Las masas forestales, sobre todo las que se encuentran necesitadas de gestión y organización, por su estado intermedio, son un enverdecido coso en el que hombres provistos de ligero armamento se enfrentan al poder de la naturaleza salvaje. Sobre la arena lidian con un aguerrido cúmulo de huestes selvícolas, o gigantes dendroides que les superan en amplio número o tamaño. Por indumentaria, herramientas y riesgos implícitos que pueden llevar al deceso, aparecen ciertos paralelismos entre algunos trabajos forestales y las escenas de gladiadores que tanto han llenado la imaginación literaria y cinéfila. Los recientes tratramientos llevados a cabo en los montes públicos del Valle del Genal (Malaga), así lo escenifican.

GLADIADORES DEL BOSQUE

Muchos de los bosques del ámbito Mediterráneo, ese que domina en más de las dos terceras partes de la Península Ibérica, se encuentran en fase intermedia, consecuencia de una regeneración espontánea tras alguno de los recurrentes episodios de incendio que suelen frecuentarlas. También a causa de una generación artificial que no ha sido capaz de progresar adecuadamente para conducirlas a un estado de madurez donde el equilibrio entre los distintos actores y factores que sobre ellas actúan garantice una estabilidad garante del primer principio de la gestión de un recurso natural renovable: la persistencia.

El monte El Romeral”, en el municipio de Faraján (Málaga) se sitúa en la cabecera del valle del Genal. Es un monte pequeño, de 22 hectáreas de cabida y el único de carácter público que se encuentra en esta localidad. Se sitúa en la periferia de la Sierra de Jarastepar, de naturaleza caliza, perteneciente al arco montañoso de las sierras subbéticas andaluzas, en el contexto de la Serranía de Ronda, muy próximo a la interfase de las tierras pardas que abundan aguas abajo.

Por eso le son próximos los bosques de encina y alcornoque así como las plantaciones de castaño que dominan esta comarca eminentemente forestal. Por su topografía, es un monte empinado de asiento rocoso. Por su litología, es de mineralogía carbonatada. Su cobertura arbórea está dominada por el pino carrasco (Pinus halepensis Miller).En el año 95 sucedió un episodio de incendio que afectó a 22 de las 24 hectáreas que contiene. Por el estado que se ha podido apreciar años después, ante la falta de ejemplares padre y restos calcinados en su interior, debió albergar a una masa arbórea de medio tamaño y alta espesura con capacidad ya para la fructificación. Eso le llevaría a generar una alta intensidad de fuego con elevado poder destructor que dejó un suelo relativamente despejado.

Los conos de esta especie están muy adaptados a este tipo de eventos y tras su paso abren profusamente sus escamas y diseminan su contenido germinante con alta capacidad de dispersión (el piñón de esta especie está dotado de una gran membrana papirácea que le permiten volar a distancias medias).

De ese modo, la práctica totalidad del terreno quemado se convirtió en una densa alfombra de pimpollos ansiosos por crecer. Veintitrés años después, aún conservaba su estado de “monte bravo” con espesura trabada con promedio de uno a dos árboles por metro cuadrado, diámetros que se aproximaban a los diez centímetros y altura de unos ocho metros. En este estado de cosas fue seleccionado como meritorio candidato a mejora dentro del programa de construcción de bosques emprendido en el entorno comarcal del Valle del Genal.

La recuperación de la cobertura forestal sobre los terrenos carbonatados es de suma importancia porque aumenta la capacidad de retención de agua de estas sierras, que por sus características permeables almacenan grandes cantidades de agua en el profuso entramado de galerías subterráneas que desarrollan. El caso concreto de Jarastepar es notable por su cabalgamiento sobre los terrenos impermeables de las tierras pardas, aflorando en el contacto entre ambas y alimentando los profusos regadíos de Balaxtar, Júzcar y Alpandeire.La extrema densidad trabada del cuerpo arbóreo le convirtió en un fortín difícilmente penetrable por los distintos factores que promueven su transición natural a estados de mayor diversidad y estabilidad. Un estrato continuo de tal homogeneidad, tildado jocosamente como “pelos de perro” tarda mucho en transformar su masa de forma natural siempre y cuando se cumpla la premisa de evitar otro evento incendiario.

Esta sensación fortificada viene aumentada por el cinturón de dura roca caliza que le rodea en su perímetro, haciéndo imposible su asalto inicial con maquinaria pesada. Pese a ello, se decidió establecer combate con esta horda salvaje con el objetivo de reducir los plazos de transformación para mejor disfrute y uso por parte del entorno social en que se encuentra.El recurso a la infantería resultó imprescindible. Como en los mejores tiempos de Gaius Iulius Lacer se han usado II gladiatori contuberni (en definitiva una cuadrilla grande de unos 20 operarios) a cargo de la empresa EULEN, comandados por el capitis Diego Muñoz. Cada uno de estos luchadores va provisto de equipamiento individual de defensa y ataque.Continuando con el símil de la Historia Antigua, la herramienta principal de este soldado es la espada, más concretamente el espadín, de hoja recta y corta en modo muy similar al legendario gladius romano. Pero en tiempos de la mecanización va provista de un artefacto motorizado que hace su filo móvil de forma que ya no precisa ser impulsada por el robusto brazo del guerrero para asestar cortes certeros, al conjunto se le llama motosierra.

Casco, guantes, fuerte calzado y guarnicionería protectora componen el equipo individual de salvaguarda frente a cortes, lances y golpes que desde parte propia o contraria pudieran proceder en el desconcierto del enfrentamiento.

El instrumental varía en ocasiones dependiendo de la tipología del terreno, contrincante y estrategia de planificación. Al igual que el pilum o el tridente, también hay herramientas de dimensiones alargadas. En este caso se ha usado la desbrozadora mecánica de acción manual provista de disco especial para triturado de materia vegetal. Dada la inaccesibilidad del terreno, por rocosidad, pendiente y falta de acceso viario la acción se ha visto restringida a personal de a pie.

El tratamiento ha consistido en corta de pies sobrantes (aproximadamente un 90% de la masa existente), seleccionados por diámetro, troceado del fuste y eliminación de copas mediante astillado con el artilugio antes descrito. De ese modo se ha eliminado la gran cantidad de material vegetal que pudiera quedar como combustible fino muerto al aire y con capacidad de propagar incendio.Por su parte, los restos leñosos, en su gran mayoría de diámetro inferior a 7,5 cm. Se han troceado y dejado en contacto con el suelo para favorecer su rápida pudrición y evitar la invasión y proliferación de insectos perforadores. Pese a ello, la inversión realizada se aproxima a los cinco mil euros por hectárea.La penetrabilidad que se consigue no redunda en factores simplemente aparentes, como pueda ser el uso público del monte por parte de la población vecina. La llegada de la luz al suelo en estos primeros años y la subida de la temperatura permite la mineralización de la densa capa de materia orgánica que se ha ido acumulando a lo largo de todo este tiempo.

Por otra parte, inciden factores de mejora selvícola como es la prosperidad de la masa resultante, adquiriendo mayor vigor y garantía de futuro. Los huecos que quedan permiten el desarrollo de amplias copas con capacidad de movimiento y sustentación para la fauna silvestre, principalmente las aves, convirtiéndose en un magnífico dormidero para palomas y zorzales. La fauna terrestre también mejora sus posibilidades de alojamiento y el aprovechamiento de hongos es ahora posible.Pero ante todo, en un núcleo público como este, de alta funcionalidad paisajística y protectora en la cabecera de un acuífero destacado como son los regadíos de Balaxtar (Faraján) el resultado más importante es el aumento de su estabilidad mediante el progresivo cambio de especie. Este se llevará a cabo por simple sucesión natural.

Las aves son el gran aliado del bosque all llevar a cabo de forma medida y parsimoniosa una delicada labor de orfebrería botánica. Lenta y progresivamente engarzan cada semilla cual perlas o gemas preciosas en un suelo previamente mejorado por los pinos. El resultado final será la prosperidad de acebuches y encinas constituyendo un dosel que es resistente a la acción de la herbivoría y al paso del fuego con mayor capacidad de persistencia que el pinar actual. Es la mejor garantía de futuro que conocemos y la más barata a largo plazo.

El mismo tipo de trabajo se está llevando a cabo en el monte público Sierra Bermeja, de Jubrique. Cambia la especie de pino (pino negral) y la tipología y litología del terreno, pero a nivel selvícola, la funcionalidad viene a ser muy similar.Dedicado a Manuel Santana Fernández, que mientras preparábamos el Parque 14 de Tragsa, me enseñó todo lo bueno sobre explotaciones forestales, y a cuantos se entregan en la mejora de nuestros bosques cuyo interés público y valor social no es siempre bien comprendido. A los gladiadores del bosque.

Antonio Pulido Pastor
Siece.org