El corazón del deporte alemán, el Estadio Olímpico de Berlín

Durante aquel junio caluroso en el que realicé un viaje a Berlín, nos marcamos como uno de los puntos que queríamos visitar con tiempo y sin prisas, el que quizás sea uno de los estadios deportivos más famosos de la historia y uno de los más importantes a nivel europeo, el Estadio Olímpico de Berlín.

El origen del estadio es una de las razones por la que es tan famoso. Construido por el régimen Nazi con el motivo de los Juegos Olímpicos que albergaría Berlín en 1936 y que supondría un escaparate mundial a la propaganda fascista del régimen. La leyenda continuó al ganar cuatro medallas de oro en esos juegos el corredor afroamericano Jesse Owens, en las mismísima cara del Fuhrer y de su apología de la raza aria.

Aunque se considere leyenda el hecho de que Hitler se alterara al ver ganar a Owens, sigue siendo uno de los alicientes para visitar el estadio. Tras esos juegos, se albergaron más tarde los mundiales de fútbol de 1974 y de 2006, para la que se restauró totalmente.

La llegada al estadio

Encontrar el Estadio Olímpico de Berlín o conocido en alemán como Berliner Olympiastadion,  se nos planteó como algo complicado. En primer lugar porque tuvimos algunos problemas para dar con la línea de metro que nos acercaba al complejo deportivo y más tarde porque no sabíamos que había varias líneas que se dirigían hacia allí.

Finalmente y tras perdernos varias veces, conseguimos llegar. Desde que te bajas en la parada de ves que te estás acercando al estadio. Ya que ves como a lo largo del camino solitario que conduce al Estadio Olímpico de Berlín hay pegatinas, emblemas y señalizaciones con logotipos e insignias olímpicas y del Hertha Berlín, el equipo fútbol de Berlín que tiene como campo el famoso estado olímpico.

El camino al estadio, desde la parada de metro de Olympiastadion Berlin, comienza cruzando una especie de túnel, que da a un pequeño sendero rodeado por un bosque. Lo cierto es, que tanto el camino como las instalaciones deportivas en sí, se encontraban prácticamente desiertas. Había gente, pero en general la sensación que teníamos al llegar y ver el campo por primera vez, es de una tranquilidad total.

Comenzamos la visita guiada

Una vez allí, entramos a la tienda oficial. Vimos que la única forma de poder acceder al estadio y ver las instalaciones era apuntarse a una de las visitas guiadas que se realizaban cada hora. Así que, decidimos apuntarnos a una y ver desde dentro un estadio con mucha historia.

No tuvimos que esperar mucho para el comienzo de la visita. Comenzamos viendo las instalaciones deportivas que rodeaban al Estadio Olímpico de Berlín. Que para mi asombro, eran increíble y muy completas, sin duda era un grandioso complejo olímpico. Piscinas, pistas de atletismo, etc. Todas ellas, al igual que el estadio, con un estilo clásico que te hace recordar o introducirte aún más en el imaginario colectivo que hay acerca de los juegos olímpicos clásicos de la Antigua Grecia.

Justo al comenzar el recorrido, cruzamos un camino dónde están ubicadas algunas esculturas de osos, concretamente los conocidos como Osos Buddy. Cada una de las figuras está pintada con un diseño especial, que conmemora alguno de los grandes eventos deportivos que allí se han disputado, como fue la última final de la Champions League de 2015 o el Copa Mundial de Fútbol de 2006. En las paredes exteriores del estadio también encontramos algunas inscripciones que conmemoran los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.

El Olímpo de los estadios

Una vez que entramos dentro del propio Estadio Olímpico de Berlín comenzó aún más nuestra fascinación. Comenzamos visitando la Zona VIP, continuando por las gradas, haciendo un alto en lo alto del estadio, donde continúa situado el pebetero olímpico original, de un color cobrizo que te hace pensar que estás dentro de uno de los puntos más importante dentro de la historia del deporte occidental.

Continuamos andando por un pasillo repleto de camisetas de muchos de los más importantes equipos de fútbol que han competido en este estadio. Más tarde visitamos la zona de prensa, ambientada aún con los motivos de la final de la Champions League del 2015. Dónde comenzamos a hacernos fotos como si fuéramos de jugadores de primer nivel. Y continuamos nuestra visita pasando por los vestuarios, dónde la guía nos contó, que el propio Zinedine Zidane rompió una de las puertas al ser expulsado en la final del mundial del 2006. Acabamos terminando la visita en el mismo punto donde la comenzamos, en la tienda oficial. Donde se encuentra colocada en el suelo, la vieja campana olímpica oxidada.

En general, la visita merece la pena si eres un amante del deporte en general y si te apasiona la historia de los Juegos Olímpicos, ya que este, es sin duda, uno de los estadios con más historia del mundo. Por lo tanto para nosotros, en nuestro viaje a Berlín, visitar el Estadio Olímpico de Berlín era una cita obligada y sin duda no nos decepcionó.