Únicamente estuve una semana en la isla, pero mi viaje dio para mucho. Tras visitar Haad Sairee y una corta pero a la vez intensa estancia en Koh Nang Yuan, me desplacé para conocer en primera persona una de las mejores playas de Koh Tao, Ao Tanod, una pequeña y cala apartada, con un largo camino en moto para dar con ella. Pero ideal para hacer snorkeling y disfrutar viendo una gran variedad de peces, además de ser una de las mejores playas para ver tiburones en Koh Tao.

Tengo que reconocer que dar con esta playa no fue tarea fácil, principalmente porque está bastante apartada, en la parte este de la isla. Para dar con ella tienes que recorrer un camino bastante largo, en mi caso fue en moto, la cual aparcamos justo arriba. Porque para llegar a la cala tienes que bajar una ladera de una montaña la cual está habilitada por un camino bastante bonito de piedra que forman parte de un resort que se encuentra justo ahí. Desde el resort tienes unas vistas increíbles de la playa.

Ao Tanod o también conocida como Tanote Bay, es simplemente un pequeña calita rodeada de Bungalows, aunque estos suelen tener un precio más elevado que los de Haad Sairee Beach. También tiene un pequeño paseo marítimo de piedra, con sus mesas de piedra, ideal para tomarte algo ahí antes del anochecer o a las primeras horas de la mañana, porque a cualquier otra hora del día sentarse ahí es una tarea imposible, por no decir un suicidio. Justo debajo de ese paseo marítimo de piedra hay unas grandes rocas en las que vi cangrejos de unos colores muy llamativos, que se camuflaban a la perfección.

La playa tiene algo que la diferencia totalmente, una gran roca, la cual se encuentra en mitad de la arena, como si la hubieran soltado justo ahí. Precisamente bajo esa gran roca me senté a disfrutar del paisaje. Aunque es una de las playas más bonitas que vi en mi viaje, también tengo que reconocer que no es un cala virgen, está totalmente adaptada al turismo, quizás puede ser un punto negativo para algunos.

Pero si hay que destacar algo de Ao Tanod Bay es que es perfecta para realizar snorkeling, por lo menos para gente inexperta como es mi caso. Las razones por lo que opino esto son simples: no es una playa masificada; es verdad que había gente cuando fui y al ser pequeña se nota algo más en comparación con otras, pero en general se está tranquilo. El agua era cristalina y muy limpia; además de no tener mucha profundidad por lo que puedes nadar bastante lejos sin problemas. Y hay una gran diversidad de peces justo en la orilla.

Pero para mi punto de vista la diferencia que observé con otras playas es que en la misma orilla vi a diversos ejemplares de tiburones. Obviamente no se trataban de tiburones blancos, eran pequeños, no sobrepasarían el metro y medio de longitud, pero en parte imponía verlos pasar a tu lado. La primera vez que pasaron a mi vera ni siquiera me di cuenta, estaba colocándome las gafas de buceo cuando pasó uno justo pegado a mi espalda. Y es curioso porque me estaban grabando justo en ese momento cuando me dijeron “¿sabes que ha pasado un pequeño tiburón justo por tu lado?”. En parte me asusté al ver el vídeo, porque no esperaba que pasara tan cerca, pero cuando ya llevaba un rato en el agua y vi que pasaban por al lado de cualquier bañista sin que pasara nada, comprendí que no había que temer nada.

Relatándoles el tema a algunos nativos de allí, me comentaron que era algo común, que el tiburón en parte tiene más respeto y miedo por ti, que el que tú puedes tenerle a ellos. Así que en definitiva fue una de las más bonitas experiencias de ese viaje y una de las razones por las que tengo que regresar en un futuro a esa pequeña cala en la que pude ver tiburones en Koh Tao, llamada Ao Tanod.