La noción de jardín supremo, el Paraíso, es una concepción mental que proviene desde los tiempos en que el humano nómada se asienta en las proximidades de los ríos y en los fértiles valles para empezar a cultivar la tierra y criar en cautividad a los animales. Esta estructura ideológica parte del rechazo frente a las duras condiciones para la supervivencia que establece la aridez o la inseguridad recolectora. No en vano los primeros enclaves humanos de notoria prosperidad surgen junto a grandes ríos, que atraviesan zonas meritoriamente áridas o desérticas. “El hombre asentado en zonas de clima cálido, que es donde primero se produjo el estallido de progreso de nuestra especie, apreciaba de una forma especial los lugares fertilizados por el agua en contraposición con un entorno natural poco fértil; o lo que es lo mismo, las zonas mesopotámicas y egipcias, que son las primeras en desarrollar una cultura duradera y avanzada, precisamente por su cercanía a los ríos, los <<padres de la vida>>. Lo que inevitablemente, nos lleva de vuelta a la idea paradisíaca del Edén con el río que fluía por él” (Páez de la Cadena, 1982)

GENALGUACIL, PARAÍSO PARA UN MINISTRO

A este Jardín Supremo, los andalusíes le llamaron “Yanna”, el término con el que la lengua del Islam denomina al Edén. Y así, esos habitantes de la tierra que regaba el río Baetis al que luego transformaron en Wadi-l-Kabir (el río grande) también debieron cambiar el nombre a uno de los singulares comarcas de la Provincia malacitana. Y a lo que posiblemente tuvo la consideración de saltus o silva se le ascendió de rango. No al de un jardín cualquiera (bustan), sino Yannatu-llah, el Jardín de la Providencia, el Paraíso.Este preciado vergel se encuentra recorrido en su base por un gran río, el Genal y atravesado en su seno por numerosos arroyos. El regadío, ese arte que entreteje la simbiosis entre el ager y la silva, el campo y el bosque, es tal vez el mejor ejemplo de jardinería productiva que se conoce. Tiene en este entorno numerosos retazos para su muestrario, como ya hemos comentado en alguna otra ocasión.

Desde el borde travertínico de la sierra blanca de Jarastepar, con las huertas de Alpandeire o Faraján, hasta estos ensanches donde el Genal remansa sus locas aguas en su discurrir hasta su beso con el Guadiaro.Genalguacil, con permiso de Igualeja es el pueblo más cercano al gran río, con la diferencia de que en aquel otro pueblo, escenario de su nacimiento, el caudal es inicial mientras que al llegar a este otro, ha venido recogiendo los aportes de potentes surgencias como el Pozancón de Alpandeire o las Zúas en Júzcar que desaguan la vertiente izquierda de la corona calcárea que encabeza este valle. Al llegar aquí, se abre por la izquierda con la entrada de su afluente el Almáchar y forma una pequeña vega en el llano de la Escribana.

A veces aquí, el río se agiganta con los extraordinarios aportes que genera la escurridiza Sierra Bermeja, donde residen las cotas más elevadas de este entorno y del que las brumas del Atlántico parecen haberse encaprichado presentándose como melena perpetua de sus cumbres. El río se extiende brutalmente aplanando cuanto encuentra a su paso y nivelando los tablazos que hacen posible su cultivo mientras se cuenta con su permiso. Y así las huertas de los Pepes, los Lobos, Las Limas, entre otras.Debe ser por esto que en contraste con la montaraz Buxarra (el lugar agreste) a esta otra perla blanca encajada en el frondoso verde del conjunto alguien le concedió la categoría de Paraíso para un visir Yannatu-l-wazir. El paisaje existente es consecuencia de la variada litología. Las raras peritoditas, ese trozo de corteza oceánica emergida repleta de minerales escasos en la corteza terrestre, alcanzan en este municipio su mayor altitud en toda la Península Ibérica. A sus pies, los pardos gneises de las tierras de Marbella soportan el cabalgamiento de las mismas apareciendo en estos parajes en orientación de umbría.

Unos y otros quedan regados por el mayor índice de precipitación de toda la provincia de Málaga y uno de los más altos de España. De ese modo, los terrenos serpentínicos de la Sierra Bermeja quedan cubiertos por un prolijo bosque siempreverde compuesto por una densa laurisilva en la que destaca el madroño (Arbutus unedo L.) como planta arbustiva y el pino negral (Pinus pinaster Aiton) como arbórea en la mayor parte de su extensión. Como excepción hay que citar la presencia de pinsapos (Abies pinsapo Boiss.) que dominan precisamente en las máximas altitudes de Genalguacil, junto al pico de Los Reales.Los menos complejos gneises y esquistos, ajenos a ls toxicidad inherente de las ultrabásicas peridotitas albergan un mayor cortejo basado en las especies de la familia Fagáceas destacando principalmente el alcornoque (Quercus suber L.) y el quejigo de hoja ancha <Quercus faginea Lam ssp. broteroi (Cout) Camus> como árboles principales si bien las encinas (Quercus ilex L.) o incluso el roble melojo (Quercus pyrenaica Willd) también pueden encontrarse en las exposiciones más áridas o en las más frías de cumbre.

Aunque sus dominios fueron ocupados en otro tiempo por cultivos de viñedo y hoy en día han sido recuperados para el bosque con plantaciones de castaño (Castanea sativa Mill.).Este es, descrito de una manera breve, el fascinante decorado natural que embelesa al visitante desde tiempos remotos hasta nuestros días. Los atributos por los que se le designó con tan elevada categoría siguen aún hoy presentes. Pocas comarcas en Europa reúnen tanta variedad vegetal, consecuencia de una combinación suelo-lluvia-sol dificilmente igualable. El nexo de unión entre el pasado y el presente, sigue siendo el inimaginable sosiego que reina en éste y demás pueblos engarzados en tan particular paraíso.

El murmullo de las aguas cristalinas; la música que emana de los árboles compuesta por cantos de pájaros y movimiento de hojas; el canto de algunos hombres y mujeres de piel repujada por el tiempo y el sol, que aún gobiernan la rectitud en las besanas y conducen las generosas aguas del Genal hasta empapar la tierra que las convertirá en deslumbrantes colores y antiguos sabores. Una alquimia por la que la mano del hombre rige el flujo de la Naturaleza en labor creadora para beneficio propio y ajeno.Desde hace ya más de veinticinco años, Genalguacil se convirtió además en Edén para los artistas. Con frecuencia alternante de dos años, a mediados de agosto se produce allí un encuentro en el que se dan cita creadores de todas partes del mundo. Durante dos semanas continuadas trazan allí la expresión material que da reflejo a su ebullición emocional y capacidad creativa.

Posteriormente las obras se exponen de forma permanente en el ámbito urbano del pueblo. De este modo, las calles de Genalguacil muestran una curiosa mezcla entre arquitectura medieval y arte contemporáneo de lo más variopinto y singular.Junto al mosaico policromo que la vegetación confiere al paisaje a lo largo del año, la exposición permanente armoniza el elenco de historia natural que se recorre durante el camino con la colección artística al aire libre de uno de los pocos que pueden llamarse PUEBLO MUSEO.

EL PARAÍSO TE QUEDA A UN PASO, ¡¡¡VENTE A CONOCERLO!!!

Antonio Pulido Pastor
Siece. org

Dónde comer:
BAR MATEOS
Avda. Estepona – 29492 Genalguacil
BAR CAFETERÍA EL REFUGIO
C/ Duende, 4 – 29492 Genalguacil
RESTAURANTE EL FOGON DE LA LOMILLA
C/ Lomilla – 29492 Genalguacil
VENTA LAS CRUCES
Paraje Las Cruces, 6-8 – 29492 Genalguacil

Referencias:
Páez de la Cadena, F. (1982): Historia de los estilos en jardinería. Ediciones Itsmo. Colección Fundamentos 84. Madrid