Desde la antigua Selambina fenicia a la actual Salobreña muchas cosas han podido cambiar además de la apariencia de su nombre. Pero el bastión rocoso, el acantilado imbatible por el mar, aún permanece y el islote que formaba ahora ya se encuentra rodeado por una fértil vega que otrora inundara un verde mar de caña productora de azúcar. Es por ello que sobre estas peñas se erigió esta fortaleza que a buen seguro siempre hubo de ser difícilmente reducible en tiempos anteriores al desarrollo de la artillería naval.

CASTILLO DE SALOBREÑA

La caña de azúcar (Saccharum officinarum L.) procedente de la lejana India tuvo en estas tierras su primer asentamiento europeo cuando allá por el s. X en la vecina localidad de Almuñecar se adaptara un antiguo molino de sal o trapiche para machacar la caña azucarera y después proceder a la cristalización del jugo hasta la obtención del preciado grano edulcorante. Eso puso en alto valor casi estratégico el inmenso y fértil llano que ciega la boca del río Guadalfeo, siendo también su desfiladero una puerta de entrada hasta la vega granadina que desde aquí se le ponía el primer y uno de los principales bastiones defensivos. Curiosamente, también el último lugar de Europa donde se cultivó la caña y se produjo el azúcar ha sido Salobreña, en torno al año 2010 en que cerró la factoría o ingenio aquí existente.

Como puede apreciarse en las imágenes, aún se yergue altivo y señorial, con ese orgullo casi soberbio de sentirse inexpugnable e imbatido. A ello hay que añadirle tanto la hermosura de las vistas que disfruta como privilegiado mirador sobre el Mediterráneo así como la amplia serie de personajes ilustres que tuvo confinados entre sus muros en régimen de cautiverio. Puede decirse que el castillo de Salobreña funcionó como prisión regia del reino de Granada durante la dinastía de los Ibná Nasr. No aparecen referencias acerca de su condición por lo que no resulta posible saber si su caráctere fue de Hisn, Qala’a o Qasba, habiendo constancia de un pequeño palacio en su interior para acogida del personal real al que sirvió como prisión. De todos los prisioneros que tuvo, el más famoso es el rey Abul Hasan Aly Ibn Nasr, padre del conocido Abu Abdallah Muhammad, el Mohamed XI de la saga al que los castellanos apodaron como Abu Abdilehi o Buabdil. El rey Aly murió entre estas murallas dando pie a la legendaria creencia de que pidió ser enterrado en el exilio y para ello llevado a la cumbre del monte más alto de la Sierra, al que por eso se llama en su honor Mulhacén (de Muley Hassan).

Desmontar este mito es fácil simplemente con la noción lógica de que un rey en su tiempo debió ser enterrado en el panteón o maqbara real de la Alhambra, cuyos restos se perdieron después al ser trasladados para evitar su posible ultraje en la conquista. El nombre de la montaña procede del árabe Mawlay Hassan que significa “Mi buen protector” en alusión al efecto que genera en la ciudad al proveer con sus nieves la necesaria agua que riega la vega granadina a través del río Genil, cuyo nacimiento se sitúa en los pies de la cara norte, en la llamada Laguna de la Mosca. De haber sido dedicado el nombre de la montaña a aquel rey, se hubiese debido llamar Mawlay Aly. Abu-l-Hasan es una kunya tan genérica que no guarda relación específica con nadie. Por otra parte, el nombre de la montaña debe proceder del tiempo de preponderancia arabófona en el entorno granadino, y no precisamente en las postrimerías, durante un tiempo de guerra y en nombre de un rey que muere pocos años antes de la dominación castellana, dominación que incluso cambia el nombre de la ciudad de medina Garnata por el de Granada.

En la actualidad, el conjunto se encuentra en un más que aceptable estado de conservación, con visita accesible en horario regulado que es posible consultar en alguna de las páginas telemáticas que el municipio tiene habilitadas. Su recinto es relativamente extenso dado que tanto el cuerpo de muralla como el conjunto seriado de torreones está bastante intacto. Además, es posible la visita audioguiada, lo que le hace mucho más entretenida. A ello contribuye también la serie de jardines y ornato vegetal que se encuentra en el interior.

A todo ello hay que sumar el conjunto urbano del pueblo, con sus calles recortadas, estrechas y empinadas, de casi hiriente blanco que desde lejos le dan un aspecto agregado y espectacularmente atractivo. Recorrerlas en su interior es también un laberíntico enigma que desde aquí animamos a resolver. La mejor recompensa es localizar la puerta de entrada al recinto fortificado y asomarse a cada uno de sus rincones, porque todos encierran alguna magnífica vista de detalle o panorámica bien sea costera…

…o de la montaña con las cumbres de la entonces llamada Yabal Sulayr, hoy Sierra Nevada.

El camino hasta llegar allí siempre fue espectacular, porque la carretera recorría los acantilados de la costa. Ahora, con las nuevas infraestructuras viarias, el tiempo se acorta pero se pierde en vistosidad. Es por ello que recomendamos seguir el trazado de la antigua N-340 y seguir la puede llamarse ruta de las almenaras (del árabe al minar, el lugar con fuego) con impresionantes paisajes de acantilados como el que muestra la siguiente imagen

Queda patente que, cerca de nuestros hogares se mantiene aún un patrimonio paisajístico e histórico de enorme trascendencia y valor que a veces se nos pasa por alto. Desde las páginas de esta revista, colaboraremos en ponerlo de relieve para haceros llegar nuestro punto de vista y animaros a visitarlo. No en vano el territorio del antiguo reyno de Garnata está considerado como el territorio con mayor densidad de castillos, fortalezas, murallas, de toda Europa.

¡ATRÉVETE A CONOCER TU HISTORIA. ANDALUCÍA, LEGADO ANDALUSÍ AL NATURAL!

Antonio Pulido Pastor
SIECE.org