un vuelo directo desde Katmandú hasta el poblado de Lukla en la montaña. De lo contario, las agencias locales optan por llevarte vía terrestre hasta el aeródromo de Ramechhap, en la localidad de Manthali, a unas 4 horas desde Katmandú, a lo largo de una carretera sinuosa de montaña, usualmente afectada por obras de mejora por su condición de inundable por las consecuencias del monzón a lo largo de los numerosos cauces que la intersectan. Paisaje en las inmediaciones de Katmandú. NepalNo es mala opción para conocer el paisaje de media montaña del país y hacerse una idea de la sucesión en altitud de la vegetación nativa, pasando desde ambiente prácticamente tropical hasta el montano una vez superados los 2000 m de altitud. Los cultivos de arroz en ladera, enseñan mucho acerca del origen del regadío que en su día se exportó hasta nuestras latitudes. No en vano fue Calasparra (Murcia), en el entorno de la Sierra del Segura y su río, el primer lugar de Europa donde se introdujo este cultivo. Dependerá de preferencias y calendario previsto para el viaje.Cultivos de arroz en la orilla del rio Sunkhosi. NepalDesde Ramechhap, una avioneta rural (capacidad 18 personas) emplea unos 20 minutos en llegar a Lukla, población situada a unos 2.800 metros de altitud y punto de partida para el recorrido que nos adentra en la montaña. Si quieres incorporar una elevada dosis de aventura a tu viaje, no evites la experiencia de conocer este aeródromo rural y el vuelo de remonte hasta la población inicio de sendero. Una vez allí, te llega la sensación de que todo está por empezar, y que lo que venga a continuación, prácticamente va a depender de tus capacidades, tanto físicas, como mentales. La gran ventaja de este recorrido estriba en el alto nivel de asistencia que puedes tener. Desde porteadores hasta servicios de casi todo tipo, eso si, a un precio que puede cuatriplicar el normal al que tienen las cosas fuera de la montaña. Desde Jiri o Phera, adonde llegan las pistas motorizables, hay unos 3 días a pie hasta Lukla. Así pues, las mercancías han de subirse a lomos de algo, alguien, o en avioneta, con lo que los precios se desorbitan.Aeródromo de Ramechhap. Manthali, NepalUna vez aquí, el cambio ha sido bastante brusco, la subida repentina desde los 400 m a los 2800 m de altitud no sólo afecta a la fisiología corporal. Un cierto sentido de desconcierto te invade el interior, porque todo ha cambiado sensiblemente. Lukla es pequeñita pero muy bulliciosa, donde se agolpan los visitantes que llegan o quienes esperan para irse. El aeoródromo, aunque reducido, tiene tráfico intenso donde cada cuarto de hora entra o sale una avioneta, o helicóptero. También el paisaje es bien distinto. Laderas montañosas de terribles pendientes, donde el bosque ya no tiene apariencia tropical sino montana, apreciándose en otoño los característicos cambios de tonalidad en el follaje de muchas especies de árboles o arbustos. Si quieres una excusa buena para no ir aquí, busca en internet “El aeropuerto más peligroso del mundo” o “Crash airplane in Lukla airport”. Eso si, no se lo enseñes a tu madre si tu decisión es la contraria.Lukla airport, the most dangerous in the worldEl cambio de latitud hacia el sur, genera una climatología distinta que permite a las especies vegetales alcanzar mayores cotas de lo que es habitual en nuestras latitudes. Por eso, Manolin, los árboles suben más alto en el Himalaya que en Pirineos, Alpes o Sierra Nevada.

La salida desde Lukla, es abrumadora. Se transcurre por una umbría un tanto húmeda que está rodeada de bosque en su inmediaciones y da la sensación de adentrarnos en una de esas selvas densas de las que Rudyard Kipling habla en muchos de sus libros. No en vano, India y Nepal son familiares cercanas. Existen ejemplares de Quercus muy similares a los quejigos costeros del mediterráneo (Quercus faginea ssp. broteri), con la hoja de color verde brillante y tamaño mediano. Al igual que aquí, en tiempos de precariedad, se encuentran muy dañados por talas severas para utilización de su leña. Rododendros arborescentes y otros arbustos laurifolios y caducifolios forman el acompañamiento junto a pinos de cinco agujas (Pinus wallichiana) en este piso medio donde la vegetación mesófila hace acto de presencia. Bosque montano caducifolio en Lukla. NepalComo puerta que es, en el acceso a Lukla se arremolina el flujo de visitantes y no puede resultar más que inesperado. Siendo como es uno de los confines del mundo, uno no se espera tal cantidad de personas circulando con el solo fin de visitar la montaña. A esto, se unen las caravanas de acémilas o vacas cargando mercancía, además de los sherpas, los auténticos protagonistas de estas montañas portando a su espalda todo tipo de cosas para abastecer las necesidades que se plantean en el entorno de cada uno de los núcleos habitados. Y así, aquellos senderos se cubren de un reguero vivo que como hormigas, se enfilan en sus cauces circulando en ambos sentidos y transportando vida de uno a otro lado. Saliendo de Lukla hacia el Parque Nacional. NepalEl camino en estos primeros kilómetros es casi una calle continua. No faltan las estaciones de postas o “tea house” como aquí se llaman y que prácticamente son equivalentes al quiosco o chiringuito de feria o playa que conocemos en nuestro país. En ellos puedes repostar casi todo tipo de bebida o comida, no faltando obviamente el té que les da nombre. Es curioso observar el alza de los precios a medida que nos alejamos del punto de suministro principal y se gana en altitud.

A poco de la salida, las enormes pendientes marcan la necesidad de puentes colgantes para salvar los profundos barrancos que cortan aquellas laderas. Después del primero que cruza sobre el Dudh koshi, se llega a Phadding (2620m) Suele ser el alojamiento para la primera etapa, dependiendo de la hora a la que se haya empezado a caminar. Se encuentra a unas 3 horas de camino desde Lukla.Puente catenaria. Phadding, NepalLa siguiente etapa más clásica suele ser la subida hasta Namche Bazaar, con su 3440 m. de altitud. El camino es muy similar al anterior, recorriendo una y otra margen del río que se salva por hasta 4 puentes colgantes más, hasta llegar a la cerrada donde al Dudh koshi se le une el Bhate koshi por su izquierda. Sobre ella se cruzan dos puentes colgantes en paralelo a distinto nivel. El más bajo ya en desuso y el superior en activo. A partir de él, una fuerte subida serpenteante lleva hasta Namche, que se puede considerar como la capital de este conjunto montañoso. Con sus aproximadamente 1500 habitantes y su desnivel, se ha convertido en el centro cosmopolita de la montaña, donde los visitantes esperan de uno a varios días para ir adaptándose a los efectos que la descompresión fisiológica ejerce sobre el organismo humano. Puente doble sobre el Dukh KoshiAquí es posible encontrar de casi todo. Con objeto de reponer materiales olvidados o salvar imprevistos. No recomiendo el aprovisionamiento de nada, salvo los olvidos de última hora que puedan ser imprescindibles. Téngase en cuenta que, a medida que se asciende, el surtido se reduce y el precio se encarece desmesuradamente.

Es tendencia pasar un par de noches en Namche con la idea de ir acostumbrando el cuerpo a la altitud de forma progresiva. De ese modo se sube hasta el cerro de Chhokung de 3800 m de altitud) y se baja nuevamente para dormir a menor altitud. Este área está más ambientada y así se distrae mejor el tiempo. El centro de interpretación del Parque Nacional se encuentra en una de sus colinas junto a un memorial dedicado Edmund Hillay y Tensing Norgay, las primeras personas en completar el ascenso y descenso a la cumbre del Sagarmatha (Mt. Everest). Desde este punto se ve la primera gran panorámica cercana a las cumbres de los más famosos ochomiles de la Tierra, Nuptse, Lothse, Makalu y Sagarmatha, con el icónico Ama Dablam a la derecha de todo el conjunto, enhiesto como simbólico obelisco.

Por mi parte, sugiero que, en lugar de realizar esa maniobra de retorno, se prolongue la marcha hasta Phortse Tenga, a 3.600 m de altitud, pero adelantada unos kilómetros, ya en el valle de Gokyo y tras pasar el collado de Mong La, de 3900m de altitud. De ese modo, se gana un día en el ascenso.

Mi recorrido ha sido el circular que sube por el valle de Gokyo y desciende por el del Khumbu. No es el usual, porque resulta más duro y largo, con el famoso collado o puerto de Cho La (5430 m), pero está menos concurrido y en algunos de sus puntos reúne una belleza muy similar al itinerario clásico que sube directamente al Everest Base Camp. Por otra parte, el acondicionamiento a los efectos de la altitud es más progresivo y suave. Las vistas desde Mong La te dejan boquiabierto y ensimismado. Justo enfrente el conjunto de Thamserku y Kangtega, cada uno de más de 6000m, aparece como un ingente moloso granítico corononados por sendos casquetes de hielo cuya admiración fija la vista de forma irremediable sobre ellos. Qué sensación de equilibrio, poder y grandiosidad!!!. Este monolito parece el guardián del valle que se abre hasta el montículo de Pangboche al que su monasterio sirve de puerta y guardián espiritual, premonitorio del lugar sagrado al que desde allí se accede. El Ama Dablam se muestra en su mejor silueta ubicado a medio camino hasta el telón de fondo que conforman la divisoria con China en la que se sitúan las cumbres más elevadas.Ama Dablam, NepalLa bajada hasta Phortse Tenga se lleva a cabo a lo largo de un sendero muy serpenteante que provoca una gran bajada hasta la zona donde el Dudh Koshi se separa por la izquierda del Imja Khola, aguas arriba. La cubierta está formada por un bonito bosque de abetos [Abies spectabilis (D.Don) Mirb] con algunos ejemplares espectaculares. Muy cercano al río, su murmullo viene a contarnos historias de las cumbres traídas desde el circo glaciar del Cho Oyu donde nace y se hace joven, avivando nuestro afán por ganar en ascenso. Thamserku y Kangtega. Parque nacional Sagarmatha. NepalDespués de un breve descanso y un té se inicia la marcha ascendente hacia Dole. Es otra subida repentina de unos 400 m de desnivel que se hace muy intensa debido a la pronunciada pendiente y al gran número de peldaños que hay que subir. Sin embargo el trayecto es muy interesante. Las pronunciadas pendientes y los afloramientos rocosos generan algunos saltos de agua de mediano tamaño pero con cierto carácter pintoresco y atractivo fotográfico. La ladera, además de los abetos presenta una formación de rododendros arborescentes que recuerdan a los madroños (Arbutus unedo del entorno mediterráneo), no en vano pertenecen a la misma familia. Si el recorrido te resulta llevadero puedes prolongar la etapa hasta el cercano Machhermo, que ya se sitúa en los 4200 m de cota. El tramo desde Dole es de pendiente suave y ya se aprecian cambios notables en la topografía del relieve. Además, en Machhermo se ubica un centro de atención médica orientado a la alta montaña donde te pueden dar consejos sobre precauciones a tener o dispensar medicinas si fuese necesario. Llegada a Machhermo con el Cho Oyu al fondo. NepalLa llegada a este lugar de alojamiento aparece adornada por la visión del Cho Oyu en el fondo del valle. Con sus imponente cota de más de ocho mil es el constante vigía del valle de Gokyo. El acercamiento progresivo a su circo glaciar será uno de los grandes alicientes de la ascensión por este itinerario. Al llegar a Machhermo, el valle se abre a la izquierda en una ampliación en U que delata la acción glaciar en otro tiempo. Cuando yo subí, la nubosidad me velaba el paisaje, pero a la mañana siguiente, después de una ligera nevada, los varios cinco miles que rodean este valle aparecen señoriales y erguidos como agujas erizadas. En la vertiente de enfrente, el par Tabouche-Cholatse, los supera de forma clara, con más de seis mil metros cada uno. Desde ahí, no consigo intuir lo que estos hermosos picos esconden tras de si, el valle de Dzongla.

La siguiente etapa tiene al núcleo de Gokyo como destino de llegada. La subida a lo largo del valle es suave, carente de las pendientes pronunciadas que se han ido quedando atrás. El paisaje es más abierto, dominado por los pastos de altura, que prácticamente llegan hasta los 5000 m de cota. El límite del bosque también se ha quedado atrás, hacia los 3800 m de altitud, si bien las sabinas de porte medio y después las rastreras se pueden encontrar hasta pasada la cota cuatro mil.

Esta subida resulta muy interesante porque muestra claramente la transición entre un valle fluvial y un valle glaciar. En el punto más alto, a lo lejos, se intuye una gran muralla de piedra cerrando la cabecera del río Dudh Koshi. Y a medida que se produce la aproximación da la sensación de tratarse de una enorme gravera en la que nace el caudal que discurre por el fondo del barrando. Hasta que, a cierta distancia aún, se muestra como un gran dique a modo de presa de materiales sueltos que tuviera mil fisuras de fondo por las que escapa el agua del embalse que sujetara. Pronto se entiende que se trata de la morrena frontal de un glaciar y, en cuanto se corona, aparece de repente la topografía en U abierta característica de la erosión por una lengua de hielo. He aprendido mucho en este viaje de geomorfología glaciar y torrencial en alta montaña, así como vegetación en otras latitudes y altitudes distintos a los usuales en el entorno mediterráneo. Transición de valle fluvial a valle glaciar. Rio Dukh Koshi. NepalA partir de aquí, un cauce amansado y una sucesión de lagos, nos llevan casi a nivel horizontal hasta el núcleo habitado de Gokyo. El paisaje abierto y horizontal del ambiente glaciar es totalmente distinto al que se ha recorrido hasta entonces. El Phari Lapche, con sus 6017 m es el comandante más directo de toda esta zona. La vista se hiela mirando al lago de Gokyo, su resplandeciente luz en días despejados bajo los altos picos nevados. Y no se separa de allí.Lago de Gokyo. NepalDespués de un pequeño reposo uno puede dirigir la visita al glaciar de Ngozumpa, a los pies del Cho Oyu. Otros circos, lagos y picos nevados se nos rinden a la vista. Pero ante todo, es el silencio y la inmensidad de aquel paraje lo que resulta sobrecogedor, Impone mucho y hasta resulta inquietante. Viene a ser como una ligera aproximación al ártico. Ni siquiera es tundra, tan sólo un acúmulo de materiales sueltos, grandes peñascos y bloques de hielo aparentemente inerte. Por su orientación y amplitud resulta más luminoso que el Campo Base del Everest por lo que las visuales y posibilidades fotográficas son casi mejores. Eso si, no tiene el mismo reconocimiento. Y, prácticamente, es la cota 5000 que encontraremos primero y de forma más accesible, por lo que nos vale como hito para el acondicionamiento de nuestra fisiología corporal.Circo glaciar de Nzogmpa y pico Cho OyuAl dia siguiente, el clásico es coronar el alto de Gokyo ri. En apariencia, un cerro alomado, próximo y de fácil acceso. En la práctica, una rampa repentina que te eleva hasta los 5320 m y es capaz de dejarte seco a mitad de su ascenso. Si sales al amanecer, el buen tiempo te regalará con un amanecer sobre las más altas cumbres del mundo que si no es el más bonito que hayas visto hasta entonces, como poco, te será difícil de olvidar. Descansa mucho la noche de antes y desayuna bien esa mañana si va a ser tu opción. Una vez que hagas cumbre, encontrarás tal vez la mejor panorámica que es posible ver y fotografiar en todo el Parque Nacional, al menos así te lo cuenta la gente del lugar. Al norte, la impresionante pared coronada por el Cho Oyu, de 8201 m, junto a otros colosos de más de siete mil como son el Cyanchung Kang (7952 m) o el Hungchhi (7029 m). Es la misma muralla montañosa que girando hacia el sureste conforma también el alto circo glaciar del Khumbu. De este modo, es posible divisar todo ese crestón montañoso desde esta altura y tal vez por ello está considerado como el mejor lugar para verlo. A tus pies, el glaciar y los lagos del valle de Gokyo se tienden a tus pies provocando a buen seguro la fascinación. Por la tarde, en un par de horas de marcha suave, puedes llegar hasta Thagnak para comer y descansar.

Panorámica desde Gokyo riAl día siguiente, el recorrido te llevará hasta el paso de Cho La, a 5360 m de altitud y que posibilita la conexión a pie entre el valle de Gokyo y el valle de Dzongla. Imaginaba aquel paso como un gran páramo helado en aquellas altitudes, más complicado de pasar por causa de la nieve, el frío y la altitud que por razones meramente topográficas. Así que al subir desde el albergue por aquel sendero más bien cómodo e ir ganando altitud, los pasos que daba parecían confirmar esa impresión preconcebida. Sin embargo, al culminar ese tramo tan montano, nuestros guías nos señalan la ubicación de Cho La Pass, un auténtico paredón rocoso que se muestra al otro lado de la morrena glaciar que se avista en el fondo del valle que aparece a nuestros pies. Un auténtico baño de realidad que resulta de lo más desmoralizante. Como no hay otra, nos encaminamos hacia allá sin más remedio a medida que hago ejercicios mentales de autosugestión y convencimiento, intentando recordar en qué momento se me ocurrió a mi meterme en este circuito, jajajajaja.

Llegados allí, el paso de Cho La es una auténtica muralla granítica vertical de unos 150 metros de altura neta. Pese a ello, el tráfico humano es sorprendente. Senderistas de todo tipo y condición y cómo no, sherpas porteadores, casi exclusivamente al servicio de ellos. Si en cualquier otro lugar, estos hombres y mujeres cargados hasta límites sobrehumanos resultan admirables, en un lugar como este, rozan lo increíble. El sendero no es tal sino que entre la roca y algunos salientes se encuentra un paso habilitado al que ha sido necesario reforzar con plataformas de piedra o un cable de auxilio como pasamanos. Ascender por allí es una proeza para cualquiera, salvo para estas criaturas portantes. Paso de Cho La. Alto Himalaya. NepalUna vez arriba, se entiende el sentido mítico del lugar. Adornado con las características banderitas de plegarias la vertiente parece separar dos mundos distintos. A poniente una panorámica abierta de valles y crestas montañosas. Hacia el este, el circo glaciar de Dzongla, un repentino asalto al mundo de los hielos y la nieve perpetua. Un pequeño rincón helado que se aventura fascinante por la obligada necesidad de su paso inmediato en el transcurso hacia el valle. El paso a su través va a depender básicamente de las condiciones de hielo que se encuentre en el glaciar, pues hay que ir pisando sobre él. Por circunstancias como esta es muy recomendable el auxilio de un guía en el recorrido. Ellos manejan la lengua vernácula y en todo momento tienen recursos para preguntar por el estado del paso, con lo que te ahorras una posible frustración en caso de llegar aquí en condiciones que se encuentre impracticable. El uso de pequeños crampones también es recomendado. Los aconsejaban en Katmandú, son baratos, pero uno siempre anda intentando reducir y desechar lo que no considera imprescindible. Un mal resbalón aquí puede suponer una lesión que te impida seguir adelante en buenas condiciones.

La bajada sigue siendo forzada una vez dejado atrás el glaciar. El sendero está mal marcado, dada la dominancia rocosa del terreno, es muy escalonado y fuerza bastante las rodillas. Y en un repente, se abre un rellano sobre el característico lomo redondeado de un gran saliente granítico y simula ser un enorme balcón desde el que se aprecia una de las vistas más bonitas que vas a contemplar en todo el recorrido. El valle glaciar de Dzongla se abre y deja enmarcado un escenario donde el Cholatse, el lago Tsola a sus pies, el Ama Dablam al fondo y todas las crestas que le flanquean vuelven a sorprender superando la capacidad de asombro que ya creías estancada.

Regálate aquí una parada y descanso para que la esencia del lugar te impregne lentamente. Al llegar aquí puedes sentir el orgullo de haber rebasado algunos obstáculos bastante infrecuentes en tu vida normal. A mediados del valle, a unos 4800 metros de altitud se encuentra el núcleo de Dzongla, donde se ubica el alojamiento de esta zona. La vista sobre el Ama Dablam, es sencillamente preciosa.

La noche se nos ha mostrado gélida, y nos tememos lo que podrán ser las siguientes etapas en Lobuche y Gorakshep, a mayor altitud. El día amanece un poco nublado y salimos a caminar en busca del cercano valle del Khumbu. El sendero es cómodo, con ligeras subidas y bajadas, en poco más de dos horas llegamos hasta la unión con el sendero principal que asciende desde Pangboche. Aquí, el Nuptse marca la entrada a esta parte alta del Khumbu. Es el primer hito de más de ocho mil metros que tenemos tan cerca. El flujo de visitantes aumenta notablemente a partir de aquí. Poco más tarde se llega a Lobuche, donde el alojamiento y pernocta ya se hace por encima de los 5000 m de altitud. Al día siguiente se prosigue la marcha ascedente hasta Gorakshep. El camino discurre principalmente por la morrena de salida del circo glaciar que forma el Pumori, pico de más de 7000 m que se presenta con silueta de perfecto cono helado recortada contra el cielo. Panorámica Pico Pumori y circo del Khumbu. NepalA sus pies, Kalapathar, la piedra negra, será otro de nuestros retos, con sus 5550 metros de altitud. Con su aspecto pardo oscuro y su contraste tan diferencial con la imagen del Pumori, no hubo de forzar mucho su imaginación quién le pusiera ese nombre. El trayecto se cubre en unas 3 horas con la única complicación que pueda dar el efecto de la altitud. Un breve descanso en Gorakshep, el núcleo habitado más elevado (5170 m) que encontramos en todo el viaje, y procedemos a la ascensión de Kalapathar. En apariencia otro cerro redondeado como Gokyo ri, supera a aquel en unos cien metros de cota. Junto a ello, la proximidad del Pumori, le hace especialmente atractivo. Nadie te cuenta tampoco las maravillosas vistas que desde su cota máxima podrás apreciar de toda la fachada principal del Pumori, el Changri, el Chumbu y los circos glaciares Changri Shar y Changri Nup que dejan a sus pies.

Pumori y Kalapathar. Parque nacional Sagarmatha. NepalEl aliciente principal por el que se asciende la Peña Negra es por revelar la mejor vista que se puede tener, una vez aquí, del pico Sagarmatha, protagonista principal de este Parque Nacional. Y efectivamente, una vez allí, el panorama resulta espectacular y especialmente emocionante. Estás en el Sancta Santorum de las montañas del mundo. Diez días hemos empleado en llegar caminando hasta aquí, recorriendo unos 60 km de distancia y salvando un desnivel de casi tres mil metros desde Phadding. La sensación de objetivo cumplido es total y te sientes igual que si hubieses ganado un premio. Circo glaciar de Khumbu y monte Sagarmatha. NepalAl siguiente día toca madrugar de nuevo. Otra vez sin desayunar, como ya ocurrió en la subida a Gokyo ri, para esta vez subir hasta el Campo Base del Everest. Tal vez el lugar más icónico de todo el Parque Nacional, a nivel de senderista nivel básico. La marcha inicial, bastante alegre al ritmo de Ganesh nuestro guía, enseguida se vuelve lenta y pesada. Es curioso cómo puede cambiar el cuerpo de un día para otro y si el anterior, subí con cierta facilidad a Kalapathar, en esta ocasión, trescientos metros menos de cota se me hacen interminables. La mañana es fría y el hueco glaciar, aún más, al punto de que el agua empieza a congelarse incluso en el interior de la mochila. Pisar el glaciar vivo, tiene cierto puntito espeluznante. El primer crujido que se escucha parece un trueno lejano. Hasta que uno adivina que se trata del hielo en fragmentación, a medida que se mueve. Algunos peñascos inmensos flotando sobre puros témpanos de hielo así lo atestiguan. La primera vez que uno se encuentra con este tipo de fenómenos naturales, no puede menos que resultar severamente impactado. A partir de aquí, el retorno se hace mucho más sencillo. Aunque la cabeza sigue doliendo intensamente, sin saber a qué es debido, porque supuestamente los efectos perniciosos de la altura, desaparecen en cuanto que se desciende de forma progresiva. El retorno lo llevamos a cabo a lo largo del valle principal del Khumbu. Al llegar al cruce del sendero por el que vinimos, tomamos rumbo a Dughla, en la intersección del valle por el que bajamos con el de Dzongla. Girando la dirección de la marcha hacia el este, atravesamos un memorial de montañeros malogrados y se divisa una impactante vista del Ama Dablam.Ama Dablam rumbo a DughlaEl fin del trayecto por hoy, nos deja en Pheriche, donde nos detenemos para hacer escala nocturna. 

Las jornadas siguientes vienen a ser días de paso. Temprano como siempre salimos de Pheriche con una mañana que se presenta deliciosa. Caminamos bajo el amparo del Ama Dablam, que tenemos ahora más cerca que nunca. Esta montaña mágica, parece no cambiar de aspecto desde cualquiera de los ángulos que pueda divisarse. Enhiesta, vertical, arrogante, no en vano está considerada como uno de los picos más inaccesibles de la Tierra. A medida que descendemos vamos pasando por la unión de distintos valles. Ama Dablam. Valle de Imja Khola. NepalAquí en Pheriche, el de Dzongla se ha unido al de Khumbu y el rio Imja Khola va aumentando el poder de su corriente. A partir de aquí, las cumbres que nos vigilan son las mismas que se pueden ver desde el collado de Khumjung en las proximidades de Namche Bazaar, de las que nos vamos alejando progresivamente. El gran atractivo de esta bajada es el río y el denso bosque de abetos y rododendros que se encuentra hasta llegar a Tyangboche. Aquí la superficie en umbría es mayor, tiene menos pendiente y por ello esta formación vegetal presenta mejor aspecto que la que pude apreciar en el valle de Gokyo. También el conjunto de sabinar es muy interesante. Valle del Imla Khola desde Tyangboche. NepalEl trayecto es bastante cómodo aunque a Tyangboche haya que emplearse con una subida repentina de cierta intensidad. Una vez allí es entendible por qué se ubica allí un monasterio. Además de la riqueza forestal, la vista de las cumbres más altas es la mejor de cuantas panorámicas lejanas se puedan encontrar. A los pies del Kangtega, la colina se erige sobre el río Imla como un mirador privilegiado. Los monjes y el santuario dan una nota de color que hasta ahora no habíamos visto. Desde aquí, la bajada hasta el encuentro con el río Dukh khoshi es un sendero largo, serpenteante, con pendiente tan pronunciada que sólo imaginarnos en sentido contrario, produce un gran alivio y compasión hacia quienes nos encontramos de frente. Hay mucha más actividad local en este recorrido que en el que nos llevó a Gokyo, dado que los pueblos de esta zona están prosperando mucho más. Es un claro signo de la cantidad diferencial de turismo que frecuenta este valle con respecto al de Gokyo.Monjes en Tyangboche. NepalLa bajada nos lleva hasta alcanzar el río en Phungi Thenga donde comemos. Después, a balón parado, una subida brusca y dificil de casi hora y media de duración nos lleva hasta la unión con el sendero de Gokyo y de ahí a Kiangjuma, lugar que ya nos suena conocido y que se repite en el tramo de ida. En esta zona el rio atraviesa un cañón rocoso que se hace de lo más atractivo visto desde arriba. Pernocta en este lugar, donde celebramos la bajada de precios a un nivel más razonable así como una sensible mejora en la atención y calidad de los servicios. Desde aquí, la marcha del día siguiente por Namche hasta Phadding realmente resulta un bonito paseo. Las aguas del Dukh Koshi nos reconocen amigablemente y nos van contando historias de cielo, hielo y cumbre que ya nos resultan familiares. Las mismas sensaciones nos llegan en Phadding, tal vez ya por las ganas de llegar y normalizar algunas situaciones. Aunque no han pasado ni veinte días, uno, como es muy limpio, acierta a ducharse, tal vez para dejar atrás el rastro que la montaña impregna sobre la piel. Es posible que ya no haga falta. Ama Dablam desde Kiangjuma. NepalLa subida desde Phadding hasta Lukla es igualmente reconocible. La sucesión de puentes colgantes y el sendero tan frecuentado marcan una gran diferencia con los tramos altos de la montaña. El paisaje es mucho más agrícola, con una serie de preciosos huertos que a mi se me antojan escasamente productivos teniendo en cuenta las posibilidades que un gran mercado de consumo como el que por aquí transita diariamente puede llegar a generar. Pero me voy con la sensación de que no hay buena organización aquí en este tipo de cuestiones. Domina más el afán de lucro, abierto al libertinaje, que el de servicio al visitante y sobre todo, al medio que genera esta riqueza, la montaña más bella del mundo.

Cuando sea mayor….iré a Roma!!!!!

 LARGA VIDA A LA MONTAÑA SALVAJE!!!!

Antonio Pulido Pastor
Tottori Trip

Recomendaciones de viaje:
NUNCA PRESCINDAS DE UN SEGURO DE VIAJE, que incluya opciones de emergencia como un rescate en helicóptero.
Es posible viajar sólo y hacer el recorrido sin mucha dificultad. Existe infraestructura suficiente parala orientación, avituallamiento y alojamiento en toda la ruta que se ha descrito.
Sin embargo, no prescindas de un guía o porteador que te acompañe. Además de conocer el terreno y a mucha gente, manejan el idioma local y te ayudarán a resolver cualquier imprevisto grave que pueda presentarse. Sobre todo en caso de necesitar una evacuación.
Si prefieres mayor comodidad, contrata una agencia en origen. Ellos te facilitarán el contacto con otra agencia local cuya misión principal será la de poner un guía a tu disposición que se encargará de todo. Hoy en día, hay recursos en internet suficientes para ahorrarte estos dos pasos.
Contratar un guía por tu cuenta será más ventajoso para ti y también para él. Podrá ganar el doble y tu ahorrar bastante dinero, sobre todo si formas parte de un pequeño grupo (3-5 personas). Desde aquí, podemos facilitarte algunos contactos.
El viaje aéreo a Lukla, contrátalo desde Katmandú y no desde Ramechhap. Te ahorrarás dos días de viaje.
En la montaña hay prácticamente de todo lo que vas a necesitar. No obstante, a medida que te alejas del punto de suministro (Lukla) todo se va encareciendo de forma arbitraria.
NO COMPRES AGUA EMBOTELLADA. Se encuentra a precios abusivos y favorece la generación de residuos en la montaña. En todas partes, salvo Gorakshep te facilitan Tap water (agua corriente). Llena tu envase y agrega una pastilla potabilizadora. Un recipiente isotermo puede estar bien en algunos casos (evita la congelación del agua a partir de los 4500m), pero si lo llenas con agua del tiempo (que vaya tiempo), estará demasiado fría durante toda la jornada, porque tampoco gana calor.
El caso del agua embotellada es un ejemplo de pésima gestión en el interior del Parque Nacional por parte de los responsables del mismo. En sustitución de la misma se debería favorecer la existencia de depósitos de agua natural con garantías de salud suficientes (cloración). Se trata de un lugar donde el agua natural abunda por todas partes. Ello reduciría sensiblemente el tráfico de material plástico en el seno de la montaña.
Igual recomendación para el papel higiénico. Aprende a usar una pequeña esponja.
En cada uno de los albergues o lodges se ha instalado la costumbre abusiva de cobrar por el uso de la energía eléctrica. Considera imprescindible un cargador solar para las baterías de tus dispositivos a fin de ir eliminando la dependencia de ello como servicio.
Si te gusta el té, lleva el que sea más de tu agrado. No pesa y puedes ahorrar mucho dinero. En la montaña preparan algunas variedades como el Ginger-Lemon Tea, que están muy buenas. Pero su precio sube hasta 2 euros por vaso en algunos lugares. En su defecto, una taza de agua hervida te puede costar la mitad o menos. Eso si, el día en que uno sustituya al otro, subirán los precios.
Se humilde con la montaña y la montaña te tratará bien. La prisa mata en Marruecos, pero aquí puede que te someta a una parada obligatoria para adaptación de tu fisiología a los efectos de la descompresión en altura.

                    DISFRUTA Y SÉ FELIZ, estás en el Sagrado Corazón de las montañas del mundo. Mantenga limpio el Khumbu. Nepal

Puli junto a Sagarmatha. NepalPuli junto a Sagarmatha

Referencias: Guénon, R. (1995).- Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada. Editorial Paidós. Barcelona