ZAGRA es la palabra con la que los andalusíes arabófonos denominaron a algunas de las zonas que quedaron como límite. Sobre todo a las que operaron como zona de conexión en la frontera política.

Al Andalus, ese ente político, social, cultural y filosófico que se mantuvo sobre la antigua Hesperia durante al menos seis siglos tuvo su última frontera en el rincón sureste de la Península. En ello intervinieron circunstancias de carácter estratégico, coyuntural y físico, tratándose no en vano del territorio más montañoso y elevado de todo el conjunto.

Las montañas sirvieron como defensas naturales por la dificultad para el movimiento y la táctica militar de avance frente a la facilidad para la de resistencia. Este fortín natural se vió reforzado por un tejido visual y logístico de recintos amurallados y puntos de comunicación  en continua disposición para la alerta y transmisión de señales. Desde Lorca hasta Tarifa el rosario compuesto por esta arquitectura de la defensa no tenía solución de continuidad. Los más de cinco siglos de disputas entre unos y otros convirtió al territorio en el de mayor densidad de castillos de toda Europa.

Alcazaba de Lorca (Murcia)

AZ ZAGRA (LA FRONTERA)

Te invitamos a leer este artículo y para sumergirte en el ambiente de aquella época, te recomendamos que escuches de forma simultánea este concierto MARE ADRIATICUM

Castillo de Vélez Blanco

Las fronteras imprimen carácter y dan lugar a personajes y tipos de vida característicos. Desde personas, a los que se llama fronterizos, zegríes o tagarenos hasta poesía, los famosos romances de frontera. El comercio, las oportunidades, las felonías, los amores imposibles, y en definitiva la aventura eran de alta prevalencia en un territorio donde la ley podía cambiar con tan solo traspasar una línea imaginaria al amparo de las sombras de la noche o de un vigilante que relajase su atención merced al suficiente contenido metálico de una bolsa más o menos abultada.

Como ejemplo valga el relato novelado “El puente de Alcántara“, de Erich Baer, en el que además de datos históricos interesantes que pueden sorprender al lector habituado a la crónica historiográfica más clásica (esa de la conquista de árabes y reconquista de cristianos) se reflejan perfectamente a este tipo de personajes y la vida en la frontera interna que en el medievo separaba de manera flotante los distintos reinos que se hacían o deshacían en aquel tiempo a golpe de espada o negociación.

La Torrecilla (Lorca)

La frontera marca toponimias características, La Guardia o Guardiola aluden al carácter vigilante o funcional del núcleo habitado, pero también Torre, Torres y Segura. Torredonjimeno, Torreperogil, Dos Torres (Jaén), Torres Cabrera (Córdoba), Torreblascopedro, Torres de Albánchez, Torre del Campo, Villatorres, Torrecampo (Jaén), Cañete de las Torres (Córdoba). En la parte andalusí, el contrapunto a torre es Burÿ (Borch) y de ahí proceden las actuales El Burgo, El Borge (Málaga).

Las toponimias alusivas a recintos fortificados de gran tamaño, curiosamente, conservan el nombre árabe de sus tiempos andalusíes. Por regla general no están relacionados con el carácter fronterizo siendo al qsar (alcázar, el palacio) y al qal’a (alcalá, la fortaleza) los más frecuentes y así encontramos aún Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Belalcázar (Córdoba), Casarabonela (Málaga) Alcázar del Rey (Cuenca), El Casar (Guadalajara), El Casar de Escalona (Toledo), Casariche (Sevilla), Cazorla (Jaén), Alcalá de Guadaira (Sevilla), Alcalá de Henares (Madrid), Alcalá la Real (Jaén), Alcalá de los Gazules (Cádiz), Alcalá del río (Sevilla), Alcalá del Júcar (Albacete), Alcalá del Obispo (Huesca), Alcalá de Moncayo (Zaragoza).

Segura de la Sierra

Cazorla (Jaén)

En los casi tres siglos que se mantuvo el último bastión de al andalus, el topónimo más destacado es el alusivo al límite fronterizo y así Cortes de la Frontera (Málaga), Aguilar de la Frontera (Córdoba), Jerez de la Frontera, Jimena de la Frontera, Arcos de la Frontera, Castellar de la Frontera, Vejer de la Frontera (Cádiz) yRosal de la Frontera en el caso portugués. Y en el lado andalusí, el término zagra actualmente pronunciado como Sagra, dando nombre a la comarca que se sitúa en el extremo noreste de la provincia de Granada y a una de las montañas más elevadas de esa zona. Zagrilla o Sagrillas son alusivas a lo mismo.

Esta frontera no es debida a la dialéctica cristiano-musulmana o castilla-al andalus. La frontera nororiental de Garnata deriva del siglo XIII cuando a mediados del mismo Muhammad ibn Nasr, señor de Arjona declara la guerra al entonces reyno de Mursya gobernado por la casa de ibn Hud. Consigue segregar el sureste ibérico y hacerlo independiente dando con ello comienzo a la dinastia de los Ibn Nasr, también llamados Nasrís (nazaríes) o alhamares (de al ahmar “el rojo”, apodo o laqab con el que se conoció a Muhammad I). De este apodo proviene la afinidad de la dinastía por el color tomándolo como referencia para sus insignias y distintivos hasta el punto de que su palacio principal estaba pintado así y por ello se le llamó qsar al hamrá. Actualmente es internacionalmente conocido como La Alhambra de Granada.

También el nombre alusivo a la muralla o fortin es bastante proveedor de topónimos. Los términos árabes hisn (muralla) y ribat (circundado, rodeado) sirvieron para nominar el referente a lugares de emplazamiento estratégico junto a lugares de paso importante o de otro carácter. De ellos proceden el prefijo Iz- o los sustantivos rábida, rábita. Y así Hins al lawz (Iznalloz, castillo del almendro), Hins haÿar (Iznajar, castillo de la roca), Hins at zuraf (Iznatoraf, Castillo de la ceniza), Hisna (Iznate, castillo). Y también su deformación Az- de donde proceden Hins al qullar (Aznalcollar, castillo de Cullar), Hins al qsar (Aznalcázar, castillo del palacio), Hins al xaraf (San Juan de Aznalfarache, castillo en lo alto).

Todo ello entretejido, relacionado por una maraña de puntos de observación y comunicaciones que se hacía usando el fuego para la realización de señales. Por eso el nar (fuego) es el que da nombre al lugar donde se pone o produce (minar, menara).

Almenara de Huércal-Overa (Almería)

Castillo de Xiquena (Lorca)

Castillo de Carcabuey (Córdoba)

En el caso garnatí, la frontera también fue maritima y hubo de defenserse primeramente frente a las incursiones extranjeras durante todo el curso de la historia. Consecuencia de ello se erigió todo un rosario de almenaras en la costa, marcando la frontera marítima en la que produjeron incursión genoveses y piratas de toda época en un primer tiempo y los propios granadinos exiliados y otros socios de la mar una vez se vieron forzados a dejar su tierra.

Cuenta Ramiro Feijoo en su libro “Corsarios Berberiscos” que los primeros piratas conocidos en el Mediterráneo se remontan al año 1240 y son los comerciantes catalanes, en cuyo barco armaban un cañón de proa y hundían a todo aquel que consideran apetecible, principalmente otros mercantes genoveses, a quienes robaban el cargamento al tiempo que eliminaban como competidor. La guerra con la otra ribera del Mediterráneo (Orán, Argel y Salé), en palabras del propio Feijoo, fue la guerra más larga mantenida por España a lo largo de su historia, más de dos siglos y medio de duración.

Torre Caleta (Nerja)

Torre de Cerro Gordo (Almuñecar)

¡DESCUBRE TU PROVINCIA, MÁS AVENTURA DE LA QUE IMAGINAS!!!!

Antonio Pulido Pastor
Siece.org