Salvo en su costa noreste, la historia reciente de América tiene impronta hispana, no sólo en su mitad sur, sino también en la norte. La llamada Hispanoamérica y la vigencia de lengua española en el cono sur o visto de otra forma, el desplazamiento de la lengua británica sobre la ibérica ha favorecido el encriptamiento de esta cuestión. Que la presencia de los españoles en Norteamérica fue mucho más allá de California, Tejas o San Francisco es un hecho que ni siquiera se nos enseñó en la escuela. Descubrir que toda la costa de poniente, incluida Alaska fue colonizada por españoles es algo que uno encuentra en la lectura de no cualquier libro para sorpresa y perplejidad del desconocimiento propio. Escribir sobre ello, es un humilde homenaje a las capacidades del ser humano en circunstancias de precariedad absoluta cuando se mueve por la firme voluntad y convencimiento al servicio de una causa considerada. Fue así como las praderas y montañas del Far West se llenaron de caballos hispanos. No ocurrió así con el bovino porque el gran bisonte y otras piezas de caza aprovisionaron tanto a nativos como a colonos. Sin embargo el vacuno autóctono ibérico también contribuyó decisivamente a la conquista de aquel nuevo mundo. Llamadas cornalonas o cornilargas, acabaron siendo famosas como «longhorns» y protagonizando innumerables películas sobre el Lejano Oeste.Torcal de Antequera. Málaga

CORNILARGAS: EL VACUNO QUE ALIMENTÓ AMÉRICA

Desde que el humano domeñara los animales salvajes para tenerlos cerca del domus consiguió la resolución de una serie de necesidades y garantizó su regularidad de su servicio. Desde siempre, aquel ha tenido dos variantes, la productiva con fines de abastecimiento y la de tracción basada en la fuerza diferencial con respecto a otros animales de nuestro entorno. De ese modo, la selección ganadera llevó a la fijación de caracteres proclives a una u otra aptitud, pudiendo diferenciar así lo que se conoce como razas de aptitud cárnica o productiva y razas de trabajo. Para trabajo se destinaban ejemplares poderosos, musculados, de docilidad manifiesta y cornamenta reducida, lo que las hacía menos peligrosas y más fácil de montar el aparejo. Para aptitud cárnica, es evidente hoy en día que la preferencia es la de animales hipermétricos, voluminosos y con escasa cornamenta siendo indiferente su temperamento en función del manejo a que se vayan a someter, usualmente cercano al estabulamiento. Vaca raza cárdena andaluzaPero eso, no siempre fue así. En tiempos antiguos, donde la alimentación ganadera era una cuestión de autosuficiencia y aprovechamiento de los recursos naturales, praderas y matorrales en extensivo, las condiciones ambientales tan irregulares como son las propias del clima Mediterráneo que domina el 90 por ciento de la superficie peninsular, el ganado mayor, que sustituyó a los grandes rebaños de bisontes y caballos salvajes, hubo de mantener las rutas migratorias que aquellos habían de recorrer anualmente para salvar las paradas productivas por frío o por sequía que se imponían en los pastaderos del norte o del sur, de la montaña o del valle. Y es así como la migración se tornó en trashumancia. Para ello, el ganado debía mantener en cierto modo las características de sus ancestros salvajes, uros y tarpanes, de modo que los animales no podían ser pesados y voluminosos, no tuvieran unos grandes requerimientos alimentarios ni dificultades en movilidad. La frugalidad y adaptación a las condiciones de clima hubieron de mantenerse. Del mismo modo, el temperamento arisco y las defensas naturales que ayudaran a repeler ataques depredadores. Es por eso, además de su cría en estado semisalvaje, que se mantuvieron alejadas de la docilidad y provistas de grandes y agudos cuernos. Vaca de raza negraTrashumancia, significa “cambiar de suelo” y es el equivalente organizado de los rebaños de ganado al espontáneo de las manadas salvajes de grandes ungulados. Cuando acompañé a la vacada de Ballelindo (Riópar) en su periplo de invierno desde la Sierra de Segura (Albacete) hasta los pastos termófilos de Sierra Morena en la provincia de Jaén acuñé el término “ñu ibérico” al ver cómo las vacas de raza brava saltaban sobre los matorrales, piedras o arroyos. Hasta entonces hubiera imaginado las hembras de raza de lidia mucho más corpulentas y pesadas. Sin embargo, son ágiles y ligeras como pocas y su facilidad para el tránsito no debe andar muy lejana a la de las reses libres en la sabana africana. Siguiendo el polvoriento sendero que iban dejando a su paso pude recrear bien la imagen de lo que antaño hubo de ser tanto el trasiego trashumante como las migraciones de rebaños salvajes. Aperos de vaqueroCon esa actividad, se mantuvo muy cercana al estado natural gran parte de los ecosistemas vegetales y también los animales. Los herbazales no entienden de cuestiones de propiedad o administrativas. Simplemente se rigen por la ley que impone la métrica consonante entre climatología y el ciclo natural marcado por el diente del ganado, presión de pisoteo y el aporte que genera el abonado orgánico procedente de los animales. Los pastos naturales son formaciones genuinas de nuestra vegetación autóctona que en el caso de algunas asociaciones singulares como los majadales, presentan características de biodiversidad francamente valiosas, tanto por su riqueza florística como por su importancia productiva y económica. Un metro cuadrado de una de esas praderas alberga más diversidad florística que una hectárea de algunos matorrales o arboledas. Pastos xerofíticos de vivaces y anualesSu composición específica ofrece además unas posibilidades alimentarias para el ganado que no se encuentran en otro tipo de herbazales. Tienen además la peculiaridad de tapizar firmemente el suelo, protegiéndolo de la erosión y rebrotan fácilmente a finales de verano en cuanto se atenúan los rigores estivales que provocan el agostamiento de su parte aérea. Por todo ello, la Unión Europea los consideró hábitats de interés comunitario prioritarios, les asignó un nombre tan raro como Zonas subestépicas de gramíneas y anuales del Thero-Brachypodietea, que se maneja mejor como Pastizales xerofíticos mediterráneos de vivaces y anuales, dándoles un número de clave tal como el HIC 6220*, marcado con un asterisco que significa que son de Interés Prioritario, un número que viene a resultar mágico dentro del repertorio de hábitats considerados en la Red Natura 2000 porque es de los pocos en España que tienen ese carácter principal. Ello es indicativo de esa importancia ya aludida. Vacas trashumantes. Riópar (Albacete)De modo similar los biosistemas animales también se mantuvieron más o menos equilibrados en tanto que insectos y demás seres en escala trófica o depredatoria por debajo del lobo apenas tenían incidencia directa con respecto a las vacadas y sus crías. Cuenta mi amigo Jorge Escudero, gran entendido en lobos y en ganadería trashumante que en sus idas y venidas entre Albacete y Jaén con rebaños en movimiento, los lobos de la sierra también cambiaban de asiento temporal siguiendo los pasos de aquellas riadas pecuarias, y cómo más de una vez vió a sus berrendas acometer e incluso perseguir a lobos que traspasaron los límites de paciencia que pueda soportar o tolerar una vaca. El caso más destacado en cuanto a dependencia de estos flujos semovientes es el de las grandes aves necrófagas, que vieron cercenada su progresión poblacional cuando la cabaña de ganado mayor, tanto la productiva como la de trabajo, entró en declive a finales de los años 60 del siglo pasado. No ha vuelto a recuperar la Península Ibérica los niveles poblacionales de aquellas aves remeras desde entonces. Buitre leonadoEs por todo ello que a las vías pecuarias, las rutas ganaderas fijas pueden considerarse como caminos de biodiversidad. Aquellas son itinerarios prefijados que se mantienen en cartografía y sobre todo en la memoria colectiva al menos desde el año 1243 en que el rey de Castilla-León, parte de Andalucía y Murcia diese privilegios al Honrado Concejo de Pastores de la Mesta, una vez que la montaña cantábrica y el Valle del Guadalquivir volvieron a estar bajo una misma organización política, casi ocho siglos después. Otros tantos más, aún siguen siendo reconocidas como tales si bien han perdido gran parte de su uso. Vias pecuarias principalesLa mecanización del transporte evitó la necesidad de los recorridos a pie y la facilidad para la suplementación permite el paso de la estación desfavorable en el lugar de asentamiento. No obstante, aún sigue habiendo quién opta por la opción aventurera de trasladar sus rebaños al modo tradicional. El vaquero americano tiene su origen en el suelo ibérico y la palabra cowboy no es más que la acepción británica de dicho término. No hubo trashumancia en el entorno de la Gran Bretaña eminentemente porque nunca fue necesaria. La topografía de las islas y el clima siempreverde de las mismas no provocaba períodos de carencia pastable. Por eso ni el material de base ni la tecnología más elemental (hombre-caballo-perro) fueron británicos, sino hispanos. Recorrer los caminos pecuarios desde la sierra de Segura hasta Sierra Morena fue toda una fascinante epopeya donde pude percatarme de ese hecho. Julio. de Génave y RióparLos muchachos vaqueros de Albacete seguro que funcionaron igual de bien en las Rocosas o en las praderas del oeste americano a lomos de sus caballos que ahora llaman allí quarter mile horses, mustangs o appalosas. Todo este sistema productivo tradicional se encuentra mucho menos alterado en el caso que se mantiene en la Pampa argentina donde tanto hombres como animales y sus costumbres siguen manteniendo trazas muy ibéricas. En definitiva es la mejor replicación que puede lograrse del sistema natural que fue sustituido hace ya milenios cuando la ganadería desplazó a los efectivos salvajes. Los valores ecosistémicos no se cuentan cuando se cuestiona la función de la producción ganadera en la alimentación humana y su incidencia sobre el cambio en el calentamiento climático global que se está produciendo. Apenas se hace distinción entre ganadería extensiva y la producción intensiva o estabulada, cuando realmente sólo tienen un punto de conexión entre ambas. No es el caso americano, donde la extinción del búfalo nativo esta aún en la memoria histórica e incluso grafica. Millones de aquellos molosos fueron abatidos con el soterrado fin de provocar la inanición en los pobladores preamericanos que dependían de ellos para su sustento a la par de poner en producción lucrativa la gran pradera que aquellos recorrían. De hecho, el territorio de la gran pradera estadounidense aún genera importantes problemas ecológicos derivados de aquella colosal alteración ambiental.

Tampoco se puede dejar al margen la diferencia en cuanto a calidad y seguridad alimentaria de su producción cárnica. Como toda la cría en extensivo, sometida a procesos naturales, los largos plazos y los ciclos integrados son la mejor certificación para ese producto. El sabor diferencial del mismo ya es una garantía intrínseca a estos productos, que a nivel popular se conocen como «pata negra».Variedad de capas y razasEl repertorio de razas ganaderas autóctonas en la Península Ibérica no es pequeño, unas 30 distintas conforman el elenco generado por las distintas comarcas y ambientes bioclimáticos de la geografía ganadera de su territorio. Rubia gallega, asturiana de la montaña, asturiana de los valles, tudanca, alistano-sanabresa, monchina, mantequera leonesa, pirenaica, albera, limiana, morucha, avileña, betiso, cachena, entre otras. Siendo los colonizadores hispanos inicialmente originarios del suroeste ibérico no es de extrañar que tanto herramientas como usos y costumbres que se llevaron al otro lado sean más propios de estas comarcas que de otras. Que la cría caballar más prestigiosa de España se asentara por orden real en la ciudad de Córdoba a mediados del s. XVI no debió ser una casualidad, por lo que a buen seguro, las razas ganaderas propias del Guadalquivir y suroeste ibérico fueron la principales en llevar al otro lado del Atlántico. La retinta, berrenda en colorado, berrenda en negro, mostrenca o marismeña, junto con los caballos andaluces debieron conformar el núcleo racial de los semovientes exportados. Y los vaqueros de la marisma, la campiña o la montaña del sur peninsular quienes condujeran inicialmente el ganado por los territorios de toda América. Vaquero en trashumancia (Albacete)Esta, que es una revista de viajes, no puede dejar pasar un nuevo enfoque para esta actividad, la trashumancia y sus posibilidades hoy en día. Ahora que el sector primario, el vinculado al aprovechamiento de los recursos naturales se encuentra peor valorado que nunca, surge la posibilidad de auxiliarlo desde el sector terciario, el de los servicios y usos recreativos. Paisaje de Sierra Morena (Albacete)La emoción en el seno de una naturaleza que aún tiene mucho de salvaje, avistar paisajes espectaculares, vivencias humanas y etnológicas de primer nivel, siendo fácil el paralelismo con la aventura americana que se trasladó al otro lado del mundo y que tantas veces se nos ha recreado a través de la filmografía clásica es la oferta que desde el mundo rural puede ofrecerse al gran público que habita en las ciudades y se sorprenderá sin duda de lo cerca que tiene una experiencia de cine. Sierra de Alcaraz (Albacete)Te facilitamos el contacto con algunas entidades que aún practican la trashumancia y tienen abiertas sus puertas al público que quiera acompañarles. Vente a visitar una ganadería en extensivo y apuesta por la conservación de los recursos naturales. Mira este video https://vk.com/video512172673_456239237Vaqueros de Ballelindo, familia y amigos

Antonio Pulido Pastor
Tottrori Trip

LARGA VIDA NUESTROS VALORES NATURALES Y CULTURALES!!!!

Dedicado a Cristóbal, Francis, Salvador, Nicolás, David y Jorge, que aún siguen creyendo en las relaciones entre humanos, ganado y naturaleza salvaje, y a quienes como ellos, entienden su belleza y asumen su misión como jardineros del paraíso.