«La noche se viene a reposar sobre estos rostros porque en ellos encuentra dos lunas alumbrando una rosa azul con estrellas engarzadas. No es menos noche, sino más iluminada.»

Esta es la crónica fotográfica de un viaje a Gambia con la ONG Bushara «Asociación para el desarrollo de los países del Sahel» con el objetivo de impulsar la escuela que se construyó en Kembujeh así como prestar atención médica y odontológica gratuita en una clínica improvisada durante diez días en el entorno urbano de Kololi.

Capítulo 2

DOMINGO 24  DE ABRIL

Cada día que pasa acude más gente a la consulta médica. La voz corre de unos a otros y esto se considera como maná venido del cielo. He preguntado a algunas personas acerca del sistema sanitario nacional y me dicen que es bueno. Pero por lo que se ve aquí, o no es barato, o no tiene acceso universal o no es bueno.

Aquí se distribuyen además medicamentos de forma gratuita y eso parece ser un gran logro para quienes se pasan por aquí. El precio de las medicinas en estas latitudes viene a ser parecido al que tienen en España o incluso algo más elevado. Teniendo en cuenta sin embargo que el sueldo medio mensual de una persona es de unos 30 euros al mes, uno puede hacerse una idea al respecto sobre la inaccesibilidad de algunas de las cuestiones que en nuestro país se tienen como básicas y derechos consolidados. No es de extrañar por tanto que incluso personas de alto rango social aparezcan por aquí para ser atendidas o buscando medicinas. En cualquier caso, dudo mucho que estás personas hayan encontrado en su vida un perfil profesional como el del Dr. Baxir cuya calidad humana va escrita en su rostro. Del mismo modo, Gustavo, en la clínica dental, presta un servicio extraordinario al que estas personas no están ni de lejos habituadas. Este año, ha sido una pena que el equipo portátil que permitiría efectuar empastes haya quedado retenido en el aeropuerto.

Gustavo es además, a nivel personal, otro espectáculo humano. Su nivel de humor está continuamente tan por encima de lo normal que consigue que hasta una persona que sólo sabe hablar wolof o mandingo salga riendo después de haberle extraído una o varias piezas dentales.

Hoy domingo, hemos vuelto al colegio. Ha sido el día de los huérfanos. Se les atiende a nivel un poco más personalizado, acuden sus familias de acogida y se les hace entrega de la ayuda que la Asociación ha recogido para ellos. Hasta ahora esa ayuda se materializaba en forma de arroz para contribuir a la alimentación de la familia. Este año, sin embargo, se ha cambiado a forma monetaria. De ese modo se consigue mayor plasticidad y puede materializarse en otro tipo de necesidades, tal que ropa o material escolar, por ejemplo.

La tarde la paso en el albergue y un rato de playa después de una fallida visita al Monkey Park. Cuando el día se retira, sobre el horizonte marino se despliega un campo de amapolas que incendia el cielo con millón de tonos rojos, púrpura y anaranjados hasta poner fin con un velo azul oscuro. Nunca vi una inmensidad de horizonte igual a la de la costa africana. Sus blancas y enormes playas  se extienden por decenas de kilómetros con una rectitud paralela al mar que da la sensación de un recto canal. El juego entre bajamar y pleamares junto con la cálida corriente del Golfo, no les hace envidiar a las legendarias del Caribe

Lunes 25 de abril

Había prevista una reunión con el ministro de Sanidad. Pero a este lado del Mediterráneo, del Estrecho de Gibraltar, los conceptos de tiempo y espacio se marcan y definen de otra manera. Así que nada suele salir según lo previsto dentro de ese tipo de parámetros con lo que tanto la visita a la escuela inglesa como ésta, quedan pospuestas sine die.

Hoy ha sido un día de gran afluencia a la consulta médica y al dentista. Y eso que la gente no sabe que mañana martes será el último día. Las personas vienen de muy lejos, incluso de Guinea Bissau, desde donde se necesitan un par de días de viaje para llegar hasta aquí por carretera. La consulta médica, funciona sin cesar desde las nueve de la mañana hasta las dos de la tarde y desde las cinco hasta las nueve o las diez en sesión de tarde.

A cada paciente se le dedica media hora como mínimo, algo que si ya es impensable en la sanidad pública española, imagino que aquí, debe pertenecer a la dimensión de la fantasía. Supongo que debe ser por ello la avidez con la que la gente parece demandar este Servicio. Sin embargo para nuestro doctor, quién en su día abandonó el sistema sanitario público español para dedicarse a la medicina desde otro enfoque, no hay otro modo de hacer las cosas. La atención personalizada a cada paciente, con un mimo y esmero fuera de lo común es la base de su trabajo. El uso de medicinas alternativa es también el otro gran pilar de su trabajo. Cada año viene aquí cargado de tratamientos basados en la homeopatía feu financia a título particular y que reparte de manera gratuita entre los pacientes a los que las ha prescrito en la sesión de su visita anterior. Esto provoca un desfase mínimo de seis meses. A pesar de ello, esto parece funcionar bien, pero se requiere de un modo de concatenar este tipo de atención en el tiempo.

Martes 26 de abril

Hoy he acompañado a un colega para una reclamación telefónica en la central que la compañía tiene en Serrekunda. Resulta que, en la oficina del aeropuerto, cuando ingresó dinero en su número, la operaria transfería parte del dinero a un número particular dejando al de mi amigo con apenas saldo. Según sus indagaciones, de 2000 dalasi que contrató, sólo 50 llegaron como saldo efectivo a su número.

Cuando uno se detiene a pensar en este tipo de cosas y lo expuesto que se queda al salir de la zona habitual, demasiado poco es lo que realmente nos llega a pasar. La corrupción policial y otros tipos de situaciones que uno puede experimentar o sufrir en primera persona, le pueden trastocar a uno no sólo el viaje sino también parte de la vida.

Miércoles 27 de abril

Salimos de ruta para hacer un recorrido a lo largo del país y adentrarnos en el tramo medio del río. Hemos contratado una furgo monovolumen que está adaptada para transportar unas 13 personas. A todos los efectos, un microbús. Con conductor, combustible y dos días a plena disposición su precio ha sido de 9000 dalasi, lo que al cambio vienen a ser unos 180 euros.

Hemos llegado a Banjul hacia las ocho de la mañana. La vista de la red de canales y manglares de la desembocadura es bastante descriptiva por este medio y esta vía. Nos dirigimos al puerto para embarcar en el ferry que cruza a la orilla norte del río en la ciudad de Barra. El puerto es minúsculo pero mucha gente depende de este servicio porque es la única vía factible para llegar a la capital del país desde la otra orilla. De hecho, es la única capaz de transportar vehículos y mercancías grandes. La gente de a pie suele usar un servicio paralelo de cayucos que se encuentran varados en la orilla y que cruzan a modo de lanzadera o lancha rápida.

Tardamos una hora en esperar la llegada del barco y otra casi en el trayecto. La espera se hace muy entretenida. Observar a la gente, sus modos, sus posibilidades, es casi una radiografía social del país y de las personas que lo habitan. Cuando he visto una cabra empaquetada en una caja, asomando la cabeza y subida al portaequipajes de una furgoneta, me recordó a los tiempos de infancia en mi pueblo donde vi transportar una cabra en los bajos de un autobús o un pequeño burro en la parte trasera de un Renault 4. Las sociedades eminentemente rurales, tienen esa forma de adaptarse a los medios que el progreso desemboca a veces de forma más rápida de lo que son capaces de digerir.

El recorrido por esta parte del país es muy monótono. En el primer tramo hay bastante zona arbolada dedicada al cultivo del anacardo y del mango con plantaciones que me recuerdan al paisaje que van tomando actualmente algunas zonas de la baja Axarquía en Málaga. Sería importante tomarse en serio estos cultivos aquí para su comercio internacional a partir de la selección de las variedades con frutos de mejor calidad. La elaboración de zumos y mermeladas podría ser una gran apuesta junto con el jabón de karité para impulsar la actividad económica en las zonas rurales. Aunque la exportación es una opción que amplía el mercado y multiplica el valor del producto, la generación de valor añadido a nivel local es una opción que la mejora aún más. También sería bueno poner orden en la explotación forestal al uso ganadero. Sin embargo, cada día tengo más claro que en el juego mundial unos países están a merced de otros y que esto es muy difícil de modificar. Hay intereses creados a los que no interesa un desarrollo real y soberano de este tipo de países.

Adentrarse en la tierra de río arriba es ahondar en la gran llaga que supuso para la historia de la Humanidad el tráfico de esclavos desde el continente africano. Cerca de Banjul se encuentra la isla de San James, hoy llamada de Kunta Kinteh y que vino a ser como un centro de operaciones  y reclusión intermedia donde se aglomeraba a las personas antes de ser embarcados por portugueses o ingleses con destino a América. Esta enorme tragedia histórica aún deja secuelas culturales en estos países africanos. Más de cinco millones de personas salieron de la costa occidental para contribuir de forma indudable al desarrollo de la industria de occidente, principalmente de Inglaterra, Portugal y España y sobre todo de lo que hoy en día son los Estados Unidos de América, ese gran mentor y garante de los Derechos Humano a nivel internacional pero que no ha sido capaz de reconocer este hecho de claros tintes genocidas ni tampoco de asumir un compromiso efectivo en el desarrollo de estos países a través de compensaciones o ayudas favorables para ellos.

Seguramente se habrán escrito más de un centenar de libros acerca de este tipo de cuestiones. De momento, valga con reseñar la importancia de África en el desarrollo de los países europeos a partir del s. XVI y al que la mayor parte de los blanquitos intentamos dar de lado u olvidar, para no sentirnos responsables ni obligados a favorecer una mejora en sus condiciones de vida.

El clima cambia a medida que nos alejamos de la costa. El calor aquí se duplica y el aire viene a adquirir la sequedad que se deja sentir en la mayoría del Sahel africano. Sahel deriva de la palabra árabe “sahil”, orilla y hace alusión a toda la orilla sur del gran desierto del Sáhara (del árabe Sahrá, desierto). El paisaje es casi estepario o sabanoide, aunque parece ser más bien por la influencia de los incendios y la mano del hombre que por una mera consecuencia climática. Los árboles no son acacias como ocurre mil kilómetros más al norte, sino que abundan o son frecuentes los baobabs y el árbol del algodón (Ceiba sp.)

Paramos a comer en una de las escasas ciudades que encontramos y a eso de las cinco de la tarde llegamos frente a la isla de Jenjebureh, en la orilla del río, donde existe una barca para cruzar hasta la localidad de Georgetown que se encuentra allí. Es la isla más grande de todo el río. El cruce nos deja justo en el embarcadero del hotel donde vamos a pasar la noche. Hoy es el partido de semifinales de la Copa de Europa que enfrenta al Atlético de Madrid con el Bayern de Münich… y los nativos están pendientes del mismo vía televisión.

La temperatura es alta, no tiene nada que ver con lo que hemos vivido estos días atrás. Aquí, la humedad del río la hace aún más incómoda y eso, unido a las pésimas calidades constructivas de los edificios (cubierta de chapa metálica) convierte las habitaciones en una especie de sauna a las que acuden los mosquitos como peregrinos en busca de su particular paraíso alimenticio.

Jueves 28 de abril

Nos levantamos como casi siempre y las ocho salimos en “chancla motora” para remontar el curso del río. Durante casi dos horas hemos navegado sobre una verde arteria enmarcada por sendos sinónimos del Paraíso rebasando los límites de la isla de Janjabureh. Encontrarse por vez primera con la selva tropical maravilla a cualquiera, para alguien que tiene al bosque impreso en el ADN, es una sensación emocionalmente explosiva. Esta parte del río, no obstante, es una mezcla entre lo salvaje y el hombre cercano al sapiens rudimentario, en una fase de Neolítico muy diluida y fácilmente confundible con aquella etapa inicial de cazador-recolector. Así, se encuentran las orillas cubiertas por mucha vegetación natural pero entre sus huecos se dejan ver enormes ejemplares de mango, plantaciones de anacardo, banana y huertos.

Ya sabía que Senegal y Gambia son paraísos para las aves. Algunos amigos me precedieron con finalidad ornitológica, y comprobarlo in situ es una continua aventura. Cada ser emplumado resulta ser un descubrimiento en forma, color y sonido. El martin pío, los cálaos, las innumerables garzas, cormoranes… conforman un espectro aviar totalmente diferente a lo conocido hasta ahora.

Los monos, como siempre, igual que en todas partes donde los he visto… muy monos. Saltan y forman mucho barullo cuando nos descubren o se sienten observados. Pero resultan muy entretenidos. El mundo de la biodiversidad aquí es para mi totalmente desconocido. No hemos visto cocodrilos, pero si un hipopótamo, apenas fugazmente porque el animal se asustó al vernos. Según parece, ese tipo de animales están aquí muy perseguidos y acaban con ellos. Destrozan las plantaciones de arroz de los lugareños y les persiguen. Al cocodrilo igualmente, tanto por su carne como por la peligrosidad que revierte para personas y ganado animal.

Después regresamos en el vehículo por carretera. No hace tanto calor como el día de ayer. La orilla sur del río cambia mucho con respecto a la norte. Es como más salvaje, hay menos plantaciones de árboles en cultivo y el arbolado natural aparece con más densidad, como menos afectado por fuegos y huecos. No obstante, parece haber mayor densidad humana.

En el camino hemos vistado la tariqa de Daudá Tiyana, donde el aspecto cuidado de las cosas y la estructura me recuerda mucho a cuando visité la del sheij Mohamed el qurshi en Touroug (Marruecos).

A las seis de la tarde llegamos al albergue en Kololi.

Viernes 29 de abril

He amanecido en peor estado. La faringitis que me acompaña a lo largo del viaje ha vuelto a incidir con intensidad y me deja con poca energía física. Así que me he dedicado a descansar y paseítos suaves. Quería haber ido a la playa a dibujar pero he desistido. Así que me he acercado a al mercado de artesanía para dibujar a las vendedoras de zumo de frutas pero no estaba cómodo, por lo que me he unido al resto del grupo que volvía de allí para comprar cosillas.

La comida, vuelve a ser arroz con pescado y pese a no estar cargado de especias como en otras ocasiones, se me hace pesado nuevamente y dar acidez.

Por la noche salimos a apurar los billetes de moneda nacional. A las once llegamos al albergue, nos tomamos un té y a las doce me llevan al aeropuerto. Salgo a las cuatro de la mañana en avión y he preferido no partirle la noche a nadie.

El aeropuerto de Banjul es muy pequeñito, aunque de construcción reciente (unos 20 años) y aún no muestra signos de deterioro, aunque no destaca su limpieza, tampoco su ergonomía ni instalaciones. He tenido unos problemillas con el embarque del equipaje de mano porque no me han dejado subir con el mismo número de piezas que llegué hasta aquí y me han pesado la bolsa, cosa que no hicieron cuando embarqué en Málaga o en Casablanca. Eso me ha pillado por sorpresa. A esas horas, no tengo recursos para asegurar el cierre de la bolsa. Tampoco he sacado el disco duro con fotos ni los objetivos de la cámara para llevarlos en la mochila de mano. Espero que la honestidad pese más que la miseria de estas gentes y todo discurra con la normalidad con la que suelen sorprender estos países frente al desorden y el afán depredatorio que se encuentra en las grandes urbes de las sociedades que presumen de ser más desarrolladas

Sábado 30 de abril

Llego a Málaga hacia las tres de la tarde. Tal como presentí, me han metido mano en el equipaje y faltan el teleobjetivo que traía y el disco duro con el material gráfico del viaje. Curiosamente es el de menos valor material de los dos que iban en la bolsa. Se ve que no aprendí suficientemente la lección en India… Así que ahora, a otra cosa……y mariposas.

Antonio Pulido Pastor

Bushara Ong 

www.bushara.es