Desde los primeros tiempos en que el ser humano abandona el nomadismo itinerante por las tierras de provisión en que habitaba, tuvo la necesidad de proceder a la delimitación diferencial entre el espacio habitado y el exterior. Tal vez fuese esa la primera noción de “lo salvaje” que se forma conceptualmente en la mente del bípedo sapiens. Aunque ese concepto en el sentido más próximo tiene que ver con el nacimiento de la jardinería, cierto es que desde siempre la colectividad protegió sus intereses de las alteraciones foráneas mediante un cerramiento más o menos fortificado. En un principio el objeto fue alejar el merodeo de peligros feroces y a medida que los poblados fueron atesorando reservas apetecibles por otros, empezó a desarrollarse la ingeniería de las defensas.

Sierra de Priego, el cordón montañoso de la Subbética que sirvió como frontera durante más de tres siglos.Sierras Béticas, la frontera natural que defendiera al último bastión de al andalus

DEFENSAS MEDIEVALES EN LA FRONTERA DE GARNATA

La extinción efectiva de al Andalus llega con la toma de las principales ciudades al sur de Sierra Morena por el rey castellano-leonés Fernando III a mediados del s. XIII (Córdoba 1236, Jaén 1246, Sevilla 1248). El fenómeno se inserta en un contexto general de la expansión normanda hacia el sur iniciada con la falacia de la IV Cruzada que les llevó a ocupar Bizancio en el año 1204 y posteriormente asentarse en otros lugares del Mediterráneo como Sicilia o la península de Acaya. El hecho es también coincidente con la caída de Bagdad en manos de los mongoles al mando de Hulagu, nieto de Gengis Jan en el año 1248.

El fenómeno se inserta en un contexto general de la expansión normanda hacia el sur iniciada con la falacia de la IV Cruzada que les llevó a ocupar Bizancio en el año 1204 y posteriormente asentarse en otros lugares del Mediterráneo como Sicilia o la península de Acaya. El hecho es también coincidente con la caída de Bagdad en manos de los mongoles al mando de Hulagu, nieto de Gengis Jan en el año 1248. La fecha es muy significativa. Coetáneo a todo ello es la llegada de los textos del cordobés Ibn Ruxd a la Universidad de la Sorbona (1240) con lo que la escolástica aristotélica retorna al centro del continente. Las grandes familias bizantinas, con su patrimonio económico y su potente acervo cultural recalan en la ciudad de Venezia que era el puerto militar del Imperio bizantino en mitad del Mediterráneo. Aunque el contacto siempre existió, en ese momento el flujo cultural toma carácter de avalancha y del cambio brusco, el por qué del término Renacimiento. Todo el conjunto de hechos es lo que produce ese “inexplicado” declive de la cultura árabe en Occidente. El brillante legado andalusí quedó relegado al rincón sureste de la Península Ibérica, al amparo del cordón montañoso que suponía la Cordillera Bética y que sirvió como paredón natural de contención frente al incesante empuje norteño. Castillo de medina Bagu (Priego), perteneciente al Conde de Cabra desde su conquista en el s. XIII

Aunque la relación con Oriente se sigue manteniendo, la potencia de intercambios comerciales se reduce y el espectro de proyección también. La facilidad para contactar con Persia y su influencia china ya no es la misma. Y el encuentro con el Lejano Oriente ha de buscarse en el puerto hindú de Calicut, lo que hace que el interés por la India se avive a partir de esa época. De ahí la necesidad de echarse al Atlántico para rodear el gran continente africano. Los árabes circunvalan África en 1243, pero los europeos no lo hacen hasta que el portugués Vasco de Gama sobrepasa en cabo de Buena Esperanza dos siglos después. Es así como la Península atlántica de occidente pierde su relevancia en la conexión con las fuentes contemporáneas de todo progreso, China e India.

Al Andalus quedó reducido al reyno con capital en Garnata siendo vasallo del castellano-leonés. Tras el enfrentamiento y pérdida de Yayyán (Jaén, 1246) Muhammad I convierte a su territorio en tributario de Castilla y aliado en la guerra. Su acción más señalada en ese sentido fue la participación en la toma de Ixbiliyya (Sevilla) dos años más tarde. Este estatus así como la concatenación de circunstancias favorecieron la pervivencia como Estado autónomo durante casi tres siglos, finalizando con la famosa toma de Granada varias generaciones después, en 1492.

Los vínculos orientales andalusíes se reducen al eje Garnata-Fes, en la vecina cornisa magrebí, mientras que el norte castellano-leonés se articula a través de la Ruta Jacobea con la Europa central y septentrional. Se genera así un territorio fronterizo (Az zagra) que pervive casi tres siglos. Un territorio hostil y de aventura donde se genera la trama fortificada más densa de toda Europa.La frontera es terrestre, pero también marítima al sur (alcazabas de Tarifa, Málaga, Salobreña, Almuñecar, Almería) para defenderse de las posibles llegadas navales indeseables. La experiencia de Sevilla en el 840 con los vikingos (majus) fue bien aprendida. Los desembarcos genoveses también requirieron medidas de prevención. En realidad la frontera siempre existió desde la caída del reino visigodo y su desplazamiento al noreste con centro en el reino de León, que desde entonces se atribuyó una legitimidad hespérica o hispánica que justficase su presencia y protagonismo. La primera gran frontera se establece por tanto en el rio Duero (Durius flumen). De aquel tiempo es el establecimiento homólogo de recintos fortificados por el que a la zona y posterior reino se le denominará Castilla. El cerco granadino no es sino la consecuencia final de la continua movilidad histórica de esa frontera hacia el sur y aquel equivocado sentido de legitimidad, el que atribuya razón al concepto de reconquista.Esa toponimia urbana es frecuente en ambos territorios. Desde el norte se imponen los topónimos con raíz latina (Castellum, Turris, Fortis) o germánica (Baurgs, Berg). Por el sur, el repertorio es arábigo (Hins, Qasba, Qala’a, Qsar, Borch, Ribat). Así se explican nombres de lugares como Castellar de la Frontera, Burgos, Torreperogil, Torreblascopedro, Iznalloz, Iznájar, Alcalá, Alcázar de San Juan, El Burgo, La Rábida, o Rabat capital del vecino país del sur. Todas ellas diseminadas por lugares que tuvieron condición defensiva.Ay, de mi al Andalus!!!Noche maravillosaTraducción: Noche maravillosa, no hubo otra igual. Desapareció el vigilante, no lo devuelva Allah. El rostro amado, qué dulce visión!! Luna llena que agitas mi tormento, sentencia pasión para el amante en sublimación!!

Romance de las tres morillas

La baja productividad agrícola de las tierras del sureste llevaron al emirato garnatí a sustentar sus recursos en el comercio y el artesanato. La creatividad e imaginación de sus habitantes hubieron de aguzarse al máximo. Prueba de ello es su producción artística. La cerámica (al fajar) y la seda (as sarir) fueron dos de sus ejes principales que por contra le llevaron posteriormente a la perdición. Entre tanto la vida mantuvo su hilo conductor y la arquitectura defensiva iba rellenando los huecos en la frontera que se consideraban necesarios para contener las escaramuzas que pudieran generarse. Después de casi tres siglos de vasallaje y tributación, la guerra final contra Garnata no tuvo como planteamiento principal la dominación política de Hispania ni tampoco la unificación del suelo peninsular bajo credo cristiano. Curiosamente el expansionismo comercial catalán sobre el Mediterráneo tuvo mucha más importancia en el fondo de la cuestión. Acabar con el monopolio genovés en el comercio de la seda garnatí y el debilitamiento que eso supondría fue una de las premisas principales. Como preparativo de la contienda, la creación de la cerámica de Manises (Valencia) en aquellos años, a partir de moriscos del reyno de Aragón tuvo como finalidad el debilitamiento de la economía garnatí socavando los baluartes de sus exportaciones.

Sabiendo que la reconstrucción del castillo de Almodóvar del rio (Córdoba) costó 9,5 millones de pesetas en el año 1910, uno puede hacerse una idea del valor real de estas construcciones si bien cuesta ponerse en las circunstancias del momento. No obstante hay que considerar parámetros tales como:
Menores niveles de población a los actuales.
Necesidad del bracero para los trabajos productivos del campo.
Baja capacidad económica en el reino nasrí (pérdida de las fértiles tierras del valle del Guadalquivir).

Actualmente este patrimonio se ha convertido, por su atractivo, en un importante activo capaz de generar empleo y riqueza en el entorno más inmediato en el que se encuentran. Simplemente se requiere una pizca de atención por parte de los entes competentes de la gestión cultural en el territorio. Buenos ejemplos de ello son el citado castillo de Almodóvar del Río (Córdoba) o los recientemente recuperados y abiertos al público de Priego de Córdoba o Silves en el Algarve portugués. A la espera, otros como el de Baños de la Encina (Jaén) esperan su momento con una magnífica muralla exterior a la que dar vida interiormente.

Hay que promover la visita a estos lugares, que se muestran como libros abiertos de la historia de nuestra tierra. No hay parangón con ello en otra parte de Europa, América, Africa u Oceanía, por lo que es motivo más que suficiente para estar orgullosos y exhibirlo públicamente. Para ambientar el recorrido a través de estas líneas os he dejado algunos enlaces con música de la época y también el poema de la letra de Leylun ‘Ayib (Una noche maravillosa) que es muy famosa.

Y la misma recomendación

¡¡¡QUE NO TE CUENTEN HISTORIA, DESCÚBRELA POR TI MISMA!!!

Antonio Pulido Pastor
Siece.org

Foto de portada. Iznájar (Hins hajar, castillo de la Peña)
Foto 1.- Sierra Horconera (Priego de Córdoba), espolón montañoso periférico y frontera entre el señorío de Aguilar y Al qala’a ibna Said
Foto 2.- Castillo de Priego. Medina Bagu, la ciudad de la Vega.
Foto 3.- Castillo de Tarifa, Tarafa, el extremo
Foto 4.- Jimena de la Frontera
Foto 5.- Zahara de la Sierra (Hins Sahará, castillo de la Roca)
Foto 6.- Ronda (Hins Randa, el castillo del laurel)
Foto 7.- Castillo de Turón (Ardales)
Foto 8.- Cañete la Real (Málaga)
Foto 9.- Teba (Hins Nachma, castillo de la estrella)
Foto 10.- Alcazaba de Antequera. Qasba Antiqaria
Foto 11.- Castillo de la Mota (Alcalá la Real). Qala’a ibna Sa’id
Foto 12.- Castillo de Moclín (Granada)
Foto 13.- Castillo de Baños de la Encina (Jaén). Hins al ballut, castillo de la encina
Foto 14.- Alcazaba de Almería (Qasba al miriya, Fortaleza del mirador)
Foto 15.- Alhambra (Qsar al hamrá, el palacio rojo)